El individuo que cortaba el bacalao en Islandia (creo que está bien traída la figura) se sentó ayer en el banquillo acusado de haber arruinado a su país. Mira que es difícil, pero en estos momentos a uno no le molestaría ser de esa isla donde la vida o es noche o solo día. Tengo envidia de los islandeses. En La Gaceta hemos querido saber si una iniciativa como esa se podría dar en España. Inútil. Los reputados juristas a los que hemos preguntado nos han dado el no por respuesta. Aquí, sujetos como Zapatero que nos han llevado a la miseria no es que no vayan a los tribunales a dar cuenta des sus fechorías, sino que ocupan un puesto en el Consejo de Estado. ¿Para aconsejar a quien?: será a su cartera que es la única que engorda teniendo a un indigente intelectual opinando sobre un Estado al que ha dejado en pura pelota.
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