martes, 22 de agosto de 2017

QUIÉREME SIEMPRE. ESTELA RAVAL CON PALOMA SAN BASILIO

DIFUNDEN EN CÁMARA RÁPIDA SU "IMPERFECTO" ROSARIO EN FAMILIA... Y MUCHOS SE ANIMAN A EMPEZAR

Religión en Libertad

Difunden en cámara rápida su «imperfecto» Rosario en familia... y muchos se animan a empezar
Cari Filii

Una historia sencilla a partir de un simpático vídeo doméstico está animando a miles de familias a rezar el Rosario juntos. Lo cuenta Cari Filii News:

El rezo comienza con un cierto orden, pero luego la situación comienza a desmadrarse, pivotando en torno a la figura del padre, que guía la oración: es la escena hogareña del Rosario en familia de Ted, Kristin y sus seis hijos, que difundieron en un vídeo en cámara rápida (time lapse) en su perfil de Facebook que está siendo muy bien recibido como muestra simpática y realista de lo que puede y debe ser ese momento común.


"Así es como rezamos cada noche en familia: nuestro imperfecto Rosario familiar. Requiere paciencia, flexibilidad y sobre todo perseverancia", explican en la página One Hail Mary at a Time [Un avemaría cada vez], creada en dicha red social hace seis meses.

Ted y Kristin llevan nueve años casados y sus hijos oscilan en edades oscilan entre los ocho años y los siete meses. “Esta es la primera vez que realizamos un vídeo de nosotros rezando, pero ya habíamos grabado hace unos cinco años unos audios de toda la familia rezando el Rosario y los publicamos en iTunes”, declara Kristin a Aciprensa.

Llevan cinco años guardando esta costumbre durante media hora al día. La iniciativa surgió a partir de una sugerencia de su madre, con la que rezaba el Rosario frecuentemente antes de casarse. Su esposo nunca lo había hecho porque su familia, aunque también católica, no practicaba la fe.

“Cuando nació nuestro tercer hijo decidimos comenzar a rezar el Rosario cada noche porque estábamos atravesando por un periodo muy estresante y pensamos que era un buen ritual que podríamos poner en práctica. Lo hicimos durante cuarenta días y nos dimos cuenta que era algo genial. Por lo tanto, decidimos continuar”, cuenta Kristin: “Los niños fueron los que nos impulsaron a hacerlo, porque cuando estábamos ya casados y sin hijos no rezábamos el Rosario. Lo más importante es que tratamos de incluir a los niños y consideramos valiosa esa disciplina”.

 Ted, Kristin y sus seis hijos, en una imagen que ofrecen en su perfil de Facebook.

Los mayores (8, 7 y 5 años) ya lo rezan completo por sí solos, pero los más pequeños están aprendiendo aún el avemaría: “El rezo del Rosario da paz a los niños y ellos saben que en ese momento sus padres y su familia están juntos. Esta práctica trae paz y alegría a todos”.

"Tenemos como norma que los niños permanezcan sentados", explica... aunque el vídeo muestra que, al fin y al cabo, son niños: "Nos ayuda encender una vela, darles el Rosario y que a veces lo dirijan ellos".

“Una de las experiencias que genera rezar el Rosario es que parece que nada sucediera. Pero cuando perseveras te das cuenta de todo lo que ocurre y de que no puedes vivir sin él. Rezar en familia es posible: tal vez difícil, pero vale la pena hacerlo", concluye.

Anima a la maternidad

Ted tiene un negocio propio, y Kristin, de 35 años, trabaja dos días a la semana desde su propia casa para una entidad bancaria, para la cual diseña "estructuras financieras". En la misma página de Facebook donde difundió el vídeo publicó una entrada el 4 de agosto para animar a la maternidad a todas las mujeres que no quieren tener hijos por temor a no alcanzar el éxito profesional.

"Un bebé no arruinará tu carrera... Alguien me dijo en 2016 que nunca triunfaría en mi carrera con un sexto hijo en camino", cuenta: "Este comentario realmente me molestó, como una bomba mental llena de dudas... Sin embargo, por algún milagro, estoy teniendo el mejor año de rendimiento en mi carrera. ¡Gracias a Dios! No solo demostré que estábamos equivocados, sino -lo más importante- demostré que yo misma estaba equivocada”.

Ese buen rendimiento laboral "en realidad es resultado del trabajo duro y los sacrificios de años anteriores. Ningún acontecimiento, especialmente un bebé, va a terminar con todo eso”. Y añade: “Ahora me presentan ante los nuevos clientes con un ‘Ella tiene seis hijos’, en lugar de decir mi nombre. Me llena de orgullo”.

