Estando sumidos en época estival,
cuando todo es alegría, conocer nuevos sitios, nuevos lugares, esto conlleva
que a su vez conozcamos nuevos “amigos”, todo ello producido porque hemos
encontrados otras personas con las cuales hemos entablados una relación
circunstancial y les llamamos a ésta relación “amistad”. No más lejos de la
realidad ya que estas personas deberíamos llamarlas “conocidos”.
¿Entonces qué es la amistad?
La
verdadera amistad, según el
diccionario de la Real Academia de la Lengua, la defina de la siguiente forma: “Afecto
personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona que nace y se
fortalece con el trato”. Esta relación de afecto, simpatía y confianza
se establece entre personas que no son familia.
La
amistad es la relación personal entre dos ó más personas donde hay unos
valores que ambas partes lo anteponen a cualquier otro principio, de estos
valores podríamos destacar, el amor entre ellos, el cariño, la lealtad, la
comprensión, el respeto, la compañía, la
complicidad, etc. La amistad es un sentimiento positivo entre dos personas, que
se inicia a través de una simpatía y estima mutuas.
El verdadero amigo nunca te pide nada a
cambio, es capaz de darlo todo sin esperar recompensa y mucho menos que se le
reconozca su acción o su mérito. Este amigo se convierte en hermano de corazón.
Cabe preguntarse: ¿es posible tener un verdadero amigo en los tiempos que
corren? La respuesta es sin duda afirmativa.
La
verdadera amistad es cuando uno de ellos deja sus propios intereses pensando en
el otro amigo, pues es lo mejor para esa persona, es decir les une el compartir
momentos en la vida, sus ideas, sus gustos, sus aficiones y sus sentimientos.
En la actualidad existen infinidad
de peñas, asociaciones, grupos, etc. Es fácil el de simpatizar con algún
miembro de estos grupos y se empiece a forjar una amistad sincera.
Pero personalmente pienso que es en
las hermandades donde la amistad surge a muy temprana edad, debido a que pertenecemos
a ella desde muy pequeño o joven.
Se suele dar el caso que esa amistad
va creciendo porque sus vidas van paralelas a la hermandad, es decir;
pertenecen al grupo joven, y luego dan el salto a la junta de gobierno. La
mistad se va afianzando y son años y años de convivencias juntos, donde la
familia entra en juego y se comparte todo.
Pero “como la vida, la vida es” llega un
momento en que hay elecciones ó cabildo en una hermandad, y por circunstancia
se ve obligado a poyar una lista distinta
a la de su “amigo”; a partir de ese momento comienza la Enemistad:
Todo lo
anteriormente expuesto sobre la amistad se derrumba, se viene abajo, esa
comunión personal
entre esas personas durantes décadas, no se tiene en cuenta, todo lo anterior desaparece,
los propios intereses son más fuertes que la relación existente. El rencor se
hace presente, la convivencia no se ejercita, las visitas se acaba, el móvil
deja de sonar las opiniones son criticadas, en definitiva la verdadera amistad
se pierde por intereses personales.
Es lastimoso, que cuando se presenta
periodos de cabildo en nuestras hermandades, asociaciones de cargadores etc,
este proceso arrastre la amistad de muchos de sus componentes, sean solo y
exclusivamente por votar otra lista distinta.
“Amistad por interés, no dura porque no lo es”
José Llerena Baizán
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