jueves, 29 de marzo de 2018

BOLETÍN SEMANA SANTA 100% VILLALUENGA: CONVERSANDO CON JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ

Y termino con la entrevista a modo de amena conversación, de buena tertulia, mantenida con José María Gutiérrez y que la verdad hay que decir ha despertado mucho interés tanto dentro como fuera de Villaluenga del Rosario.

Un hombre joven, entregado a todas las cosas de nuestro bendito pueblo, Costalero que vive la Semana Santa desde la pasión de la Fe hecha tradición.

Una conversación en las que nos muestra su visión, su ayer, sus recuerdos, su gente, sus vivencias siempre en torno a Villaluenga del Rosario.

Una entrevista a modo de buena tertulia que puedo decir ha sido una agradable sorpresa y un auténtico éxito pues todos se ven reflejados en las palabras de Jose Mari.

Muchas gracias querido amigo por tu disponibilidad, por tu saber estar, por tus silencios y palabras, porque sobre tus hombros llevas el innegable peso de la Fe de todo un pueblo.

Jesús Rodríguez Arias 



CONVERSANDO CON JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ




 El pasado año cuando desde 100% Villaluenga editamos lo que sería el primer Boletín de Semana Santa de Villaluenga del Rosario ya estuvimos conversando de una posible colaboración que no fue realidad por falta de tiempo.
Este año planteé el asunto de otra manera pues a la mayoría les cansa, y hay que reconocerlo, los tradicionales artículos por lo que planteé mantener una charla, una conversación, en torno a la Semana Santa, a su forma de vivirla, su vida, sus recuerdos, su amor por Villaluenga.

Eso hicimos y de esa conversación, de esa tertulia entre dos amigos, sale lo que en estos momentos publicamos..

José María Gutiérrez es payoyo por sangre y por corazón, ha vivido gran parte de su vida fuera de nuestro bonito Pueblo, más concretamente en Puerto Real donde residen sus padres, donde creció, estudió y se formó aunque como él dice “mi vida siempre ha sido dar vueltas para llegar a Villaluenga”…

En un momento determinado y mirándolo a los ojos mientras él espera expectante le pregunto ¿Por qué elegiste Villaluenga del Rosario para vivir?

Se hace un silencio pues bien sabe que se han acabado esos “preliminares” que tiene todo comienzo de una buena conversación que seguro nos nutre a todos.

“La he elegido sobre todo por la cercanía familiar, porque el pueblo en sí es una gran Familia, y porque mis recuerdos de infancia son Villaluenga del Rosario y aunque mis padres viven fuera, en el municipio de Puerto Real y los echo mucho de menos, pues los quiero y admiro de corazón, la verdad es que esta tierra tiene algo que me llena, me hace inmensamente Feliz”.

Jose Mari tuvo la oportunidad de realizar un curso sobre marroquinería de 8 meses de duración en Ubrique, aprendió un noble y antiguo oficio, y ahora ha tenido el privilegio de empezar a trabajar en una de las fábricas de este pueblo dedicado a la piel por antonomasia. Privilegio, fortuna, suerte, que conociendo un poco a nuestro querido amigo no es tanta porque es hombre serio, responsable, trabajador…

Me habla con verdadera pasión del trabajo que desempeña y que sé, porque lo he visto con mis propios ojos, es muy sacrificado pues este noble oficio es más artesanal que otra cosa y aunque los trabajadores sean ayudados por máquinas se puede decir sin ningún tipo de equivocación que cada producto está hecho a mano, cada producto marca simplemente la perfección pues no olvidemos que en Ubrique se trabaja para las grandes marcas que exigen máxima calidad para sus exclusivos productos.

Este trabajo, este empeño, esta dedicación, ha posibilitado que ya viva de forma permanente en el pueblo de sus quereres como es Villaluenga del Rosario.
Cambiamos de tercio y aunque es una conversación, una tertulia, muy personal, entramos de lleno en la Festividad que es el centro de esta charla.

¿Qué es para ti la Semana Santa?

“Semana Santa es tradición que hay que saber mantener, que hay que saber cuidar, que hay saber querer en nuestro Pueblo” “El Viernes Santo en Villaluenga es un día verdaderamente especial, único, distinto, que hay que saber vivir, que hay que fomentar, de la que el payoyo disfrute al cien por cien de sus tradiciones, sus devociones, que han pasado de padres a hijos, desde la mañana a la noche porque hay muchos momentos, muchos recuerdos, muchas vivencias y emociones”.

“Esas Procesiones que suben a la Ermita del Calvario son únicas Jesús, no se ven en ningún otro lado y pienso que ninguno de nosotros somos conscientes en realidad de la grandeza de la Semana Santa que tenemos”.

Recuerda su infancia en torno a Villaluenga y el Viernes Santo como José Miguel Calle le daba una achatada trompeta para que tocaran tanto él como Andrés por el pueblo a  modo de anuncio de que Padre Jesús, el Santo Entierro, la Virgen de los Dolores estaban a punto de salir ya fuese por la mañana, por la tarde e incluso por la noche. “Son momentos que quedan marcados para siempre en el corazón, Jesús...”.

José Miguel Calle ha aparecido en escena y eso hace que una honda emoción, un silencio profundo, haga tangible su presencia.

Aprovecho la oportunidad y le pregunto: ¿José Mari, para ti que supuso conocer y convivir con José Miguel Calle?

Debo reconocer que ahí la conversación se cortó, pues nuestro querido amigo empezó a titubear con un nudo en la garganta. No podía continuar, la emoción, los recuerdos se iban amontonando y le impedían pronunciar si quiera una palabra.

Al final contestó: “José Miguel era muy grande, lo conocí desde pequeñito pues vivíamos pared con pared, muchas veces me contaba sus pensamientos en solitarias conversaciones con un café por medio, ese entregado el amor que le tenía José Miguel Calle a Villaluenga del Rosario, aún recuerdo como ayudaba a todos y colaboraba con todos por el simple hecho de servir a los demás y servir a su pueblo en sus tradiciones, en sus devociones, las de sus padres, su familia...”

Hablamos de la faceta humanista de José Miguel, de su dedicación a sus padres, de su amor por su pueblo del que nunca se quiso ir, de la formación académica tan exquisita que tenía así como de esa faceta suya de poeta que a lo mejor es la menos conocida pero que en verdad fue su gran pasión.

Y es que José Miguel Calle que falleció el 27 de Julio de 2016 sigue vivo en la memoria de todos los payoyos, de todo un pueblo que lo venera y le agradece a su manera tantas y tantas cosas. Es verdad que nadie muere mientras siga vivo en el corazón de la gente.
¿Qué supone el ser Costalero para ti, José Mari?

“Colaborar para mantener las tradiciones y devociones con nuestra gente, con nuestro pueblo”.

¿Y qué se siente llevando sobre los hombros el peso de la Fe?


“Esa es una pregunta muy fuerte Jesús, que si en verdad la piensas no puedes decir nada”. “Yo cuando cargo me acuerdo de mucha gente tanto de los que ya no están con nosotros y de los que se encuentran lejos”. “Es una forma de sentirlos cerca, muy cerca, y aunque algunas veces el peso de la Fe, de las andas, de esa manigueta que se hunde en el hombro es muy acusado por ellos se sobrelleva”.

Poco a poco la conversación va llegando a su final y es el momento de preguntarle algo que sé de antemano es muy difícil de contestar.

¿Qué personas te han marcado?

Otro silencio hondo, traga saliva, mientras me mira a los ojos como diciendo: ¡Vaya tela, Jesús!

“Mis queridos padres, mis abuelos, los cuatro, que tanto quiero, me enseñan y siguen enseñando y…, José Miguel”.

En esos puntos suspensivos van muchos nombres que reflejan desde la profundidad de su mirada.

Para destensar algo empezamos a divagar, a conversar sobre lo que se podría aportar para incentivar nuestra Semana Santa y por supuesto, los dos siendo cofrades como somos, salió el tema del acompañamiento musical aunque fueran paras las procesiones de la tarde y de la noche, hacerla atractiva, que el pueblo se conciencie que tiene una gran Semana Santa, que es única por sus peculiaridades, que a lo mejor no hay que irse a otros lugares sin saber que es disfrutar al cien por cien de lo nuestro. Qué ver a Padre Jesús subiendo al Calvario cada mañana de Viernes Santo es una imagen única que recrea con total fidelidad la subida de Cristo al Gólgota…

Termino una larga conversación, una amena charla, una enriquecedora tertulia con José María Gutiérrez el cual en el trascurso de la misma ha habido palabras, silencios, risas y grandes momentos de honda emoción me ha redescubierto lo que ya sabía: Que es un hombre humilde, cercano, familiar, hogareño, payoyo por los cuatros costados, muy taurino, amigo de sus amigos y sobre todo de fiar.

Un hombre que de niño su sueño era ser Torero y que la vida lo llevó por otros cauces, ni mejores ni peores, pero si os puedo decir que destila torería en su comportamiento, en sus gestos, en sus andares, en su forma de vestir y sobre todo en sus medidas palabras y profundos silencios…

Gracias José María por tu disposición, por abrir tu alma, como payoyo, como costalero, como cofrade, en esta charla, esta tertulia, esta conversación que se publica en este segundo número del Boletín de Semana Santa 100% Villaluenga y que seguro nos aporta, nos nutre, nos enseña a todos sin excepción

Jesús Rodríguez Arias


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