sábado, 17 de marzo de 2012


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    Política | La Gaceta
    Pintada a favor de ETA en un municicpio vasco./ Getty Images
    TERRORISMO

    ETA y Batasuna comparten eufemismos

    17 MAR 2012 | ALBERTO LARDIÉS. MADRID.
    El último documento de la izquierda ‘abertzale’ copia en fondo y forma los pronunciamientos de la banda. Los expertos subrayan que ambas nunca han roto. Abogan al unísono por una negociación.

  • El último documento presentado por Batasuna, pomposamente titulado Vientos de solución, ha sido aplaudido en no pocos foros por incluir, por primera vez en la historia del brazo político de ETA, una referencia al “profundo pesar” por las víctimas. Otro presunto paso, ya el enésimo, de la autodenominada izquierda abertzale para impulsar el “proceso democrático” que alumbre una “paz” tan ansiada como manida. Otra declaración que multitud de formaciones políticas y hasta el Gobierno consideran “insuficiente”. Otra muestra pretendidamente irrefutable de que los batasunos se desligan de los etarras.
    Sin embargo, una mera comparación entre este texto y el último pronunciamiento público de la banda criminal deja bien a las claras que las diferencias son mínimas entre los pistoleros que han regado España de sangre y dolor durante años y los posibilistas que hoy dicen apostar por las vías políticas cuando ayer amparaban, justificaban y hasta celebraban los crímenes de sus mayores.
    Mismas palabras
    Como puede verse en el gráfico adjunto, ETA y Batasuna siguen compartiendo ese lenguaje eufemístico, alambicado y calculadamente ambiguo que llama “acciones” a los atentados o “luchadores” a los terroristas. Y es que el texto Vientos de solución. Construyamos la paz en el proceso democrático comparte el fondo y la forma con la entrevista que concedió ETA a Gara el pasado 11 de noviembre. Hasta utilizan las mismas palabras y las mismas expresiones. Ambos textos se refieren a “todas las violencias” y “todas las víctimas”.
    También coinciden, casi escandalosamente, en presentar a Euskal Herria como la “principal víctima” del trillado y falso “conflicto político”. De la declaración de Batasuna presentada en San Sebastián el pasado domingo, llamó la atención que se utilizase el término “insensible” para referirse al dolor de las víctimas. Pero no era nuevo, porque ETA ya lo había usado en idéntico sentido tres meses atrás. “No somos insensibles”, aseguran militares y políticos, precisamente quienes han asesinado y quienes no han condenado los asesinatos, respectivamente.
    Y, por supuesto, encapuchados y portavoces apelan a la necesidad del “diálogo y el acuerdo” para encauzar y terminar ese engendro que denominan “proceso democrático”. Todo ello acabaría, cómo no, en la “desmilitarización”. Este es el término acuñado por ETA y Batasuna para referirse eufemísticamente a su soñada expulsión del País Vasco de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que les combaten eficazmente desde hace años.
    Varias semanas atrás, Maite Pagazaurtundua, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) y víctima directa de la sinrazón etarra –la banda asesinó a su hermano Joseba–, definió el documento de Batasuna, antes de conocerlo, como una nueva “operación de marketing”. Y, tras insistir en que “los portavoces de Batasuna hablan por la voz de la boca de la serpiente de ETA”,remarcó que “los magos de las palabras” intentan volver a engañar y trampear con el lenguaje para conseguir por dejar de asesinar lo que no consiguieron cuando asesinaban.
    Esta opinión clarividente de una voz más que autorizada entre las víctimas de la barbarie terrorista es compartida, al cien por cien, con las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por LA GACETAque, eso sí, dan una explicación más técnica de por qué el lenguaje sigue siendo el mismo para Batasuna y ETA.
    Básicamente, explican estas fuentes, ocurre que Batasuna y ETA nunca han roto, aunque sí se han distanciado. No puede negarse, según ellos, que los Oteguis o posibilistas han llevado a los etarras más ortodoxos, golpeados una y otra vez por las Fuerzas de Seguridad, al redil de las “vías pacíficas y democráticas”. Pero, como han dicho desde hace meses a LA GACETA estas fuentes, se trata de una diferencia de matiz desde el punto de vista estratégico. Es decir, Batasuna, como ETA, no se arrepiente de los crímenes perpetrados durante tantos años, sino que piensa que en este momento los atentados no son eficaces. Además, insisten en remarcar que la denominación “izquierda abertzale”, cuando va en boca de los propios batasunos, incluye también a la banda terrorista.
    De ahí que los expertos sean más que pesimistas respecto a la posibilidad de que los batasunos acaben por pedir perdón a las víctimas de ETA. Adoba esta tesis el hecho objetivo e innegable de que todos los documentos incautados por las Fuerzas de Seguridad –el último, uno enviado a los presos etarras el pasado octubre– van en la línea de “nada de pedir perdón o mostrar arrepentimiento”.

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