jueves, 21 de junio de 2018

LAURA PAUSINI: SE FUE

PARA MEDITAR


Los consejos son ayudas, no cabe duda... 

Pero no olvides que la solución de nuestros problemas está dentro de nosotros mismos, en la palabra silenciosa que nace de nuestra conciencia, que es la voz de Dios en nuestro interior. 
No te engañes: Solo tú eres el reponsable del camino que elijas. 
Nadie responderá por ti. 
Por eso, vive realmente, de acuerdo con tu conciencia. 

EL ACTOR CHRIS PRATT EVANGELIZA EN LOS PREMIOS MTV: "¡DIOS ES REAL! TE AMA Y QUIERE LO MEJOR PARA TI"



El actor ya ha proclamado su fe en público en varias ocasiones.
El famoso actor estadounidense Chris Pratt, que ha protagonizado películas como Guardianes de la Galaxia Jurassic World, ha mostrado en varias ocasiones su fe abiertamente y sin complejos. El pasado 18 de junio, con motivo del premio que se le otorgó en los MTV Movie & TV Awards, volvió a recordar a sus fans que “tienen un alma que deben cuidar” y que "Dios existe". 
Después de recibir el Premio Generación durante la ceremonia, la estrella de The Avengers: Infinity War dio algunos consejos a los presentes. “Siendo este el Premio Generación, voy a ir al punto y hablar con ustedes, la siguiente generación. Acepto la responsabilidad como su anciano. Así que escuchen”, dijo.
"Tienes un alma, cuídala"
“Tienes un alma. Sé cuidadoso con ella”, dijo Pratt, para luego afirmar que “Dios es real”, “Dios te ama, Dios quiere lo mejor para ti. Créelo, yo lo hago”. Luego, hizo la siguiente invitación: “Aprende a orar. Es fácil, y es tan bueno para tu alma”.
“Nadie es perfecto. La gente te dirá que eres perfecto tal como eres, ¡no lo eres! Eres imperfecto. Siempre lo serás, pero hay una fuerza poderosa que te diseñó de esa manera, y si estás dispuesto a aceptar eso, tendrás gracia”, afirmó, tal y como recoge ACI prensa.
“Y la gracia es un regalo. Como la libertad que disfrutamos en este país, esa gracia fue pagada con la sangre de otra persona. No lo olvides. No lo tomes por hecho”, afirmó el actor.
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Chris Pratt en la película de Infinity War, de Marvel
Asimismo, dijo que sin importar de qué se trate, uno siempre tiene que esforzarse en hacer buenas obras. “Acércate a alguien que lo necesite. Sé servicial. Se siente bien y es bueno para tu alma”, alentó.
“No seas tonto. Si eres fuerte, sé protector. Si eres inteligente, sé un influenciador humilde. La fuerza y ​​la inteligencia pueden ser armas, así que no las manejes contra los débiles. Eso te convierte en un matón. Sé más grande que eso”, pidió Pratt a sus fans.
Su hijo prematuro, lo mejor que le ha pasado
En mayo de 2017, el actor hizo una visita especial a niños enfermos en el Hospital Infantil Great Ormand Street en Londres, Inglaterra.
“Nunca dejaré de conmoverme por el espíritu inquebrantable de un niño. #DiosEsBueno. Salmo 107: 8-9: ‘¡Denle alabanza a Yahvé por su misericordia, por sus maravillas con los hijos de los hombres! Porque él satisface el alma anhelante. Llena el alma hambrienta con bien. Sin duda. Hoy mi anhelo y mi alma hambrienta están llenos”, dijo Pratt en su cuenta de Instagram.
El actor ya explicó hace tres años cómo la experiencia de tener un hijo prematuro le cambio. El bebé tuvo que ser ingresado en la UCI. “Estuvimos asustados durante mucho tiempo. Rezamos muchísimo”, dijo el actor. 
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El actor en compañía de su mujer, la actriz Anna Faris, y su hijo
"He hecho muchas cosas fantásticas como actor, he saltado de helicópteros y he hecho algunas acrobacias atrevidas, y he jugado a béisbol en un estadio profesional, pero ninguna significa nada comparada con ser el padre de alguien", añadió.
Proclama su fe pese a las críticas
En otra ocasión, Chris Pratt recibió un aluvión de críticas en twitter por manifestar que iba a rezar por un amigo suyo que estaba en el hospital. El actor de Hollywood Kevin Smith sufrió un infarto al que sobrevivió. Smith informó del accidente por twitter y Chris Pratt contestó: “Estoy rezando por ti, y voy a seguir haciéndolo, ¿pueden rezar conmigo?”.
Algunos tuiteros le reprocharon esta acción. “Esto es legal y todo lo demás…pero son los médicos y enfermeras los que salvan vidas y no las oraciones”, escribió un tuitero. “Si usted quiere ayudar, entonces, ayude. Rezar es sólo una manera de fingir que ayuda, mientras no necesita salir de su comodidad”, apuntaba otro más duramente.
Pese a los comentarios negativos, Pratt manifestó “creer en el poder de sanación que tiene la oración”.

