viernes, 16 de marzo de 2012

FALLECIMIENTO DE FRAY OVIDIO: SEMBLANZA DE UN FRANCISCANO EN TIERRA SANTA.

Ecclesia Digital.
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Escrito por Ecclesia Digital   
viernes, 16 de marzo de 2012
OMPRESS-JERUSALÉN (16-3-12) Hace unos días fallecía en Jerusalén Fray Ovidio Dueñas, uno de los miembros de la comunidad franciscana de la Custodia de Tierra Santa. El funeral por su alma se celebraba ayer con la asistencia de sus familiares.
Un hermano franciscano que le conocía muy bien, su compañero Fray Silvio R. de la Fuente, Secretario de Tierra Santa, nos deja esta semblanza de Fray Ovidio.

“Fray Ovidio ha regresado a la Casa del Padre. Nació el 21 de febrero, hace 71 años, en Villandiego, un pueblecito cercano a Burgos, en España; un pequeño lugar en el interior de Castilla, zona pobre habitada por gente trabajadora y religiosa. Fray Ovidio venía de una familia numerosa. Tres de sus hermanos han muerto ya; entre ellos, fray Emiliano, que falleció durante el noviciado. Fray Ovidio entró en el noviciado menor de niño, a la edad de once años. Comenzó sus estudios a los trece años. A causa de una enfermedad perdió la vista en un ojo. Por este motivo, los superiores no le permitieron seguir la preparación al sacerdocio, aunque decidieron que se formara como hermano laico, en la provincia de Granada.
Fray Ovidio era un fraile simple, como tantos otros. En sus primeros años de servicio trabajó como cocinero en Chipiona. En la cocina realizaba milagros con la poca comida de que disponía. Desde siempre deseó convertirse en Misionero en Tierra Santa. Su sueño se realizó el 11 de septiembre de 1970 cuando, a la edad de veintinueve años, llegó a Tierra Santa. Así, ha pasado cuarenta y un años en Tierra Santa. En el currículo de nuestro hermano no aparecen grandes títulos: cocinero en el convento de San Salvador durante sus primeros seis años, viceadministrador del convento de San Salvador y en encargado de la granja del convento de Betfajé. Fray Ovidio deseaba servir en un santuario y los superiores le enviaron a Nazaret. Pero su servicio duró tan solo tres meses porque fue llamado de nuevo a San Salvador para desarrollar las funciones que tenía anteriormente asignadas. En 1981 los superiores le encargaron la dirección del almacén de objetos religiosos. Durante más de treinta años fray Ovidio desempeñó esta función, convirtiéndose en uno de los frailes más conocidos e importantes en el mundo, gracias a sus relaciones interpersonales. Recordaremos a fray Ovidio por sus extraordinarias virtudes humanas. Como gran trabajador, jamás se quejó del exceso de trabajo, o se detuvo ante las dificultades o responsabilidades que se le confiaron. Todos recordamos su famosa frase: ‘¡A trabajar!’. Persona honesta, siempre responsable y preciso en las cuentas. Persona generosa, famosa es su frase: ‘Cuanto más se da, más se recibe’. Persona alegre, en sus labios siempre había una sonrisa.
Un verdadero cristiano. Fray Ovidio fue un cristiano convencido, sobre todo con sus actos. Era un hombre de oración intensa, personal y comunitaria. Todos los días, a las cuatro de la madrugada, lo podíais encontrar en el Santo Sepulcro, mientras ayudaba en la sacristía y participaba en la primera misa en la Tumba vacía del Señor. Ayunaba todos los viernes y, en Cuaresma, también los miércoles. Amaba al prójimo, como franciscano convencido. Y, como franciscano, se consagró a Dios en los Santos Lugares Durante veintiún años ha portado el estandarte. Todos los Jueves Santos estaba presente en Getsemaní para la adoración y, antes de que saliera el sol, rezaba en el Santo Sepulcro. Fray Ovidio ha sido un hombre simple, sin pretensiones. Siempre pacífico y sonriente con todos. ¿Quién no lo recuerda con el bulbul? ‘Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas’”.

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