martes, 23 de mayo de 2017

HAMON IBÉRICO; POR ENRIQUE GARCÍA-MÁIQUEZ


Diario de Cádiz
Ayer me hice el loco con el nombre del ganador para comentar los problemas del PSOE en general. Los personalismos no nos dejan ver el bosque y las primarias han sido un movimiento reflejo del PSOE para posponer enfrentarse a las cuestiones de fondo de la socialdemocracia en Europa y en el mundo. Ahora que ya no hay, la tentación de Pedro Sánchez será precisamente crearse nuevos problemas que tapen a los verdaderos. Sería un error que le llevaría a convertirse en el Benoît Hamon ibérico, esto es, en la sombra del político que ha dejado en la sombra al partido socialista francés. Ése también ganó sus primarias.
Aunque a España le interesa un PSOE con las ideas claras y distintas, y no parece ser el caso de Pedro Sánchez, yo no caería en el alarmismo. Casi todo el mundo da por supuesto que el gran ganador de las primarias del PSOE ha sido Pablo Iglesias. No. Ciertamente, Sánchez ha jugado a jugar por su banda ideológica. Pero teniendo en cuenta que el electorado español está dividido en sus cuatro esquinitas ideológicas, eso perjudica a Iglesias. El voto de pura izquierda se dividirá mucho más. Ya pasó con la fusión de Izquierda Unida y Podemos. Iban a sumar sus votos, y los fundieron. Encima, ahora, en un enfrentamiento por liderar la izquierda más pura, Sánchez le lleva a Iglesias la ventaja mediática de que viene de ganar unas primarias e Iglesias va a perder (si, al final, no se echa atrás) una moción de censura.
Aunque eso serán batallas en su esquina. Me sorprende que casi nadie hable de Albert Rivera, al que se le abre un nicho de mercado en el vacío que deja el PSOE por su sector menos extremista. Aunque Ciudadanos ande desvaído, las leyes de la Física y del horror vacui le regalan una oportunidad doble: la del moderantismo, por un lado, y la su oposición a los nacionalismos. Fíjense: el PP tendrá ahora que apoyarse todavía más en el PNV, Pedro Sánchez ya se ha confesado partidario de la macedonia de naciones y el catalanismo se ha echado al monte. Si todo indica que Sánchez será el Hamon ibérico, ¿no estará Rivera acariciando como nunca su macro sueño de ser Macron?
Estas analogías francesas no pueden llevarse hasta Rajoy. Él jamás será un Fillon. Se interponen los Pirineos de su discurso del miedo a Podemos, que ahora potenciará con el miedo a Sánchez. Rajoy no gana, quizá; pero tampoco pierde. Con el comodín del adelanto electoral, tiene para ir tirando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario