lunes, 19 de marzo de 2012

LA POLICÍA ACTIVÓ EL PROTOCOLO ANTITERRORISTA EN INTERECONOMÍA.

Sociedad | La Gaceta 



  • Un amplio dispositivo policial, dos dotaciones de bomberos y tres equipos de Samur-Protección Civil se desplazaron hasta el lugar. | La Gaceta/E. Méndez
    UNA BOMBONA DE GAS PROVOCÓ LA EXPLOSIÓN

    La Policía activó el protocolo antiterrorista en Intereconomía

    19 MAR 2012 | Roberto R. Ballesteros.
    La explosión de una bombona alertó al 112. En cinco minutos había una docena de vehículos policiales, tres de bomberos y otros tantos del Samur.

  • El nuevo protocolo antiterrorista surgido tras los atentados del 11-M en Madrid funciona. El pasado 15 de marzo, una explosión en la séptima planta de un edificio situado en pleno paseo de la Castellana demostró la rapidez y la armonía con que trabajan los cuerpos de seguridad y de emergencias en casos de grandes amenazas.
    Era una zona sensible, situada a pocos metros de la Embajada de EE UU y de la delegación en España del Parlamento y la Comisión europeos. El edificio afectado, además, albergaba una agencia de noticias internacional (Reuters, aunque se acababa de mudar) y un grupo de comunicación español (Intereconomía). La fecha también era sospechosa: tres días después del aniversario del 11-M.
    A las 19:00 horas se produjo el estallido. Inmediatamente Emergencias recibió la llamada de alerta, informó a la Policía y esta activó en el acto el procedimiento de reacción y coordinación antiterrorista. Una docena de vehículos policiales, tres camiones de bomberos y otras tantas furgonetas del Samur se trasladaron a la zona en apenas cinco minutos. Segundos después, el paseo de la Castellana estaba cortado al tráfico.
    Los miembros de la Unidad de Intervención Policial –antidisturbios– acordonaron el área sensible y los Bomberos desplegaron la escalera del camión hasta la planta afectada para acceder al inmueble e inspeccionar el núcleo de la explosión. Ellos y los dos miembros de la Policía Científica que se desplazaron hasta el lugar pudieron corroborar que todo había sido una falsa alarma, un accidente sin mayores consecuencias. Una bombona de gas argón que estaba siendo manipulada por un operario había provocado el susto en una planta que estaba sufriendo obras. El anterior inquilino, la agencia de noticias Reuters, ya había abandonado el inmueble semanas antes y su sucesor estaba haciendo las reformas pertinentes antes de instalarse. Varios cristales y un pequeño zarandeo del bloque fueron los únicos efectos del accidente, que también provocó heridas leves en la pierna de uno de los operarios que en ese momento trabajaba en la obra.
    Pero el montaje policial y sanitario del pasado 15 de marzo en el paseo de la Castellana, de hecho, también sirvió para comprobar en directo que los protocolos establecidos tras los atentados de Madrid funcionan. “No recuerdo una intervención como esta desde la bomba de la T4 de Barajas”, rememora el jefe de Servicios Especiales del 112, Juan José Jiménez Mediavilla.
    La explosión del edificio que albergaba a Intereconomía, afirma, “cumplía los requisitos” para activar el dispositivo y, aunque finalmente resultó ser una falsa alarma, demostró que los servicios de Emergencias reaccionaron “rápido” y de forma “eficaz”.
    El edificio fue desalojado incluso antes de que llegaran los primeros efectivos, ya que la orden se transmitió por teléfono a los responsables de la finca urbana. Lo primero que hay que hacer en estos casos, argumentan fuentes policiales, es “poner a salvo a la gente, y por eso se desocupó el inmueble y se cortó el tráfico”. Una vez hecho esto, señalan, se comprueba “si puede haber algún otro artefacto”. “Si hubiera hecho falta, incluso se corta el metro”, agregan.
    “Si hubiera hecho falta, incluso se corta el metro”
    Cuando hay alguna amenaza de este calibre, los primeros que llegan son los guías caninos, pero en este caso ya había explotado el artefacto, por lo que acudió directamente todo el dispositivo. “Vino todo el mundo de golpe, porque se había producido una explosión”, explican desde la Policía, que en estos casos dirige la coordinación del resto de efectivos.
    Pero, si ejemplar fue el despliegue del operativo, no menos modélico se mostró la retirada del mismo. En escasos segundos tras comprobarse el escaso alcance de la amenaza, el tráfico volvió a rodar por la Castellana y las ciudadanos recuperaron la circulación por las zonas peatonales.
    Entrenamientos
    Todos los cuerpos de Seguridad y Emergencias, cuentan desde el 112, hacen ejercicios de entrenamiento por separado y en conjunto para preparar sus intervenciones y retiradas. “Un solo colectivo no puede hacerse cargo de nada, debemos estar todos, coordinados y con confianza ciega los unos en los otros”, reflexiona el jefe de los Servicios Especiales de Emergencias, equipo que se activa no sólo en casos de amenaza terrorista, sino también en situaciones de accidentes nucleares, radiológicos, químicos o disturbios urbanos de gran envergadura.
    “Esa armonía –continúa Jiménez Mediavilla– no se genera de la noche a la mañana; está por escrito y se ensaya periódicamente; todos los años hay un simulacro general en Cuatro Vientos, pero no es el único”. Tanto el 11-M (2004) como la bomba que puso ETA en la T4 de Barajas (2006) o el accidente de Spanair (2008), confiesan desde Emergencias, han servido para introducir sustanciosas mejoras en los protocolos de actuación. Y todo lo que se pueda prever, se prevé. “Un partido de fútbol de alto riesgo, por ejemplo, se prepara con muchas reuniones previas entre todos los cuerpos”, aclaran desde Emergencias.

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