lunes, 16 de junio de 2014

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER.

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "Si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra". (Evangelio del día).  Con esta frase, parece que Dios está fomentando la injusticia frente a la agresión, pero no deja de ser un primer paso para no llegar al enfrentamiento. Esta frase está englobada dentro del gran discurso del sermón de la montaña y viene a poner orden en la "justicia del ojo por ojo". Y, con esto, ¿Dios que me pide?, ¿qué muestre pasividad frente a quien me agrede? ¡No!, sino que no resuelva la violencia con violencia. "Presentar la otra mejilla" no implica que me tenga que dejar pegar de nuevo. Claro que no, "presentar la otra mejilla" no es dejar de defenderse, sino decirle: "mira, ves, no te devuelvo la ofensa, sino que estoy dispuesto a dialogar". Dejar que entré en razones para que se dé cuenta que por ese camino se llegará al conflicto. Dos no discuten si uno no quiere, dice el refrán. Pero uno –yo– no tiene que entrar "en el trapo", sino evitar agredir, en cualquier faceta y, si no se entra en razones, defenderse sin agresividad. Dame, Señor, espíritu de paz, de concordia, de amistad, de rechazo a la violencia y, si caigo en la agresividad dame capacidad de reconocerlo para evitarla, y perdona mi pecado de debilidad. Aumenta en mi tú mansedumbre. Santa María, del Buen Consejo, ruega por nosotros.

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