sábado, 12 de mayo de 2012

BAYROU, LOS PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES Y EL FIN DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA.


  •  
    Internacional | La Gaceta
    El candidato centrista a las presidenciales de Francia, François Bayrou. GETTY
    ELECCIONES PRESIDENCIALES EN FRANCIA

    Bayrou, los principios no negociables y el fin de la democracia cristiana

    11 MAY 2012 | GACETA.ES
    El líder centrista francés ha liquidado en esta campaña lo que quedaba de tradición democristiana en aras de su inagotable ambición personal.
  • Las elecciones francesas de la semana pasada han traído al panorama político galo algo más que la derrota del conservador Nicolas Sarkozy.
    El líder centrista francés, François Bayrou, ha liquidado en esta campaña lo que quedaba de tradición democristiana en aras de su inagotable ambición personal. Los hechos son claros: desde que tomó las riendas de la corriente centrista francesa -de la que la que los democristianos siempre han formado parte-, no ha hecho sino renegar de su orígenes. En 1994 impulsó la fusión, dentro de la centrista UDF, del democristiano Centro Democrático y Social -que presidía por aquel entonces- con el Partido Social Demócrata, de nítida tradición laica.
    Más adelante, al hacerse con el control de la UDF, fue paulatinamente prescindiendo de toda la tradición doctrinal cristiana de su familia política hasta hacerla invisible. Una tradición que se inició conFrédéris Ozanam, Félicité de Lacordaire y Frédéric Le Play y que se consolidó con el “ralliement” de los católicos a la República en 1892 y con la encíclica Rerum Novarum.
    A partir de ahí, la vertiente política del cristianismo social francés no se quedó en fase estática. De ella salieron nombres tan importantes como Robert Schuman, el mejor Georges Bidault -el de antes de 1958-, y los gaullistas Edmond Michelet y Maurice Schumann. Todos ellos contribuyeron al progreso de Francia y de Europa sin renunciar a ninguna de sus convicciones, lo que, en clave gala, significa que supieron amoldarse a laicidad sin dejar de dar un sentido trascendente a su vida pública.
    Sin embargo, no se ha comprendido por parte de todo el mundo la profunda "revolución cultural" que implica los llamados principios no negociables dentro de la igualdad política de los católicos franceses.
    Hasta hoy, el modelo dominante ha sido esa democracia cristiana. Este modelo se apoya en la idea de León XII, según la cual los católicos eran mayoritarios en Francia y podían entonces obtener las leyes conforme a su fé y, más aún, a su moral. Idea perfectamente justa en principio, pero totalmente errónea en la aplicación concreta de cara a la república anticlerical de cualquier tipo de régimen contrario a una verdadera Iglesia. Al aceptar el hecho, los católicos franceses han aceptado gradualmente la laicidad como algo inseparable de la ideología revolucionaria y ahora la gran mayoría de los católicos franceses creen - erróneamente - que la palabra de la Iglesia solo es legítima en las iglesias.
    A fuerza de influencias subversivas, la fuerza electoral de los católicos franceses ha disminuido de manera constante. Ahora el modelo que propone Benedicto XVI es un modelo más acorde con una condición de minoría. Se trata de un modelo de "veto": los católicos de convicción que "pesan" como cientos de miles de votos, no pueden obtener una mayoría de acuerdo con sus deseos, pero pueden evitar una mayoría de otra línea. En ese sentido lo más probable es que si Nicolas Sarkozy no se hubiera comprometido de forma más coherente con la moral natural como su principal rival, los católicos de convicción habrían votado menos por él y no habría llegado a la segunda vuelta.
    Bayrou, por su parte, ha optado por todo lo contrario. Criticó duramente a Nicolas Sarkozy cuando éste promovió la laicidad positiva -que tampoco era nada del otro mundo-, y se ha mostrado a favor de la mayoría de las pretensiones del lobby gay. Todo ello, pese a su mujer de toda la vida y sus seis hijos y de su cacareada asistencia a la misa dominical. Y con resultados políticos más bien magros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario