domingo, 22 de julio de 2012

¿POR QUE´NO SE DEROGA LA LEY DEL ABORTO?; POR ÁLVARO J. MEDINA.


Opinión | La Gaceta


  • OPINIÓN

  • Siete meses de Gobierno y la ley del aborto sigue vigente pese a los numerosos globos sonda que ha lanzado el ministro de Justicia,Alberto Ruíz-Gallardón, al respecto. El último de ellos es que se eliminará el supuesto en que se puede abortar por malformaciones o minusvalías en el feto. Una medida que sobretodo salvará las vidas de aquellos que, por ejemplo, tengan síndrome de Down. Estos niños son abortados en el 90% de los casos.
    Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Está muy bien eliminar este supuesto, no obstante, aún se mantiene el tercer supuesto, el verdadero coladero del aborto. Y es que, con la premisa de riesgo grave o problemas psicológicos para la madre se llevan a cabo entre el 90% y el 95% de los abortos en España. Con esa excusa se tapan los casos de las presiones de las parejas, de la falta de dinero, o de cualquier otra excusa. Una simple pregunta y te deshaces del niño. Así de crudo y sencillo.
    Varias preguntas surgen tras el anuncio de la eliminación del supuesto de malformaciones -que aún sigue en vigor-. ¿Por qué no se deroga la ley del aborto? ¿Acaso la vida del ser más indefenso tiene que estar condicionada bajo supuestos o plazos? ¿Cuándo habrá una ley que proteja de verdad a los niños que están siendo gestados?.
    Si es un asesinato matar fuera del útero materno, ¿por qué si está dentro es permitido?. Unas leyes que dictan políticos, generando un gran y sucio negocio para los abortistas.
    En la actual ley de supuestos se establece que se permite el aborto cuando le supusiese un conflicto personal, familiar o social a la mujer, siempre y cuando recibiese asesoramiento sobre ayudas sociales y económicas en caso de tener el hijo y cumpliese el requisito de que se practicase en las 12 primeras semanas de gestación.
    Este supuesto supone más del 95% de los casos. Una barra libre para los abortorios que se frotan las manos. El niño depende de la madre -y de las presiones de su pareja o de la familia- pese a estar protegido, como nasciturus, en las leyes. Si el niño, sano, con enfermedades, malformaciones o minusvalías, no puede defenderse de este vil crimen, ¿por qué no se protege aún más?.

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