viernes, 16 de marzo de 2012

OSWALDO PAYÁ, ANTE LA VISITA DE BENEDICTO XVI A CUBA.

Alfa y Omega 
Esperanza y reconciliación
El reconocido disidente cubano Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación, recuerda que la Visita del Papa, lejos de ser política, es esperanzadora: «Necesitamos un mensaje de unidad para el pueblo de Cuba» que reafirme «una reconciliación que ya está en el corazón de los cubanos»

Oswaldo Payá
«Estamos entusiasmados, expectantes ante la Visita de Su Santidad al pueblo de Cuba. Es innegable que va a ser un momento especial, de renacimiento de la esperanza, como lo fue, en 1998, la Visita de Juan Pablo II». Así define la espera Oswaldo Payá, reconocido disidente cubano dentro y fuera de las fronteras de la isla. Una Visita que, según afirma Payá, «lejos de tener un objetivo o repercusión política, nos va a traer lo que más necesitamos en estos momentos: un mensaje de unidad para el pueblo de Cuba».
Líder del Movimiento Cristiano de Liberación, Payá obtuvo el Premio Sajarov 2002, otorgado por el Parlamento europeo, por sus proyectos para para alcanzar la democracia en su país a través del diálogo y la libertad de expresión. Uno de ellos es el Proyecto Varela, nombre inspirado en en el padre Félix Varela, cuyas virtudes heroicas han sido aprobadas recientemente. «Sería muy hermoso» que el Santo Padre lo declare Venerable con motivo de su Visita a Cuba, declaró Payá hace unos días aAci Prensa, «una declaración muy deseada por muchos cubanos, que lo identificamos como uno de los formadores y fundadores de nuestra identidad nacional», añadió.
El cambio es necesario
El disidente cubano, en conversación telefónica desde la isla con Alfa y Omega, reconoce que es el momento «de un cambio en Cuba. Mi familia y yo estamos comprometidos en la lucha por ese cambio, pero lo hacemos desde la fe».
Por eso, la Visita de Benedicto XVI, su presencia como pastor, y poder escuchar sus sabias palabras, nos llena de esperanza». Pero, como recalca Payá, «no podemos trasladar la responsabilidad al Papa del cambio que queremos. Los cubanos somos los protagonistas de nuestra propia historia, somos quienes tenemos, en nuestras manos, la decisión de cambiar, de forma pacífica». Y, aunque «el Gobierno cierre las puertas de nuestro futuro, y haya miedo y represión, tenemos que hacer ese camino, a través de la reconciliación, el amor y la fe».
Oswaldo Payá es optimista. Como reconoce a este semanario, «ya se ha dado en el corazón de muchos cubanos este cambio», que «hace que rompamos las barreras y los odios con que nos han querido enfrentar durante años, en los que han tratado de arrancarnos la fe para podernos esclavizar».
El reavivamiento de la fe, que ya ocurrió con la Visita de Juan Pablo II y esperan que vuelva a ocurrir con Benedicto XVI, «nos hace reecontrarnos como hermanos, y ésa es la esperanza de liberación pacífica que tenemos».
Hay esperanza, y también críticas. No todos en la isla esperan con anhelo al Santo Padre, pero, como reconoce Payá, «hemos soportado muchas veces la crítica y los ataques contra la Iglesia». De hecho, hasta ahora, «no ha habido propaganda oficial de la Visita de Su Santidad», cuenta Oswaldo.
Fue el pasado lunes cuando el periódico oficial Granma dedicó su editorial a la Visita. En él, afirmaban sentirse «honrados en acoger a Su Santidad con hospitalidad, y mostrarle el patriotismo, cultura y vocación solidaria de los cubanos», y valoraban el Viaje «como manifestación de confianza y expresión renovada de las excelentes e ininterrumpidas relaciones entre la Santa Sede y Cuba». Y afirma que «la presencia masiva de la población mostrará nuestra unidad, civismo y cultura».
Unión en la Virgen del Cobre
Un cartel de la Visita del Santo Padre
en una de las calles de La Habana
El IV Centenario del hallazgo y presencia en la isla de la Virgen del Cobre, Madre de todos los cubanos, como se refieren a ella, creyentes y no creyentes, está siendo instrumento de la reconciliación a través de su peregrinaje por las parroquias de toda la isla: «Desde el altar, donde se coloca la imagen de la Virgen peregrina, cuando llega a las parroquias, se ven los rostros de personas de todas las edades, escalas sociales, niveles culturales e ideales. Ha habido muchedumbres en todos los barrios», cuenta Payá, que han participado en las celebraciones de su parroquia para celebrar el centenario de la Virgen. «Todos, juntos, estábamos congregados en torno a la Virgen, hablando con ella, transmitiéndoles lo que tenemos en el corazón. Los rostros hablaban por sí solos».
Para Oswaldo, este peregrinaje de la Virgen del Cobre, Madre de todos los cubanos, es una muestra de cómo será la recepción a Benedicto XVI: «El peregrinaje de la Virgen ha demostrado que hay fe en el pueblo de Cuba, la misma con la que vamos a recibir a Su Santidad».
Cristina Sánche

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