Así que da un consejo a todas las mujeres que no quieren abrirse a la maternidad por temor a perder su carrera: "No escuches a quienes no pueden subir la montaña. Solo mantén la cabeza baja y sigue subiendo o avanzando a poquitos. Aquí que vivir en Grande y permanecer fuerte".

3 ACTIVIDADES QUE PUEDES REALIZAR AL DESPERTARTE PARA SER SANTO



Pixabay / Dominio público.
La vida del católico es una constante lucha para alcanzar la santidad, y cada día de vida que Dios nos regala es una nueva oportunidad para lograrlo. Por eso hoy te compartimos algunas actividades que puedes realizar todas las mañanas para fortalecer tu vida espiritual y acercarte más a la santidad que Dios quiere de ti.
Si no puedes hacerlas todas puedes comenzar con una o dos.

1) Orar

Wikipedia / Dominio público.
Sí, ya sabemos que parece una actividad algo obvia pero, ya sea por la prisa por ir a estudiar o trabajar, a muchos se les olvida conversar un rato con Dios. Así que no lo olvides ¡Ora! No te pedimos que comiences con un Rosario completo (aunque no es mala idea), pero para un “Gracias Señor por este día. Ayúdame hoy a ser santo” es un muy buen comienzo.

2) Ponte el reto de realizar alguna obra de misericordia

Wikipedia / Dominio público.
¡Puedes retarte a ti mismo! Cada mañana toma la decisión de realizar al menos una actividad espiritual en algún momento del día. Puedes optar por alguna obra de misericordia corporal (Visitar a los enfermos, Dar de comer al hambriento, Dar de beber al sediento, Dar posada al peregrino, Vestir al desnudo, Visitar a los presos, Enterrar a los difuntos) o espiritual (Enseñar al que no sabe, Dar buen consejo al que lo necesita, Corregir al que se equivoca, Perdonar al que nos ofende, Consolar al triste, Sufrir con paciencia los defectos del prójimo, Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos). Si logras hacer alguna de ellas cada día, tu progreso espiritual está prácticamente asegurado.

3) Leer la Biblia

Wikipedia / Dominio público.
La Santa Biblia siempre tiene algo que decirte. ¡Es Dios hablándote directamente! Muchos intentan leer la Biblia pero al poco tiempo dejan de hacerlo porque no saben bien por donde comenzar. Un buen consejo es guiarte por el calendario litúrgico. Si lees el pasaje correspondiente de cada día guiado por el calendario litúrgico, además de tener siempre algo nuevo que estudiar estarás siguiendo el ritmo de toda la Iglesia Católica. ¡Es un plus que no te puedes perder!

¿Qué otro consejo agregarías a la lista?

COMO UNA GRAN SINFONÍA: LOS SANTOS EN EL AÑO LITÚRGICO




En el concierto de la historia, cada santo toca un instrumento distinto. Nos asomamos a esta música celebrando su memoria a lo largo del año litúrgico.
AÑO LITÚRGICO
Opus Dei - Como una gran sinfonía: los santos en el año litúrgico
En la representación del Juicio Final de la Capilla Sixtina, obra maestra de Miguel Ángel, vemos a Cristo en el centro, que parece gobernar el universo con un movimiento de brazo. A su lado se encuentra santa María, que mira con piedad a sus hijos mientras se presentan ante el supremo Juez. En torno a estas dos figuras se dispone una multitud de personajes: santos del Antiguo y del Nuevo Testamento, mártires y apóstoles, que contemplan al Salvador.
«CADA ESTADO DE VIDA CONDUCE A LA SANTIDAD, ¡SIEMPRE! EN TU CASA, POR LA CALLE, EN EL TRABAJO, EN LA IGLESIA, EN ESE MOMENTO Y EN TU ESTADO DE VIDA SE ABRIÓ EL CAMINO HACIA LA SANTIDAD» (PAPA FRANCISCO)
Este tipo de representación del Juicio Final posee una larga tradición en el arte cristiano. En la Edad Media era común, en las fachadas de las iglesias y catedrales y a veces también en el interior, mostrar a Cristo rodeado de santos: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, sabios doctores y sencillos trabajadores manuales, reyes y papas, monjes y soldados, vírgenes y padres de familia, de todos los ambientes y lugares, de todas las razas y culturas. Esta inmensa turba con frecuencia se acompañaba de ángeles tocando instrumentos musicales, haciendo del conjunto una gran orquesta que interpreta una hermosa sinfonía, dirigida por el compositor y maestro, Jesucristo. Benedicto XVI comparó a los santos con un gran «conjunto de instrumentos que, aun con su individualidad, elevan a Dios una única gran sinfonía de intercesión, de acción de gracias y de alabanza»[1]. Cada uno es maestro de un instrumento distinto, y el resultado es una música variada, siempre nueva, que interpretamos cuando a lo largo del año litúrgico celebramos su memoria. Los bienaventurados forman parte de nuestra vida por la Comunión de los santos: estamos unidos a la Iglesia del Cielo, «donde las almas están triunfando con el Señor»[2]. La sensibilidad litúrgica cristiana se manifiesta cuando se entrelaza lo que creemos, vivimos, celebramos y rezamos.
Riquezas de la santidad cristiana
A lo largo de la historia, son innumerables los hombres y mujeres que han puesto por obra las palabras de Jesús: «Estote ergo vos perfecti, sicut Pater vester caelestis perfectus est, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto»[3]. La riqueza de carismas del Espíritu Santo, las diferencias en el modo de ser de las personas y la amplia gama de situaciones en las que los cristianos han vivido, hacen que este mandato del Señor se encarne en maneras diversas. «Cada estado de vida conduce a la santidad, ¡siempre! En tu casa, por la calle, en el trabajo, en la Iglesia, en ese momento y en tu estado de vida se abrió el camino hacia la santidad»[4].
¡Cuánto atraen los santos! La vida de una persona que ha luchado por identificarse con Cristo constituye una gran apología de la fe. Su potentísima luz resplandece en medio del mundo. Si en ocasiones parece que la historia de los hombres está gobernada por el reino de la oscuridad, se debe posiblemente a que estas luces brillan en menor número o más tenuemente: «estas crisis mundiales, apuntaba san Josemaría, son crisis de santos»[5]. El contraste entre la luminosa existencia de los santos y las tinieblas en las que quizá se vieron rodeados puede ser grande; de hecho, muchos fueron objeto de incomprensiones o de persecuciones, abiertas o solapadas, como le sucedió al Verbo Encarnado: «vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz»[6]. Sin embargo, la experiencia nos muestra el indudable atractivo de los santos: en tantos ambientes de nuestra sociedad, se sigue reconociendo con admiración el testimonio de una vida cristiana fuerte, radical, coherente. Las historias de los santos muestran además cómo el contacto con el Señor llena el corazón de paz y de alegría; cómo se puede difundir serenidad, esperanza y optimismo en nuestro entorno; y cómo permanecer, al mismo tiempo, abiertos a las necesidades de los demás, especialmente a las de los más desfavorecidos.
La devoción a los santos
La insondable riqueza de la santidad cristiana ha sido continuamente recordada y meditada por la Iglesia a la luz de la Palabra de Dios. La Liturgia celebra con amor cada año a sus hijos que han pasado por el mundo, como Jesús, «haciendo el bien»[7], siendo vivas luminarias para sus hermanos los hombres, ayudándoles a ser felices en esta tierra y en la vida futura. Las fechas que conmemoran sus respectivas memorias litúrgicas corresponden habitualmente al día de su muerte o dies natalis: la fecha en que nacen a la nueva vida, la del cielo. En otras ocasiones, recuerdan otros momentos destacados en su biografía, especialmente aquellos relacionados con la recepción de los sacramentos.