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA CELEBRADA EN GINEBRA

ZENIT – Espanol

Homilía del Papa Francisco en el Palacio de Exposiciones de Ginebra, Suiza © Vatican Media

Texto completo
(ZENIT – 21 junio 2018).- El Papa Francisco ha celebrado la Eucaristía en el Palacio de exposiciones de Ginebra, Suiza, este jueves, 21 de junio de 2018, en su peregrinación ecuménica de un día con motivo del 70º aniversario del Consejo Mundial de Iglesias.
Homilía del Papa Francisco
Padre, pan, perdón. Tres palabras que nos regala el Evangelio de hoy. Tres palabras que nos llevan al corazón de la fe. 
«Padre» —así comienza la oración—. Puede ir seguida de otras palabras, pero no se puede olvidar la primera, porque la palabra “Padre” es la llave de acceso al corazón de Dios; porque solo diciendo Padre rezamos en lenguaje cristiano. Rezamos “en cristiano”: no a un Dios genérico, sino a un Dios que es sobre todo Papá. De hecho, Jesús nos ha pedido que digamos «Padre nuestro que estás en el cielo», en vez de “Dios del cielo que eres Padre”. Antes de nada, antes de ser infinito y eterno, Dios es Padre. 
De él procede toda paternidad y maternidad (cf. Ef 3,15). En él está el origen de todo bien y de nuestra propia vida. «Padre nuestro» es por tanto la fórmula de la vida, la que revela nuestra identidad: somos hijos amados. Es la fórmula que resuelve el teorema de la soledad y el problema de la orfandad. Es la ecuación que nos indica lo que hay que hacer: amar a Dios, nuestro Padre, y a los demás, nuestros hermanos. Es la oración del nosotros, de la Iglesia; una oración sin el yo y sin el mío, toda dirigida al de Dios («tu nombre», «tu reino», «tu voluntad») y que se conjuga solo en la primera persona del plural: «Padre nuestro», dos palabras que nos ofrecen señales para la vida espiritual. 

Así, cada vez que hacemos la señal de la cruz al comienzo de la jornada y antes de cada actividad importante, cada vez que decimos «Padre nuestro», renovamos las raíces que nos dan origen. Tenemos necesidad de ello en nuestras sociedades a menudo desarraigadas. El «Padre nuestro» fortalece nuestras raíces. Cuando está el Padre, nadie está excluido; el miedo y la incertidumbre no triunfan. Aflora la memoria del bien, porque en el corazón del Padre no somos personajes virtuales, sino hijos amados. Él no nos une en grupos que comparten los mismos intereses, sino que nos regenera juntos como familia.
No nos cansemos de decir «Padre nuestro»: nos recordará que no existe ningún hijo sin Padre y que, por tanto, ninguno de nosotros está solo en este mundo. Pero nos recordará también que no hay Padre sin hijos: ninguno de nosotros es hijo único, cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la única familia humana. Diciendo «Padre nuestro» afirmamos que todo ser humano nos pertenece, y frente a tantas maldades que ofenden el rostro del Padre, nosotros sus hijos estamos llamados a actuar como hermanos, como buenos custodios de nuestra familia, y a esforzarnos para que no haya indiferencia hacia el hermano, hacia ningún hermano: ni hacia el niño que todavía no ha nacido ni hacia el anciano que ya no habla, como tampoco hacia el conocido que no logramos perdonar ni hacia el pobre descartado. Esto es lo que el Padre nos pide, nos manda que nos amemos con corazón de hijos, que son hermanos entre ellos. 
Pan. Jesús nos dice que pidamos cada día el pan al Padre. No hace falta pedir más: solo el pan, es decir, lo esencial para vivir. El pan es sobre todo la comida suficiente para hoy, para la salud, para el trabajo diario; la comida que por desgracia falta a tantos hermanos y hermanas nuestros. Por esto digo: ¡Ay de quien especula con el pan! El alimento básico para la vida cotidiana de los pueblos debe ser accesible a todos. 

