egmaiquez.blogspot.com
Aparatitos
Todavía no ha terminado la mañana y ya he tenido dos impactos letales de nostalgia. Cuando salía para misa, he encontrado a un chatarrero viejo y retorcido, con los ojos muy azules y la piel muy cuarteada, rebuscando en la basura. Le he dicho que tenía una bicicleta muy herrumbosa y que quizá se la quisiera llevar. "Por supuesto". Hemos entrado en casa y la ha cogido con prisa. Yo he recordado su historia. Cuando volví del Camino de Santiago pensé volver a hacerlo, pero completo y en bicicleta y me compré una de ésas de campo, cuando empezaban. Me la robaron enseguida. Mis padres dijeron: "ea, por dejarla sin candar, haber si se te cura la candidez", y ya iba a estar. Pero yo le escribí un soneto a mi bicicleta perdida, en la línea, salvando las distancias, de los deRafael Morales, y mi madre, enternecida, me compró en un arrebato la bicicleta que hoy se ha llevado, feliz, el chatarrero.
He llegado tarde a misa. Siempre que me pasa eso, tomo enseguida para el fondo y siempre me daba de cara con Mabel y Santiago Neira. Mabel me sonreía, absolviéndome. Hoy al dar la curva cerrada y cabizbaja, me he encontrado a Santiago y luego el vacío de Mabel, y enseguida he visto que le acompañaba una hija y he pensado en la sonrisa de Mabel viendo que su ausencia lleva a misa a sus hijos, y puntualmente.
Y para rematar la mañana, ha sido sentarme en casa y recibir un correo electrónico y empezar a sonar todos los aparatitos. Entre tableta, ordenador fijo, portátil, teléfono y teléfono viejo, que sigo usando para oír música y conectarme a internet, han sonado, no al unísono, sino con sus intervalos, un montón de timbres de todos los timbres. Y, pum, otra nostalgia. He recordado la casa de mi abuelo de Murcia, donde las horas las daban aproximadamente varios relojes, que sonaban con cierto intervalo. Con cierto aire 2.0 he reconocido en mi gusto por esos timbres desperdigados por toda la casa, el gusto que le tenía que dar a mi abuelo ese tintititintineo alargado, inexacto, como guiñándole al tiempo y a sus exactitudes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario