Ahora llueve y ventea en Villaluenga del Rosario, ha sido un día gris aunque no tempestuoso como puede haber sido en otros lugares amenazados por las alarmas cuyos colores de menos a mayor intensidad advierten de un peligro y meten el miedo en el cuerpo a muchos.
Ha sido una semana intensa en sentimientos como corresponde a la despedida de mis cuarenta y cuatro que ha supuesto el aldabonazo necesario en mi vida pues poco a poco voy recobrando la salud que estaba perdida y que fue hallada por medio de un quirófano y una operación en el momento oportuno.
Desde que la lucidez volvió a mi mente después de meses de nebulosa quietud, desde que Dios me va dando fuerzas para seguir caminando y hacerlo con paso fuerte, dejando huella porque no hay nada más triste en la vida que pasarla sin dejar apenas un atisbo de recuerdo.
Cómo cada 11 de diciembre desde hace cuarenta y cinco cumplo años ese día, a Dios gracias, estuvo plagado de felicitaciones, buenos deseos, recuerdos imborrables, palabras que acojo en mi corazón para no soltarlas pues pertenecen a mi baúl personal, ese que arrastro todos los días por el viaje que me toca y el camino debo peregrinar.
Muchos estuvisteis conmigo antes, durante y después de esas fechas aunque otros, fieles en años anteriores, han preferido esa "indiferencia" con la cual creen causar dolor y no solo no lo consiguen sino que se retratan como si de un fotomatón de los antiguos se tratara.
Hoy quiero dar las gracias a todos a los que me quieren de verdad, me quieren bien, no me quieren o simplemente les gustaría que de una vez por todas me instalara en mi "atalaya del olvido voluntario" aunque calladito, sin hacer ruido, que se creen que es una forma de vencer en una batalla que ya les digo tienen perdida de antemano porque aunque yo enmudezca muchos habrán quienes cojan el testigo, la bandera de seguir defendiendo la libertad, la verdad, por mucho que quieran aniquilarla.
¡Cómo han pasado los años!
Me decía mi hermano mosquetero Pedro Mejías que ya iba siendo un mosquetero entrado en edad. ¡Es verdad! Cuando uno tiene recuerdos, echa la memoria hacia detrás, y comprueba que mucho de lo que ha visto, escuchado y vivido forma parte ya de la historia es cuando comprueba que se va haciendo mayor.
Ayer hablando con mi hermana Lala y me decía que había cumplido cincuenta y un años me dí cuenta de que ya no éramos unos chiquillos, que estamos instalados en esa madurez que es tan bonita, tan plácida, tan auténtica y también tan veraz.
Soy de los que me acuerdo del programa "Un, dos, tres" presentado por Ledgard, de la serie de los hombres de harrelson, Poldark o los Ángeles de Charlie. De Barrio Sésamo, Heidi, Marcos y su mono Amedio que es la tristeza y la penuria en estado puro.
Soy de esos niños que ha jugado en la calle, que ha vivido la calle en familia, junto a sus amigos de siempre, de correrías...
Soy de esos niños que pedían el aguinaldo cuando llegaban estas fechas y que nunca recibieron "paga" ni falta que les hacía.
Soy de esos niños que iban al colegio mañana y tarde, incluso algunos sábados, y que comían en casa rodeado de sus padres y hermanos donde todo era de todos aunque la autoridad máxima la tenían nuestros padres que nos guiaban en la senda de la educación, de los valores, del saber estar, de vivir en comunidad que es una forma de decir que hacerlo en Familia.
Soy de esos niños que veían la televisión en blanco y negro, que solo había una cadena pues cuando llegó el UHF todo era mezclilla peor al Canal Plus de épocas más recientes aunque también formen parte ya de nuestro pasado.
Soy de esos niños que iban al cine cuando podían, en mi caso el Almirante, donde ponían películas para todas las edades, comíamos palomitas, el asiento no vibraba ni había películas en 3D porque ni falta que hacía. Recuerdo que cuando llegaron las primeras en 3D nos poníamos unas gafas hechas con papel de celofán azul y rojo y que se veía igual aunque la imaginación es la imaginación, todo se observaba desde el azul y el rojo.
Soy de esos niños de juegos en Familia durante horas y horas, de hablar tus "problemas" con el resto, de darnos ánimos y apoyarnos en todo.
Soy de esos niños en los que toda la Familia iban a Misa juntos, rezábamos juntos, nos enseñaban a amar a Dios juntos...
Soy de esos niños que nos alegrábamos con cada nacimiento de otro niño y nos entristecíamos mucho por la muerte de cualquiera tuviera la edad que tuviera.
Soy de esos niños que cuando nos poníamos malos tomábamos la misma medicina y que era muy eficaz. En mi casa había un tarro con un jarabe amarillo que sabía a rayos pero que cuando te lo tomabas dos días estabas corriendo por la calle como si nada.
Soy de esos niños a los que no le faltó de nada porque nunca necesitó más de lo necesario como es unos padres que nos querían con locura, unos hermanos que siempre estábamos juntos, unos parientes llenos de amor, unos buenos amigos que nos apoyábamos los unos en los otros por más diabluras que podíamos hacer. Lo material no tenía ni sentido ni razón porque primero no había y segundo, os lo puedo asegurar, no hacía falta.
Soy de esos niños que cuando queríamos relacionarnos nos íbamos a la calle a charlar de nuestras cosas viendo la cara de la persona que teníamos delante, sus ojos alegres, preocupados y tristes, y eso era verdad y no como ahora que chateamos en la fría, y necesaria red, que sentimos aunque no vemos como en realidad está esa persona tan cercana y que queremos. La vista y el tacto es necesario para una buena relación.
Soy de esos niños...
Ahora me doy cuenta de lo inmensamente generoso que ha sido Dios conmigo por haberme dado tanto en la vida, por haber disfrutado de unos padres muy buenos que dieron todo por nosotros, por unos hermanos que estábamos muy compenetrados, con unos amigos buenos y verdaderos, por vivir en una sociedad que con sus fallos y aciertos fueron inmejorables para nuestro crecimiento y vivir de la manera que la afronto la madurez.
Ahora me doy cuenta de lo que he dejado en el camino y el "precio" que he tenido que pagar...
Ahora me doy cuenta de que todo lo que pasa tiene un motivo, una razón, y que todo es para nuestro bien, para nuestra realización como personas.
Ahora me doy cuenta de que soy el que soy porque Dios ha actuado en mi vida en la forma y modo en que lo ha hecho y que todo el cúmulo de experiencias, vivencias, sufrimientos, luchas, batallas, rendiciones han sido para que me curta y me hagan ser lo ahora mismo soy.
Ahora valoro más si cabe a la mujer tan excepcional que ha puesto en mi camino el Señor y que es la compañera perfecta en mi vida.
¿Valiente? No, creo que más bien soy consecuente y cuando se vive con consecuencia, con coherencia, defendiendo, lo que has vivido desde chiquitito, y que puede resultar en demasiados casos en el mundo actual algo indefendible hace que tu actitud sea considerada valerosa aunque para muchos, los acomodados en regios sillones del poder reinante, también pudiera ser arriesgada por no decir "temeraria".
Hoy en día me quedo con lo que me quedo.
Con Dios que es mi motor y mi vida, con mi mujer que es mi todo, con mi Familia porque son mis raíces, con mis hermanos del alma porque abrigan mi corazón, mis amigos que me aportan tanto, mis conocidos que me enseñan, los que han sido amigos y no lo son ahora por compartir sus vidas en un momento determinado de mi vida y los que no me quieren bien porque también de ellos aprendo lo que no hay que hacer o descubro con júbilo la parte positiva de lo negativo que pueden desprender.
Todos tenemos que aprender de todos. Todos somos necesarios, complementarios, y de todos se sacan enseñanzas desde el recíproco respeto y la máxima libertad.
La foto que ilustra este íntimo y personal post dice mucho de mi actual momento donde la profunda reflexión, el pensamiento que siempre es libre, las ensoñaciones que son muchas y los recuerdos que son demasiados se mezclan con los sentimientos de tanto amor y cariño que recibo a diario de todos vosotros.
Mirada al infinito, una buena copa de brandy y la compañía imprescindible de Hetepheres es la imagen de mis cuarenta y cinco años y con ella me quiero quedar para siempre...
¡¡Gracias a todos vosotros por estar conmigo porque sois necesarios en el camino de mi vida!!
Recibid, mis queridos hermanos, un fuerte abrazo y que Dios os bendiga a todos y cada uno de vosotros.
Jesús Rodríguez Arias

¡Que precioso post! ¡cuánta verdad!...gracias Hetepheres y Jesús, gracias, gracias, gracias...nos encontramos ahí en la Eucaristía
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