sábado, 10 de marzo de 2018

PARA MEDITAR

No te dejes llevar por la exigencia permanente de calidad, cantidad, velocidad, productividad... Cuando una actividad se convierta para ti en una exigencia permanente, cuanto te haga sentir como un hámster corriendo excesivamente en la noria de su jaula, detente. Quizá no puedas dejar esa actividad, pero siempre pondrás afrontarla de otra forma, igual que el hámster puede dejar de correr y apearse de la noria. 

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