viernes, 16 de agosto de 2013

15 DE AGOSTO, EL DÍA MÁS COFRADE DEL VERANO.

Diario de Cádiz



La hermandad de la Pastora volvió a abrazar a La Isla en procesión de alabanzas Recordó a las víctimas isleñas de la tragedia de Santiago en una tarde fiel a sus maneras marianas
ARTURO RIVERA SAN FERNANDO | ACTUALIZADO 16.08.2013 - 11:40
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La Divina Pastora, sobre su paso, por Capitanía.
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Costaleros a la espera del relevo.
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Vecinos asomados para ver a la Copatrona.
Calor, costaleros y alegres marchas procesionales compartieron la tarde de un 15 de agosto que fue fiel a la acostumbrada receta pastoreña, un refinado cliché -marianamente exquisito- que funciona a la perfección, que halaga con sus maneras a los cofrades más exigentes en la materia y que alienta cada verano la devoción a la que desde 2004 -el año de su coronación canónica- es Copatrona de todos los isleños. 

La hermandad de gloria, indiferente a un termómetro al rojo, aprovechó como bien sabe sus horas de calle en busca del frescor de esa insólita noche estival repleta de esos momentos cofrades que cada verano regala a La Isla en la festividad de la Asunción de la Virgen María. 

La singular personalidad pastoreña, tan rica en matices marianos y en guiños cofrades, se desplegó con fuerza desde el momento único de la salida -a las siete y media- para abrir una tarde de nuevo irrepetible para los devotos de la Divina. 

Atrás quedaron los días del triduo predicado por el capuchino Eduardo Rodríguez Márquez, el rosario de antorchas o la emotiva felicitación -lo fue para muchos y, sobre todo, para él- que el cofrade Luis de Celis lanzó a la imagen de la Pastora, primorosametne preparada para la salida en su paso único. 

Un acto, celebrado a medianoche, cuando la víspera dio paso al 15 de agosto, que continuó con la clásica mañana de espera y función religiosa previa a la salida y que llenó de hermanos y fieles la parroquia. Un prometedor anticipo. 

La tarde pastoreña tuvo sus momentos especiales. Entre ellos, la primera levantá al paso que dio en el templo la agrupación parroquial de la Pastora de Chiclana -amadrinada desde San Fernando- antes de que la banda municipal Maestro Enrique Montero empezara a desglosar su repertorio de marchas para que los costaleros -insólita pero ya veterana cuadrilla en La Isla- trabajara sobre los pies para mayor gloria de la Copatrona. 

Y, por supuesto, la estación menor que la hermandad rezó en el convento de las Capuchinas, eje central que articula el itinerario pastoreño desde la calle Constructora Naval y a la que acudió con un invitado de excepción: la hermandad de Cristo Rey, que este año celebra su cincuentenario fundacional. 

Antes, atravesó en un silencio de duelo solo interrumpido por los rezos la calle San Esteban, donde residían dos hermanos fallecidos recientemente. Uno de ellos, Ignacio Bustamente, que perdió la vida en la tragedia ferroviaria de Santiago. 

No fue el único gesto que la hermandad de la Copatrona tuvo con las víctimas isleñas de este fatal suceso. En sus manos, la imagen mariana portó un rosario de luto que recordó a los fallecidos: cinco misterios, uno por cada fallecido. El paso, además, se exornó con una de las flores típicas de Galicia: las hortensias.

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