sábado, 11 de febrero de 2012

UN SACERDOTE FRENTE A LA MAFIA CALABRESA.


  • Iglesia | La Gaceta

    • Una cabeza de cerdo ensangrentada, una forma tradicional de amenaza mafiosa. | Getty Images
      UNA CABEZA DE CERDO A LA PUERTA DE LA IGLESIA

      11 FEB 2012 | Pedro Fernández Barbadillo

      Los padrinos no están dispuestos a permitir que nadie les estropee el negocio, aunque se trate de un cura de pueblo.
    • El mafioso y el terrorista no quieren solo matar, sino causar miedo. Por eso muchas veces recurren a métodos llamémoslos preindustriales para cometer sus crímenes: una navaja, mejor que una pistola; una piara de cerdos hambrientos para hacer desaparecer un cadáver en vez del fondo de un lago. Por eso mismo, ¿por qué enviar un SMS o un correo electrónico para amenazar a alguien o por qué llamar por teléfono de madrugada o hacer una pintada cuando hay métodos tradicionales más amedrentadores?
      Al sacerdote Ennio Stamile, del pueblo de Cetrazo (poco más de 10.000 vecinos), en Calabria, los matones de la Ndrangheta, la mafia regional, le amenazaron dejando el domingo 29 de enero una cabeza de cerdo ensangrentada en la puerta de su casa. Unos días antes, su coche fue destrozado. El motivo de estos actos, que pueden concluir con su muerte, son las denuncias que el padre Stamile hace de la Ndrangheta, que, como otras mafias, controla o tiene intereses en la prostitución, la construcción, el juego, la recogida de basuras, el préstamo y los negocios turísticos. Su riqueza y sus pistoleros le permiten obtener concesiones administrativas e impunidad, así como la colaboración forzada de muchos paisanos que prefieren no meterse en problemas.
      Stamile declaró: “No soy ni un sacerdote antimafia ni un héroe. Solo soy un sacerdote que cumple con su deber y que ante el mal no puede permanecer en silencio”. El sacerdote añadió que no se podía olvidar a otros amenazados que no llevan sotana: “Después de las amenazas he recibido muchas palabras de solidaridad. Pero no hay que indignarse solo cuando las reciben los sacerdotes, sino también cuando las reciben los concejales, los médicos, los profesionales. La indignación debe ser constante, así como el compromiso con la justicia y la solidaridad”.
      Agredidos en el funeral
      En Italia hay una larga lista de sacerdotes, obispos y hasta papas que han denunciado a las mafias, y varios de ellos han sufrido las consecuencias de su compromiso a favor de la justicia y de los débiles.
      En agosto de 2011, el sacerdote Giuseppe Campisano, también conocido por su oposición a la Ndrangheta, fue tiroteado cuando viajaba en coche. Antes había recibido amenazas telefónicas y cartas acompañadas de balas.
      En octubre de 2011, Benedicto XVI visitó Calabria, veintitrés años después de que lo hiciese Juan Pablo II, y lamentó que la región “es una zona sísmica no solo desde el punto de vista geológico sino también estructural y social; una tierra donde los problemas se presentan de modo agudo y desestabilizador, donde el desempleo es preocupante, donde una criminalidad frecuentemente feroz hiere el tejido social; una tierra que vive en continua emergencia”.
      En noviembre de 1993, para recibir a Juan Pablo II en Sicilia, la Cosa Nostra tiró un cordero degollado delante de la casa de un capellán de la prisión de Catania que dirigía un centro de rehabilitación de drogadictos. En ese viaje, el papa puso como ejemplo al sacerdote Giuseppe Puglisi, asesinado en 1993.
      En julio de 1992, la mafia siciliana asesinó al juez Paolo Borsellino y a los cinco policías de su escolta. En el funeral por los agentes, el cardenal Pappalardo, arzobispo de la ciudad, clamó que “Palermo tiene derecho a pedir, y pide, una reacción contundente del Estado”. El presidente de la república, Oscar Luigi Scalfaro (muerto hace unos días), y el primer ministro, Giuliano Amato, llegaron al funeral más de media hora tarde y, concluida la ceremonia, fueron agredidos por los compañeros de los policías muertos.
      Desde la Segunda Guerra Mundial, el crimen organizado ha alcanzado un poder inmenso en Italia. Hay cuatro mafias: Cosa Nostra (Sicilia), Camorra (Campania y Nápoles), Ndrangheta (Calabria) y Sacra Corona Unita (Apulia). Un informe presentado en enero por la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas de Turismo, Comercio y Servicios (Confesercenti) calculaba que las mafias facturan unos 140.000 millones de euros, casi el 10% del PIB nacional, y que constituyen el primer banco de Italia, pues disponen de una liquidez de 65.000 millones.
      Alzar la palabra
      Para los consagrados, el martirio llega por difundir el Evangelio o por denunciar a delincuentes y terroristas. Desde 2006, cuando el presidente mexicano comenzó la guerra contra los narcos, en este país han sido asesinados por estos 14 religiosos, dos de ellos seminaristas.
      En Colombia, entre 1984 y septiembre de 2011, han muerto asesinados dos obispos, 78 sacerdotes, ocho religiosas y religiosos y tres seminaristas; la gran mayoría por los terroristas de las FARC, de extrema izquierda.
      En Nampula (Mozambique), las monjas de un convento de las Siervas de María, de las que cuatro son españolas, han sufrido ataques por denunciar la existencia de una red de tráfico de órganos humanos.
      El obispo de Marajó, el navarro José Luis Azcona, ha sido amenazado por oponerse al turismo sexual, la prostitución y el tráfico de drogas.
      En España, el sacerdote vizcaíno Jaime Larrínaga fue amenazado por ETA.

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