domingo, 19 de febrero de 2012

A CARA Y CRUZ.

Cuando niños hemos jugado varias veces a "cara o cruz"; y ahora que somos adultos debemos vivir a "cara y cruz".
Porque la vida está así constituida: Con muchas caras y  no pocas cruces; y pretender prescindir de la cara, para mirar solamente las cruces, es ser pesimista y volverse misántropo y fatalista. Aunque pretender cerrar los ojos a  la cruz, para mirar solamente a la cara, es ingenuo y termina por desilusionar.
El cristiano debe admitir ambas: La cara y la cruz; la cara bonita del amor  y  la cruz fea del dolor; la cara grata del gozo y la cruz ingrata del sufrimiento; la cara sonriente de la alegría y la cruz desagradable del mal.
Y todo: Cara y cruz, viene de Dios; pero es preciso saber descubrir los caminos por los que llegan a nosotros la cara y la cruz, que no son los mismos caminos de la fatalidad, sino los de la Providencia amorosa del Señor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario