La historia se repite. El pasado verano, en el curso del Festival de Teatro Clásico de Mérida, se inauguró una exposición de fotografías denominada Camerinos.
Entre las imágenes expuestas figuraba la fotografía de un actor desnudo que trataba de reproducir un crucificado. Sobre sus geniales aparecía una estampa del Cristo de Velázquez.
En defensa de la libertad religiosa
La reacción ciudadana acabó con la presencia de la imagen blasfema, que atacaba directamente las creencias de los cristianos y su derecho a que sus símbolos religiosos sean respetados.
En muy pocas horas, y tras una campaña ciudadana en defensa de la libertad religiosa, el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, ordenaba retirar la fotografía.
Ahora esa misma imagen se encuentra en un teatro madrileño de titularidad municipal. La exposición fue inaugurada el pasado viernes y ya han empezado a arreciar las críticas: desdeMasLibres.org, su portavoz, Olga Cuquerella, informa de que están llegando numerosas protestas de ciudadanos, indignados con la burla que, para sus legítimos derechos, supone la aparición de la fotografía tras lo sucedido en Mérida.
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