Por 386 votos a favor, 281 en contra y 28 abstenciones, el Parlamento Europeo ha confirmado al maltés Tonio Borg como nuevo comisario europeo de Sanidad y Consumo. Aunque el resultado parezca abultado, no se trata de una victoria fácil: en las últimas semanas el hasta hoy ministro de Asuntos Exteriores de Malta había sufrido una dura campaña de acoso y derribo debido a sus convicciones católicas y a su compromiso a favor de la familia de la vida.
Hace unos días, durante su comparecencia ante el Parlamento Europeo, Borg fue sometido a un duro interrogatorio por parte de los grupos socialista, liberal y ecologistas, que dedicaron buena parte del tiempo asignado a ponerle en aprietos acerca de lo que planeaba hacer como titular de Sanidad. El maltés superó el envite diciendo que no iba a renunciar a sus convicciones pero que aplicaría lo previsto en los Tratados vigentes en la Unión Europea.
Parece que no fue siuficiente: en los últimos tres días, no solo el laicismo volvió a intensificar sus campañas sino que desde otros sectores se acusó a Borg de ser accionista directo de la Imperial Tobacco. De haber sido cierto, esto hubiese dificultado su nombramiento titular de la cartera de Sanidad y Consumo. Al final, resulta que Borg tiene un ínfima participación en un fondo de inversión que a su vez, tiene bonos -que no acciones- de la Imperial. "Solo ha ganado unos céntimos con esta pequeña inversión", dijo el portavoz del Partido Popular Europeo en la Eurocámara.
Con o sin céntimos, lo más difícil empieza ahora para Borg: le seguirán haciendo la vida imposible. Atentos, pues.
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