EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume." (Lectura del día). Una de las escenas con una ternura exquisita del Evangelio. A Jesús le queda muy poco para pasar la pasión, —su Pasión y mi pasión— y María, como entreviendo los acontecimiento que se abalanza, unge a Jesús, como Cristo, como Maestro, como Amigo. Y, no sólo eso sino que, adema los enjuga con su cabellera, simbolizando una entrega total y un seguimiento incondicional a Jesús y su Evangelio. ¡Cuanto nos falta a nosotros imitarla!, Dios nos acompañe. Y con perfume de nardo, la casa se llenó de su fragancia, del buen olor de Cristo. La fragancia que se desprende del amor de una vida entregada, no sólo en la cruz, sino antes y después. Pero no falta, y que cada cual examiné su parte, la actitud de Judas Iscariote, - «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». ¡Siempre "midiendo" el amor, como si de una compraventa se tratara! Midiendo el amor de María que lo entrega agradecida y el amor de Jesús que se entrega a raudales. Señor, aparta de mi la tendencia a "medir" el amor, a valorar al otro por lo que tiene y no por lo que es, a reconocer su entrega y agradecerlo, y dejar que Cristo entre en mi vida para que yo pueda desprender la dulce fragancia de su Ser. Santa María, Madre y Maestra, ruega por nosotros.
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