Pedir el pan cotidiano es decir también: “Padre, ayúdame a llevar una vida más sencilla”. La vida se ha vuelto muy complicada. Diría que hoy para muchos está como “drogada”: se corre de la mañana a la tarde, entre miles de llamadas y mensajes, incapaces de detenernos ante los rostros, inmersos en una complejidad que nos hace frágiles y en una velocidad que fomenta la ansiedad. Se requiere una elección de vida sobria, libre de lastres superfluos. Una elección contracorriente, como hizo en su tiempo san Luis Gonzaga, que hoy recordamos. La elección de renunciar a tantas cosas que llenan la vida, pero vacían el corazón. Elijamos la sencillez del pan para volver a encontrar la valentía del silencio y de la oración, fermentos de una vida verdaderamente humana. Elijamos a las personas antes que a las cosas, para que surjan relaciones personales, no virtuales. Volvamos a amar la fragancia genuina de lo que nos rodea. Cuando era pequeño, en casa, si el pan se caía de la mesa, nos enseñaban a recogerlo rápidamente y a besarlo. Valorar lo sencillo que tenemos cada día, protegerlo: no usar y tirar, sino valorar y conservar.
Además, el «Pan de cada día», no lo olvidemos, es Jesús. Sin él no podemos hacer nada (cf. Jn 15,5). Él es el alimento primordial para vivir bien. Sin embargo, a veces lo reducimos a una guarnición. Pero si él no es el alimento de nuestra vida, el centro de nuestros días, el respiro de nuestra cotidianidad, nada vale. Pidiendo el pan suplicamos al Padre y nos decimos cada día: sencillez de vida, cuidado del que está a nuestro alrededor, Jesús sobre todo y antes de nada. 
Perdón. Es difícil perdonar, siempre llevamos dentro un poco de amargura, de resentimiento, y cuando alguien que ya habíamos perdonado nos provoca, el rencor vuelve con intereses. Pero el Señor espera nuestro perdón como un regalo. Nos debe hacer pensar que el único comentario original al Padre nuestro, el que hizo Jesús, se concentre sobre una sola frase: «Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6,14-15). El perdón es la cláusula vinculante del Padre nuestro. Dios nos libera el corazón de todo pecado, perdona todo, todo, pero nos pide una cosa: que nosotros, al mismo tiempo, no nos cansemos de perdonar a los demás. Quiere que cada uno otorgue una amnistía general a las culpas ajenas. Tendríamos que hacer una buena radiografía del corazón, para ver si dentro de nosotros hay barreras, obstáculos para el perdón, piedras que remover. Y entonces decir al Padre: “¿Ves este peñasco?, te lo confío y te ruego por esta persona, por esta situación; aun cuando me resulta difícil perdonar, te pido la fuerza para poder hacerlo”. 

