martes, 27 de marzo de 2018

BENDICIÓN DE LOS ÓLEOS EN BETANIA EL LUNES SANTO



La Semana Santa en la tierra de Jesús ha empezado en Betania: el lunes santo es tradición que los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa animen una misa en la iglesia de San Lázaro, amigo de Jesús junto a Marta y María. En la que el padre Custodio definió como la “casa de la amistad”, seis días antes de la Pascua, se bendicen el perfume y los aromas en recuerdo del gesto de María. Como se lee en el Evangelio, la hermana de Marta y Lázaro, “tomó trescientos gramos de perfume de nardo puro, roció los pies de Jesús y después los enjugó con sus cabellos”.

El Custodio de Tierra Santa fray Francesco Patton en la homilía explicó que “el gesto realizado por María es un gesto profético que nos ayuda a entender el valor profundo de la amistad y a interpretar lo que Jesús hará en la hora de su pasión como un gesto extremo de amistad hacia nosotros”. Fray Patton se detuvo en tres conceptos: la amistad como don gratuito y precioso, la amistad como profecía de vida, la amistad y el cuidado de los pobres. “En el perfume que es derramado a los pies de Jesús hay una profecía, no de muerte, sino de victoria sobre la muerte – dijo fray Patton -: es su vida entregada por amor que nos lleva a cada uno de nosotros más allá de la muerte”. El Custodio planteó a los fieles una pregunta: debemos preguntarnos cuán profunda es la amistad de cada uno de nosotros con Jesús, que nos lleva a resucitar.

Después de la homilía tuvo lugar la bendición de los óleos. “Bendecimos los aromas y el nardo – leyó el diácono fray Ayman Batesh – que nos recuerdan el perfume que María vertió sobre Jesús vivo, el honor rendido al cuerpo muerto de Jesús por parte de José de Arimatea y Nicodemo, y la intención de las tres mujeres que llevaron aromas y perfumes a la tumba vacía donde había sido depositado el Señor”. Desde Betania los aromas y el perfume serán entregados a las parroquias y a la basílica del Santo Sepulcro donde el Viernes Santo se realizará la procesión fúnebre con la conmemoración de la muerte y sepultura de Jesús.

A la devoción y la oración siguió un momento de comunión fraterna, organizado por los franciscanos del convento de Betania y por el padre guardián fray Michael Sarquah. Una cena en un ambiente de amistad, el mismo sentimiento que llevaba a Jesús a Betania con Lázaro, Marta y María.

Beatrice Guarrera
27/03/2018

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