Quedan escasos minutos para que nos llegue el domingo 19 de Febrero, domingo de carnaval, y a muchas de la ciudades y pueblos de España estarán en fiesta típica celebrando a Don Carnal. Mañana en "mi" Cádiz saldrá el Carrusel de Coros por la Plaza y mil rincones se llenarán de chirigotas, legales e ilegales, y mil disfraces ocurrentes y graciosos. Mañana es día de guasa, de mucho "cachondeo" y risas por doquier.
Mañana están convocadas por toda España manifestaciones en contra de la política de un Gobierno que gobierna para todos y por todos los españoles. Mañana las chirigotas, portentosas y ocurrentes agrupaciones, tendrán una competencia desleal con bufones de la corte "socialista-zapaterista" comandados por los "compañeros" Méndez y Tocho. También tienen prevista su asistencia el sindicalista que es consejero de una entidad bancaria y que cobra 180.000 € anuales, sí treinta millones de las antiguas pesetas, y que es un fiel reflejo de los trabajadores que "dice" defender.
Mañana, es decir dentro de unas horas, están convocados todo el que quiera asistir de "comparsa" para excusa de algunos "paniaguados" que solo piensan en ellos mismos.
Han estado siete años y medio callados, en el más vil de los silencios, a pesar del paro, bajadas de sueldos a funcionarios, congelaciones de pensiones, ERES, y demás anomalías, que ahora se hace raro que estos señores, que solo se representan a ellos mismos, quieran protestar en nombre de "TODOS". Es una vergüenza verlos, de nuevo, con una pancarta en las manos. Me imagino que sabrán cogerla después de tantos años de inactividad sindical. Se me hace raro ver a los mismos que nos han metido en esta ruina, demandando no sé qué cosa en favor de ¿Quién? ¿De verdad quién se ve representado por semejantes personajes? Unos con unos relojes que cuestan una millonada, otro con unos viaje a sitios paradisíacos, otros con retribuciones millonarias y los más con cientos de horas sindicales para no hacer nada productivo por este país que se vuelve llamar España.
Creo sinceramente que esto con Nicolás Redondo y Marcelino Camacho no hubiera pasado. Eran dos señores modélicos para los trabajadores y estos se podían ver reflejados en ellos.
Aunque en las antípodas de mi forma de pensar, valoro mucho a las personas honorables y, para mí, los Señores Redondo y Camacho lo erán, lo que no son los que ahora dicen representar a los trabajadores, esos sindicalistas que llevan años sin dar un palo al agua.
Mañana conmigo que no cuenten que para ver a unos cuantos figurantes me voy a Cádiz a disfrutar de los verdaderos Carnavales.
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