Grande era la devoción de san Josemaría a los santos: «¡Qué amor el de Teresa! –¡Qué celo el de Xavier! –¡Qué varón más admirable San Pablo! –¡Ah, Jesús, pues yo... te quiero más que Pablo, Xavier y Teresa!»[8] La Sagrada Liturgia es un lugar privilegiado para crecer en amor a estos intercesores celestes y para sentirlos cercanos, como amables compañeros de viaje, durante la vida terrena. El Misal Romano, recogiendo una tradición plurisecular de fe celebrada, contiene formularios comunes de oraciones para las Misas de mártires, pastores, doctores de la Iglesia, vírgenes, y santos y santas que alcanzaron la plenitud de la vida cristiana en circunstancias y estados de vida distintos. En la mayoría de los casos, sus celebraciones contienen algunas de estas oraciones comunes y otras oraciones propias.
LAS FECHAS QUE CONMEMORAN LAS MEMORIAS LITÚRGICAS DE LO SANTOS CORRESPONDEN HABITUALMENTE AL DÍA DE SU MUERTE O DIES NATALIS: LA FECHA EN QUE NACEN A LA NUEVA VIDA, LA DEL CIELO
En cualquier familia se festejan de modo especial los aniversarios de los miembros más destacados, como el padre o la madre, los abuelos… Así ocurre también en la familia de Dios que es la Iglesia. Además de las fiestas de santa María, el calendario general celebra las solemnidades de san José (19 de marzo); de la Natividad de san Juan Bautista (24 de junio); de san Pedro y san Pablo (29 de junio) y de Todos los Santos (1 de noviembre). A ellas se suman un buen número de fiestas de santos: además de las de los apóstoles y evangelistas, que jalonan todo el año, son fiestas las memorias litúrgicas de san Lorenzo (10 de agosto); san Esteban protomártir (26 de diciembre) y los santos Inocentes (28 de diciembre). A estas fechas se unen las memorias, cuya celebración puede ser libre u obligatoria. En la Obra, además de las fiestas del Señor, de la Virgen y de san José, se celebran con especial devoción las festividades de la santa Cruz; las de los santos Arcángeles y Apóstoles, patronos de las labores de la Prelatura; las de los demás Apóstoles y Evangelistas; la de los Ángeles Custodios.
Como se lee en el libro del Apocalipsis, los santos constituyen «una gran multitud que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas»[9]. Este Pueblo comprende los santos del Antiguo Testamento, como el justo Abel y el fiel patriarca Abraham; los del Nuevo Testamento; los numerosos mártires del inicio del cristianismo y los beatos y santos de los siglos sucesivos. Es la gran familia de los hijos de Dios, formada por aquellos que modelaron su vida bajo el impulso del eterno animador, el Espíritu Santo.
Las colectas del Misal Romano
Un escritor francés contemporáneo decía que los santos son como «los colores del espectro en relación con la luz»[10]. Cada uno expresa, con tonalidades y brillos propios, la luz de la santidad divina. Parece como si el fulgor de la Resurrección de Cristo, al atravesar el prisma de la humanidad, se abriera en una gradación de colores tan variados como fascinantes. «Cuando la Iglesia, en el ciclo anual, hace memoria de los mártires y los demás santos “proclama el misterio pascual cumplido en ellos, que padecieron con Cristo y han sido glorificados con Él; propone a los fieles sus ejemplos, que atraen a todos por medio de Cristo al Padre, y por sus méritos implora los beneficios divinos”»[11].
A través de los formularios de las Misas de los santos del Misal Romano, la Iglesia expresa su oración en palabras que nos ayudan a considerar los distintos colores de ese espectro de luz. En cada una de estas celebraciones, existe al menos la oración colecta propia del santo, que el sacerdote recita en los ritos iniciales, inmediatamente antes de la liturgia de la Palabra. Esta breve oración nos indica el carácter de la celebración[12]: recuerda en modo sucinto qué aspecto de la santidad de Dios brilló con más fuerza en el santo que conmemoramos ese día. Frecuentemente inician evocando alguna faceta de la historia de la salvación, en particular del Misterio de Cristo. Es además habitual que encomienden el pueblo cristiano al santo o santa, cuya intercesión se suplica para alguna circunstancia de la vida.
EN LAS VIDAS DE LOS SANTOS PARECE COMO SI EL FULGOR DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO, AL ATRAVESAR EL PRISMA DE LA HUMANIDAD, SE ABRIERA EN UNA GRADACIÓN DE COLORES TAN VARIADOS COMO FASCINANTES
El contenido de las colectas es muy rico y variado. Así, por ejemplo, en la memoria de san Juan Fisher y santo Tomás Moro (22 de junio) se pide la coherencia entre la fe y la propia existencia (lo que san Josemaría llamará la unidad de vida); o se implora tener ardor apostólico como san Francisco Javier (3 de diciembre); o vivir del misterio de Cristo, especialmente contemplando su Pasión, como hizo santa Catalina de Siena (29 de abril); o ser encendidos en el corazón con el fuego del Espíritu Santo, en el día de san Felipe Neri (26 de mayo). En otras ocasiones se requieren dones y gracias para la Iglesia: la fecundidad del apostolado en la memoria de san Carlos Lwanga y compañeros mártires (3 de junio); la bendición de tener pastores según el corazón de Jesús, en el día de san Ambrosio (7 de diciembre); o una apertura confiada de los corazones a la gracia de Cristo, como repetía san Juan Pablo II (22 de octubre). Con los santos se recorren también los mil repliegues de la vida cristiana: así, en la memoria de san Juan Diego (9 de diciembre) se contempla el amor de la Santísima Virgen hacia su pueblo, y en la de santa Águeda (5 de febrero) se recuerda cómo agrada a Dios la virtud de la pureza.
Estos ejemplos, que podrían multiplicarse indefinidamente, nos muestran cómo las oraciones de las celebraciones de los santos constituyen una fuente riquísima para nuestro rato de oración personal del día, o para dirigirnos al Señor espontáneamente con alguna frase a lo largo de las horas de trabajo y descanso. Son como gemas preciosas de belleza singular, pues algunas cuentan con muchos siglos de antigüedad, que se engarzan en esas joyas de la Tradición cristiana que son las celebraciones litúrgicas. Con ellas, rezamos como han rezado tantas generaciones de cristianos. Las memorias y fiestas de los santos a lo largo del año nos brindan oportunidades de conocer un poco más a estos poderosos intercesores ante la Trinidad, así como de hacer nuevos amigos en el Cielo.
Estrellas de Dios
En los santos «el contacto con la palabra de Dios ha provocado, por decirlo así, una explosión de luz, a través de la cual el resplandor de Dios ilumina nuestro mundo y nos muestra el camino. Los santos son estrellas de Dios, que dejamos que nos guíen hacia aquel que anhela nuestro ser»[13]. Al igual que la estrella de Oriente guio a los Magos hacia su encuentro personal con Cristo, lo santos nos indican, como estrellas polares en la noche, cuál es el “norte” al que debemos dirigirnos.
Entre esas estrellas que señalan el camino, la Iglesia ha propuesto también públicamente a la devoción del pueblo cristiano a san Josemaría y al beato Álvaro. El ardor apostólico y el servicio desinteresado a la Iglesia y a todas las almas, que esculpieron la identidad cristiana del Fundador del Opus Dei y de su primer sucesor, caracterizan las oraciones que la Iglesia eleva a Dios en sus respectivas fiestas litúrgicas. En el primer caso, la Iglesia implora a nuestro Padre Dios que, por la intercesión de san Josemaría, en medio del trabajo ordinario, «nos configuremos a tu Hijo Jesucristo y sirvamos con ardiente amor a la obra de la Redención»[14] y que la celebración de los sacramentos «fortalezcan en nosotros el espíritu de hijos adoptivos»[15]. En la oración colecta del beato Álvaro se ruega que, imitando su ejemplo, «nos gastemos humildemente en la misión salvífica de la Iglesia»[16], porque don Álvaro fue fiel a la Iglesia y siguió lealmente a san Josemaría en la difusión del mensaje de la llamada universal a la santidad y el apostolado.
Nos ayuda acudir asiduamente a la intercesión de san Josemaría y del beato Álvaro para que nos alcancen del cielo la fidelidad a nuestra propia vocación, en toda circunstancia. “Leyendo” sus vidas –como si fueran una gran novela– aprendemos a ser santos en la vida ordinaria. De hecho, como recordaba san Bernardo en una homilía del día de Todos los Santos, «los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción (…); la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo»[17]. He aquí, por tanto, el significado del culto de estos hombres y mujeres de Dios: «contemplar el luminoso ejemplo de los santos, suscitar en nosotros el gran deseo de ser como ellos, felices por vivir cerca de Dios, en su luz, en la gran familia de los amigos de Dios»[18]. Además, al contemplar –a lo largo del año– los santos y santas de todos los lugares y de todos los tiempos, experimentamos que «fueron, son normales: de carne, como la tuya. –Y vencieron»[19].
«HAY MUCHOS CRISTIANOS MARAVILLOSAMENTE SANTOS; HAY MUCHAS MADRES DE FAMILIA MARAVILLOSAMENTE, ENCANTADORAMENTE SANTAS; HAY MUCHOS PADRES DE FAMILIA ESTUPENDOS. OCUPARÁN EN EL CIELO LUGARES DE MARAVILLA» (SAN JOSEMARÍA)
La celebración del culto a los santos nos recuerda con fuerza la llamada universal a la santidad: con la gracia de Dios, todos podemos corresponder con plenitud a la amorosa invitación de participar de la Vida divina, en nuestras circunstancias. Como animaba el papa Francisco: «Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo para quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicarse exclusivamente a la oración. Pero no es así. Alguno piensa que la santidad es cerrar los ojos y poner cara de santito. ¡No! No es esto la santidad. La santidad es algo más grande, más profundo que nos da Dios. Es más, estamos llamados a ser santos precisamente viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día»[20]. Personas de toda condición recorren el camino de la perfección cristiana: «hay muchos cristianos maravillosamente santos; hay muchas madres de familia maravillosamente, encantadoramente santas; hay muchos padres de familia estupendos. Ocuparán en el cielo lugares de maravilla. Y obreros y campesinos. Donde menos se piensa, ahí hay almas que vibran»[21]. ¡Qué ilusión considerar que, conforme pasen los años, serán más y más los santos de la vida cotidiana, que celebraremos litúrgicamente para que nos impulsen a enamorarnos de Cristo en nuestro quehacer habitual!
Fernando López Arias

[1] Benedicto XVI, Audiencia, 25-IV-2012.
[2] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 26-VI-1974, en Catequesis en América I, 695 (AGP, biblioteca, P04).
[3] Mt 5, 48.
[4] Francisco, Audiencia, 19-XI-2014.
[5] San Josemaría, Camino, n. 301.
[6] Jn 3,19.
[7] Hch 10, 38.
[8] Camino, n. 874.
[9] Ap 7, 9.
[10] J. Guitton, Oeuvres Complètes 2, Paris: Desclée de Brouwer, 1968, 933.
[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1173. Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Sacrosanctum Concilium, n. 104.
[12] Cfr. Instrucción general del Misal Romano, n. 54.
[13] Benedicto XVI, Homilía, 6-I-2012.
[14] Oración colecta de la Misa de san Josemaría (26 de junio).
[15] Oración poscomunión de la Misa de san Josemaría (26 de junio).
[16] Oración colecta de la Misa del beato Álvaro (12 de mayo).
[17] San Bernardo, Sermo 2, en Opera Omnia Cisterc. 5, 364 (Lectio altera del Oficio de lecturas de la Liturgia de las Horas del 1 de noviembre).
[18] Benedicto XVI, Homilía, 1-XI-2006.
[19] Camino, n. 133.
[20] Francisco, Audiencia, 19-XI-2014.
[21] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 18-V-1970, en Crónica1970, 284 (AGP, biblioteca P01).

OBISPOS DE EE.UU. DESTINAN $ 6 MILLONES PARA PROYECTOS EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE

ZENIT – Espanol

Son 243 proyectos pastorales y sociales. Mons. Elizondo: la colecta para A.L. aumenta cada año
Conferencia De Los Obispos De Estados Unidos Reunidos En Baltimor (Foto Archivo, Enrique Soros)
(ZENIT – Washington DC, 22 Ago. 2017).- La subcomisión Iglesia en Latinoamérica de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos acaba de otorgar seis millones de dólares para diversos programas pastorales y de desarrollo en Latinoamérica y el Caribe.
Un apoyo de casi cuatro millones de dólares va dirigido a 243 proyectos en 22 países de la región, mientras que otra iniciativa de dos millones va destinada a Haití, para su continua reconstrucción tras al terremoto que desoló el país en el año 2010.
Algunos de los 243 aportes mencionados tienen como beneficiarios el seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, en Honduras; la Comision Episcopal de Catequesis y Pastoral Biblica, en Argentina; el Proyecto Seminaristas 2017, en la diócesis de Januba, Brasil; las Comunidades Eclesiales de Base de México; la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes en México; el Proyecto Educomunicación Eclesial y Creación de Pastoral de Comunicación Diocesano, en Paraguay; los ejercicios espirituales de sacerdotes diocesanos y religiosos en la arquidiócesis de Trujillo, Perú; el movimiento Cursillo de Cristiandad, en Melo, Uruguay; y la vicaría de derechos humanos en Venezuela.
ZENIT consultó al presidente de la subcomisión Iglesia en Latinoamérica, el mexicano, Mons. Eusebio Elizondo, obispo auxiliar de Seattle, con respecto a la relación entre los aportes de los obispos de Estados Unidos y el llamado del papa Francisco de acercarse a los más necesitados.
Mons. Elizondo informó que “desde hace algunos años el Subcomité ha implementado su propósito de ayudar a las jurisdicciones eclesiásticas y congregaciones religiosas más necesitadas y que llevan a cabo su labor pastoral en las áreas más remotas. El llamado del papa Francisco de ir a las periferias y a los más necesitados ha hecho nuestro trabajo aún más significativo y acertado”.
Con respecto a la relación entre el compromiso de la Iglesia de Estados Unidos con la realidad latinoamericana y la implementación de los documentos de Aparecida y Evangelii Gaudium, Elizondo agregó que “el apoyar a los proyectos donde hay más necesidad hace que la dignidad de los que reciben la ayuda sea respetada. El llamado del documento de Aparecida de trabajar como discípulos misioneros que hacen la sociedad más acogedora e incluyente se refleja en los proyectos que apoyamos que tienen que ver con el cuidado de la aldea global, la vida por nacer, los indígenas y los afrodescendientes, entre otros. La iglesia, como hospital en un campo de batalla, apoya todas las pastorales. Y el Subcomité apoya, dentro de estas pastorales, todos los proyectos que ayudan a que el Evangelio se proclame con alegría”.
Sobre la generosidad de los católicos estadounidenses para colecta en cuestión, el obispo Elizondo recordó que “por más de 50 años la comunidad católica de los EEUU ha estado ayudando al pueblo de América Latina y el Caribe. Y este constante y consciente apoyo se ve en que los resultados de la colecta no ha bajado sino al contrario, ha ido aumentado con el correr de los años”.
Por su parte, el padre Juan Molina, sacerdote trinitario, director de la subcomisión Iglesia en América Latina, remarcó que “cada año, el Subcomité aprueba entre 450 y 480 proyectos, los cuales se enfocan en todo tipo de actividades pastorales de la Iglesia. El Subcomité se ha enfocado en los últimos años en ayudar un poco más las diócesis, los vicariatos y las prelaturas más pobres de la región, lo que hace constar la compresión de los obispos de los EEUU de lo que significa el ir a las periferias”.
El Padre Molina resaltó además la importancia de apoyar a “proyectos pro-vida, de derechos humanos, de la Doctrina Social de La Iglesia, de apoyo a los matrimonios y la familia y de apoyo a los pueblos indígenas”, y remató afirmando que “todo esto se hace porque los obispos quieren expresar también la comunión de bienes espirituales y temporales a los que la Iglesia da vida.”
A su vez, Norma Montenegro Flynn, contacto de prensa de la Conferencia de Obispos de EEUU, detalla la tarea de la subcomisión Iglesia en América Latina, como parte de la comisión de Colectas Nacionales. La responsabilidad del subcomité es administrar los aportes recibidos, como apoyo a programas en América Latina y el Caribe.
Montenegro Flynn remarca que los aportes se obtienen a través de la Colecta para la Iglesia en América Latina, que se desarrolla en numerosas diócesis de Estados Unidos el cuarto domingo de enero, y sugiere visitar la página www.usccb.org/latin-america para obtener mayor información al respecto de las actividades de la comisión Colectas para la Iglesia en América Latina y sus aportes a diversos programas.

VUELVE A CASA: RADIO MARÍA SALE A LA CALLE A DAR TESTIMONIO E "IR POR LOS ALEJADOS"