El perdón renueva, hace milagros. Pedro experimentó el perdón de Jesús y llegó a ser pastor de su rebaño; Saulo se convirtió en Pablo después de haber sido perdonado por Esteban; cada uno de nosotros renace como una criatura nueva cuando, perdonado por el Padre, ama a sus hermanos. Solo entonces introducimos en el mundo una verdadera novedad, porque no hay mayor novedad que el perdón, que cambia el mal en bien. Lo vemos en la historia cristiana. Perdonarnos entre nosotros, 
redescubrirnos hermanos después de siglos de controversias y laceraciones, cuánto bien nos ha hecho y sigue haciéndonos. El Padre es feliz cuando nos amamos y perdonamos de corazón (cf. Mt 18,35). Y entonces nos da su Espíritu. Pidamos esta gracia: no encerrarnos con un corazón endurecido, reclamando siempre a los demás, sino dar el primer paso, en la oración, en el encuentro fraterno, en la caridad concreta. Así seremos más semejantes al Padre, que ama sin esperar nada a cambio. Y él derramará sobre nosotros el Espíritu de la unidad.

© Librería Editorial Vaticano 

NIÑOS REFUGIADOS EN LA ISLA DE LEROS: CARTA DE FRAY JOHN LUKE




Carta de fray John Luke Gregory, delegado del Custodio para Rodas.

Últimamente no se oye hablar mucho de los refugiados que siguen afrontando el peligroso trayecto desde Turquía a las islas griegas del Dodecaneso, como si fuese un fenómeno olvidado. Pero creedme, siguen llegando: sirios, iraquíes, iraníes, afganos, kurdos y muchos más. Entre ellos hay muchos niños. Los refugiados sirios son albergados en un centro conocido como “hotspot” mientras que los que no son sirios se alojan en otros lugares.

El sábado 26 de mayo, el embajador de Italia Luigi Efisio Marras visitó la isla de Leros. Venía a depositar una corona sobre las lápidas en memoria de los muchos soldados caídos por su patria, pero también para inaugurar el nuevo centro cultural italiano.
En la isla viven dos italianos que han trabajado incansablemente, con entrega y entusiasmo, para llevar a buen fin los eventos: Enzo Petrokaravo y su mujer Cettina. ¡Son realmente una pareja maravillosa!
En esta bellísima y soleada jornada, aunque no muy calurosa, asistimos a la ceremonia. El monumento a los caídos se encuentra en la antigua capital italiana de la isla, Portolago, que toma su nombre del primer gobernador italiano del Dodecaneso: Mario Lago. La ciudad ahora se llama Lakki.

El memorial está situado en un pequeño jardín cercano al antiguo cuartel italiano. Mientras estaba sentado en un banco en este jardín, con una señora italiana, se acercaron dos niños y me preguntaron en árabe si era el imán. Sonreí, respondiendo en árabe que, en realidad, era el sacerdote católico. Querían saberlo todo: qué eran las grandes cuentas (la corona franciscana) que llevaba, qué era la cruz suspendida entre esas cuentas y quién estaba colgado en la cruz. La noticia de que hablaba un poco de árabe se difundió rápidamente y, en pocos minutos, estábamos rodeados por un montón de niños, todos felices de compartir sus historias, presentarnos a sus hermanos, hermanas, madres y padres (los que los tenían).
Los niños son siempre niños. A pesar de los horrores del pasado, de las escenas horribles que han visto y vivido en sus breves vidas, los olvidan fácilmente con la alegría del momento, la buena compañía y bajo un bonito sol.

El padre de uno de los niños les dio algunas monedas para comprar galletas y lo hicieron enseguida. Para mí no fue una sorpresa verles abrir sus preciosos paquetes de galletas y ofrecerlas a todos los presentes, sabiendo la importancia de la hospitalidad oriental y su necesidad natural de compartir. Me sentí conmovido por este gesto generoso y espontáneo: esta noble expresión de dar que forma parte de su ADN. Tienen muy poco, pero ese poco lo ofrecen a los demás, automáticamente.
Pensé en este gesto y le di gracias a Dios porque tenemos la posibilidad de ayudar a los refugiados y a los pobres de estas islas, siguiendo el ejemplo de San Francisco que amó tanto a los pobres, por encima de todo, repitiendo los pasos de su Señor y Maestro.
¡Qué ejemplo son estos niños! Estoy seguro de que tendrían mucho que enseñar a los hombres más ricos de este mundo. Qué reales suenan las palabras de nuestro Señor: “Dejad que los niños se acerquen a mí, porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos”.

