La interacción con la naturaleza es una experiencia calmante que se refleja en todo nuestro organismo: La vista se recrea en los colores, las formas de los árboles, las flores y las montañas; el oído escucha el silencio, los trinos de los pájaros; el olfato capta los aromas silvestres; el gusto se deleita en cualquier alimento, por sencillo que sea. Todo nuestro cuerpo disfruta en contacto con la naturaleza.
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