Sí, he notado que está el patio algo revuelto. Hay mucha gente atenta a lo que escribo en este blog, con la intención que lo hago y lo que se puede leer entre líneas, también hay mucha gente que sigue con interés lo que pueda decir en los artículos de opinión que me publican y si suscribo, o no, determinadas columnas de opinión. De un tiempo a esta parte siento que todo cuanto pueda decir, escribir o hacer es mirado con lupa. Qué alegría despertar ese interés porque todo cuanto hago persigue una sola dirección: Hacer apostolado.
Esta situación genera actitudes molestas para algunos porque se ven perseguidos, creyéndose tan importante para ello, y aparecen las malas caras, los comentarios ácidos, miradas furtivas con cierto desprecio, alguno va, cual chivato, a ponerlo en conocimiento de "sus" semejantes con fines no claros y con aires de chivo expiatorio.
Esto hace que mida mucho las palabras que utilizo cada vez que tenga que escribir porque sé que tiene bastante difusión, más de la que merezco, y eso hace que mi línea de actuación no solo no cambie sino que redunde en los temas que tengan que tratarse en cuestión sin cobardías inútiles ni excusas mediocres.
Tanto este blog, como los artículos de opinión que publique así como las, de otros, que suscriba van a perseguir el fin que fundamentó y que lleva como título este blog. Intentaré, con la ayuda de Dios, seguir siendo valiente ante tanta censura impostada, tanta persecución sesgada, tanta mediocridad como nos rodea.
Apostar por la valentía en las acciones y defiender los principios básicos del Humanismo Cristiano hacen que puedas ser ferozmente criticado, pero esa crítica mentirosa hace, en definitiva, que prevalezca la verdad.
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