Revista Ecclesia.

1.- El deporte, tanto personal, como colectivo, tanto amateur como profesional, fomenta la cultura del esfuerzo y de la generosidad.
2.- El deporte es ámbito privilegiado para el desarrollo de la dimensión lúdica y festiva del ser humano, que nació también para la fiesta.
3.- El deporte favorece la valorización realista del propio cuerpo humano y de sus posibilidades, ayudándonos también a reconocer las propias limitaciones.
4.- El deporte ayuda a la salud física y psíquica de las personas.
5.- El deporte educa y forma en virtudes como la fortaleza, templanza, prudencia y justicia.
6.- El deporte conlleva en su misma esencia otra importante dimensión social: la potenciación y el redescubrimiento de que la persona humana necesita de los demás y pueda así desarrollar también su “ser social” y sociable.
7.- El deporte contribuye a valorar la importancia de trabajar en equipo.
8.- El deporte construye un mundo sin fronteras y debe contribuir a la creación de una sociedad más humana y más solidaria.
9.- El deporte promociona a todas las personas, facilita la igualdad, rompe barreras de raza o condición y debe servir, de este modo, como factor desarrollo de los pobres.
10.- El deporte desarrolla actitudes personales y sociales tan importantes y vitales como la ejercitación y la prueba, la disciplina, el aprendizaje, la convivencia, la tolerancia, el respeto a los demás, la solidaridad, la magnanimidad, el intercambio y el enriquecimiento mutuo.
Jesús de las Heras Muela – Director de Ecclesia y Ecclesia Digital
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