Querer sin que cueste, es propio de muchos; querer aunque cueste, es sólo de selectos; querer porque cuesta, es de héroes.
Un hombre no es verdaderamente hombre sino cuando ya aprendió a superarse cada día. Podría ponerse como lema: Hoy más que ayer, y menos que mañana.
Nada se hace en la vida sin sacrificio, sin esfuerzo; querer llegar a ser héroe, a ser santo sin esfuerzo, es querer un imposible.
Al acero hay que templarlo, al oro hay que purificarlo en el crisol; al hombre hay que fortificarlo con el sacrificio; el sabio no llega a serlo sin prolongados estudios y el santo no alcanzará la santidad sino después de numerosos vencimientos.
No te desalientes si todavía no te sientes tan perfecto como tú quisieres; lo único que tienes que hacer es seguir con tu empeño, duplicar tu esfuerzo y tener fe: La victoria llegará.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada