jueves, 4 de mayo de 2017

PRENSA, PODER, MANIPULACIÓN; POR RAFAEL SÁNCHEZ SAUS


Diario de Cádiz
En el consejo, Creuheras (presidente de Planeta y Atresmedia) dijo que había que tratar bien a la Señora (Cristina Cifuentes) porque van a dar dos universidades y ellos quieren aspirar a una, y para ellos es muy importante la operación". Son palabras de Mauricio Casals, hombre fuerte de Atresmedia, empresa propietaria de Antena 3, La Sexta, Onda Cero y La Razón, a Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero delegado de La Razón, hoy en la cárcel por sus vínculos con la trama corrupta destapada en la empresa pública madrileña Canal de Isabel II. La conversación, filtrada a El Español, se produjo el pasado 26 de octubre y fue grabada por la UCO como parte de la investigación de la que hoy se conoce como operación Lezo.
Es imposible decir más sobre el deterioro institucional de España con menos palabras. Quedan no sólo probadas, también explicadas, las pútridas relaciones entre el poder político y los grandes medios, a la vista los elementos que permiten la coyunda sin la que el sistema político y los partidos que lo explotan se habrían ahogado en su propia basura, y mediante la cual operan los grupos empresariales que, sin verdadera vocación ni tradición periodística, se han apoderado de la comunicación con el único objetivo de servirse de ella. En estos mismos días, Jesús Cacho ha dado cuenta, en un antológico y no menos melancólico artículo, La crisis del periodismo o el caso del pianista que se convirtió en gánster, de las hondas raíces de ese arreglo mafioso que ha arruinado al periodismo al desacreditarlo ante la misma opinión que tendría que ser su sostén económico y su respaldo social. Habla también de Mauricio Casals, pero recuerda que éste no ha inventado nada: "Ya estaba todo inventado. Lo hicieron en los ochenta Jesús Polanco y Juan Luis Cebrián, los amos del Grupo Prisa, maestros en el arte de hacer negocios blandiendo el as de bastos de su cañón Bertha contra quien osara llevarles la contraria e imponiendo la agenda política a los gobiernos de Felipe González". Y de ahí en adelante.
Casi todo se explica por esa coyunda, desde la creación artificial de un partido de marginales para dividir la izquierda a la telebasura. De la imposición de lo políticamente correcto a la eliminación preventiva de cualquier forma de respuesta democrática y social. La manipulación es también, sobre todo, corrupción.

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