La radio católica está desarrollando durante el verano la campaña Vuelve a casa. «Queremos acompañar y promover que muchas personas puedan emprender el camino de vuelta a casa, de vuelta a la Iglesia»
María de Nápoles era prostituta y experimentaba una gran soledad que le había conducido hacia una vida poco digna. Fruto de la desesperación, había intentado suicidarse tres veces. Pero todo cambió cuando un día descubrió Radio María Italia y, a través de ella, la misericordia de Dios.
En el proceso de conversión de María, tuvo un gran peso el programa El Hermano de la radio católica, al que comenzó a escribir cartas que, a su vez, eran respondidas desde la radio o por los oyentes.
El vacío existencial de María se empezó a llenar y la prostituta terminó encontrándose con Dios y recibiendo los sacramentos.
Su historia, así como la de «muchos otros oyentes» que «nos cuentan su testimonio», ha servido de inspiración a Radio María España para lanzar la campaña Vuelve a casa. «El fin de Radio María es la Evangelización» y con esta iniciativa «queremos acompañar y promover que muchas personas puedan emprender el camino de vuelta a casa, de vuelta a la Iglesia», asegura Lorena del Rey, del departamento de Promoción y Voluntariado de Radio María España.
La campaña se va a desarrollar durante los próximos tres años. En este primer año el lema es Vuelve y «el objetivo es salir a buscar a los personas que puedan estar alejadas de Dios y la Iglesia»; el segundo año la campaña se centrará en la palabra Pide, es decir, «se trata de continuar el proceso con los que empezaron su camino de vuelta a casa durante el año anterior», explica Del Rey. «En el segundo año queremos enseñarles a rezar, la vida sacramental, …», añade; El último año de Vuelve a casa, que coincide con el 20 aniversario de Radio María, estará centrado en lo celebrativo. «Será un año de acción de gracias, de celebrar juntos la fe».
La campaña Vuelve a casa a su paso por Jaca. Foto: Radio María
A por los alejados en la calle y a través de las ondas
En este primer año de campaña, a los alejados van a buscarlos «a la calle y a través de las ondas radiofónicas. Y lo hacen, sobre todo, a través de lo testimonial. «Nos hemos dado cuenta de que el testimonio personal ayuda mucho, toca los corazones». Por eso, la programación de Radio María hasta final de verano incluye diferentes espacios dedicados especialmente a difundir testimonios de conversión y a explicar las cosas más elementales sobre Dios y la fe.
Uno de estos testimonios es el de María de Nápoles, que Radio María va difundiendo por entregas los domingos a las 21:00 horas. Dentro de esta programación especial también se encuentra la versión radiofónica de los famosísimos cursos alpha, un método de evangelización que ha cosechado esperanzadores resultados y que en Radio María difunden todos los días del mes de agosto, a las 13:30, y que han renombrado como Curso Ven. Asimismo, el director de Radio María, Luis Fernando de Prada, ha grabado 17 programas en los que repasa las bases fundamentales de la fe; y un voluntario «nos ha grabado unos pequeños espacios en los que explica las claves de la fe en tres minutos», cuenta Lorena.
Sacar la casa a la calle
Pero la campaña Vuelve a casa traspasa las ondas y se hace realidad en las calles de media España. Radio María tiene el país dividido en 13 zonas y grupos de voluntarios repartidos por todas ellas. «Normalmente son los encargados de hacer promoción por las parroquias, colegios, etc, porque nosotros no tenemos publicidad». Pero en esta ocasión a los voluntarios se le ha pedido que salgan a la calle y que den testimonio, «que le cuenten a la gente cómo Radio María les ayuda a ellos para que el que escucha se sienta invitado también a dejarse ayudar». Y antes de dar testimonio, según Lorena, los voluntarios «están con cierto miedo por cómo pueda reaccionar la gente. Poco a poco les engancha la experiencia y se sienten muy contentos. Ellos mismos se dan cuenta de que cuando uno comparte su fe, esta crece. Además, los voluntarios nos cuentan que están teniendo una muy buena acogida».
Cada grupo de voluntarios ha elegido un lugar dentro de su zona, con la indicación de que fuera un lugar concurrido, y un fin de semana. Desde Radio María se les ha mandado un mural llamativo, para captar la atención, pero con el que la gente no tenga prejuicios. En el mural no aparece el logo de la radio católica sino una autoestopista por un lado y un salón de casa por el otro. Junto al mural, a los voluntarios se les ha invitado a recrear una casa, llevando sillas, mesas, sofás…
Una vez montado el stand, los voluntarios salen a dar testimonio y a repartir CDs en los que están grabados los programas especiales de la campaña Vuelve a casa, así como marca páginas con pequeños testimonios de conversión.
La campaña Vuelve a casa a su paso por Tarragona. Foto: Radio María
Por toda España
La primera vez que salieron los voluntarios a dar testimonio y a repartir CDs fue en las fiestas de san Isidro, de Madrid, en la tradicional pradera, a la que acudieron el 15 de mayo. Desde entonces, la campaña ha pasado por Sevilla, Toledo, Segovia, Ávila, Mallorca, Santander, Castellón, Valencia o Santiago de Compostela, entre otros lugares. En Jaca, los voluntarios pudieron hablar con aproximadamente 350 personas.
Y mientras unos voluntarios dan testimonio, otros rezan por los frutos, que ya están empezando a ser visibles. En la campaña de Tarragona, cuenta Lorena del Rey, «los voluntarios entablaron conversación con una persona. Le hablaron de Radio María, de lo que era y de lo que hacían. Esta persona se sintió interpelada y decidió confesarse y volver a la Iglesia. Incluso se ha apuntado al grupo de voluntarios. Esta vuelta a casa se acaba de producir y hay que ver en qué queda, pero lo importante no son los datos. El Señor nos llama a sembrar y nosotros sembramos. Luego ya Él verá cuando recoge».
Para consultar toda la información sobre la campaña pinche AQUÍ.
José Calderero @jcalderero