Fr. John Luke Gregory, ofm
Rodas, Cos y Leros
Mayo 2018

"VIVIR COMO CRISTIANOS ES PASAR DE LA MENTALIDAD DE ESCLAVOS A LA DE HIJOS"




En su segunda catequesis sobre los Diez Mandamientos, el Papa Francisco recordó que “desde el principio, el Tentador, quiso engañar al hombre y a la mujer, haciéndoles creer que Dios no los amaba y que era un déspota que les imponía leyes y normas para someterlos”
DE LA IGLESIA Y DEL PAPA
Queridos hermanos y hermanas:
El pasado miércoles iniciamos la catequesis sobre los diez mandamientos. Los mandamientos son parte de una relación, aquella de la Alianza entre Dios y su Pueblo.
LA PALABRA ES EL MEDIO ESENCIAL DE LA RELACIÓN COMO DIÁLOGOFUNDAMENTADO EN EL AMOR
La Sagrada Escritura los llama también «las diez Palabras». ¿Qué diferencia hay entre un mandamiento y una palabra? El mandamiento es un precepto, una orden. En cambio, la palabra es el medio esencial de la relación como diálogo fundamentado en el amor. Dos personas que no se aman, no logran comunicar. Sin embargo, cuando alguien habla a nuestro corazón, termina nuestra soledad y comienza una comunicación que da vida.
Así, desde el principio, el Tentador, quiso engañar al hombre y a la mujer, haciéndoles creer que Dios no los amaba y que era un déspota que les imponía leyes y normas para someterlos. Lo mismo también quiere hacernos creer hoy a nosotros.
CON LOS MANDAMIENTOS, QUE CONTIENEN SUS PALABRAS, ÉL NOS CUIDA Y PROTEGE DE LA AUTODESTRUCCIÓN
Pero sabemos que Dios es un padre, que nos quiere y sale a nuestro encuentro. Con los mandamientos, que contienen sus palabras, Él nos cuida y protege de la autodestrucción, porque somos sus hijos, no sus súbditos. Vivir como cristianos es pasar de la mentalidad de esclavos a la mentalidad de hijos.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Nuestro mundo no tiene necesidad de legalismo, sino de sentirse amado y cuidado. Pidámosle con confianza al Señor el don de su Espíritu Santo, para que nos conceda acoger sus mandamientos con espíritu filial, y vivir como hermanos en la libertad de los hijos de Dios. Muchas gracias.
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Algunos recursos relacionados con esta catequesis del Papa sobre los Diez Mandamientos
• ¿Cuáles son los Diez Mandamientos? Siete respuestas a las preguntas más habituales.
• “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub.
• Explicación de cada uno de los Diez Mandamientos:

LA COMISIÓN DE PATRIMONIO DA SU VISTO BUENO A LA REFORMA DEL JEREZANO CONVENTO DE SANTO DOMINGO

Jerez Cofrade - Diario digital de la Semana Santa de Jerez


La Comisión Local de Patrimonio Histórico ha informado favorablemente distintas propuestas de intervención en fincas e inmuebles del centro histórico de la ciudad presentadas por empresas, entidades o particulares, como paso previo a la obtención de la correspondiente licencia urbanística.

Entre estos asuntos destaca la propuesta para la rehabilitación integral de las fachadas del Convento de Santo Domingo, frente a Alameda Cristina y en la calle interior situada tras la Puerta del Campo, en la plaza de Aladro. 


“Estamos hablando de una serie de obras de un gran volumen económico y por eso necesitamos ayuda”
El proyecto ha sido redactado por los servicios técnicos de Urbanismo en virtud del convenio de colaboración suscrito entre el Ayuntamiento y la Comunidad Dominica para el asesoramiento integral en la rehabilitación y reforma del Convento de Santo Domingo, mediante el cual, la Delegación de Urbanismo presta los servicios de asistencia técnica y dirección de obras necesarios en la ejecución del proyecto de rehabilitación y reforma del Convento que correrá a cargo de la comunidad religiosa.