El tema del aborto en Brasil ha vuelto plantearse con la designación - por parte de la presidenta Dilma Rousseff - de Eleonora Menicucci como nueva ministra de la Secretaría para las políticas de la Mujer. Socióloga y profesora en la Universidad Federal de San Pablo compartió en los años 70 la prisión cuando ambas integraban un movimiento guerrillero contrario al gobierno militar. Como otras mujeres de izquierda, ahora se ha reciclado como activista feminista y decidida partidaria del aborto (que lo practicó en dos ocasiones).
En la toma de posesión del cargo la presidenta Rousseff justificó su nombramiento aduciendo que pensaba seguir gobernando sin distinciones políticas y religiosas. Destacó el hecho de que su gobierno cuenta con diez mujeres y defiende la igualdad de género.
Pero esta designación despertó duras críticas en el Congreso por parte de diputados evangélicos que reprobaron los antecedentes y las ideas contrarias a la vida de la nuevo ministra. Incluso el diputado Eduardo Cunha ironizó señalando que ella se había equivocado de lugar y de época y debía estar más bien en Sodoma y Gomorra.
Estas protestas han tenido, por el momento, cierto efecto ya que, en su discurso de investidura, Menicucci manifestó que su prioridad sería la lucha contra la violencia doméstica y el mejoramiento de las condiciones de la mujer. Informes oficiales indican que solo en 2009 se denunciaron en Brasil más de 400.000 casos de violencia doméstica y en los últimos cinco años hubo más de 100.000 sentencias condenatorias.
La flamante ministra denunció también que en la mayoría de estos casos las mujeres eran mal atendidas por los servicios públicos o privados. Y no mencionó en su discurso la palabra aborto, limitándose en afirmar que respetaría la legislación brasilera vigente que solo permite el aborto en caso de riesgo para la vida de la madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario