lunes, 23 de abril de 2012

EL CAFELITO DEL FUNCIONARIO, POR AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA.


Sección - Marinero en tierra

El cafelito del funcionario      

Hace unos días, el secretario de Estado de Administraciones Públicas afirmó en una conferencia que los funcionarios deben olvidarse del cafelito y de leer el periódico. Aunque este ha sido el titular de agencia con el que se ha difundido la noticia, en la conferencia se presentaban las medidas de ajuste que su departamento pondría en marcha. Llegó a cifrar la cantidad en 2.500 millones de euros y afirmó que los trabajadores públicos deberán ser más productivos, trabajar con responsabilidad y humildad. Incluso afirmó: “nada será como antes”.

Es fácil hacer chistes con este tema, incluso continuar cierta demagogia electoral que atribuía a los funcionarios la ineficiencia de las administraciones o el descontrol de las cuentas públicas. Como si saliera gratis el tiro al funcionario, los políticos estaban dispuestos a disparar contra este colectivo porque su estabilidad les permitirá resistir mejor el tsunami de la crisis. Además de rebajar el sueldo, incrementar las horas, suprimir complementos, destrozar carrera profesional y padecer la impericia de analfabetos incompetentes, el funcionario debe aceptar con humor y resignación la bromita del cafelito.

Este deporte de tiro al funcionario donde algunos políticos y sindicalistas alternan medalla de oro y plata, tiene la sencilla finalidad de distraer a la opinión pública para evitar un diagnóstico adecuado de lo que está pasando en la administración. El profesor Nieto mostró con claridad que los políticos han entrado a saco en el Estado, han rebañado en beneficio propio y se han aprovechado, como malos pastores, de la lana del rebaño común. Lo llamaba organización del desgobierno y mostraba cómo los servicios públicos han sido sometidos, por un puñado de malos políticos y malos sindicalistas, a una organización deliberadamente perversa.

Para evitar los daños que durante estas décadas han producido, es importante que la sociedad se alíe con los buenos funcionarios, los respete, los valore y hasta presuma de ellos. De la crisis no saldremos con frivolidades, patrimonializaciones partidistas y visiones cortoplacistas. Tampoco acentuando el masoquismo hispano proclive a la demagogia despiadada. Políticos y sindicalistas deben tener en cuenta que la acción política debe estar al servicio de los bienes públicos, y no al revés. Va siendo hora de que unos y otros cumplan las leyes y respeten el derecho, de lo contrario, como decía San Agustín, ¿qué diferencia hay entre un Estado sin justicia y una cuadrilla de bandoleros?

Agustín DOMINGO MORATALLA
Para el viernes 20 de Abril de 2012, en LAS PROVINCIAS. GRUPO VOCENTO

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