EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "Hermanos: Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz." (Lectura del día). En esta carta, San Pablo nos sugiere una regla de vida para vivir con autenticidad el mensaje del Evangelio y para fortalecer la comunidad. Pablo se la envía a los Corintios para superar sus fricciones y dificultades; propone tres aptitudes recíprocas y concluye animando a buscar el sentir común para vivir en paz. Esta composición me exhorta a la corrección fraterna –enmendaos–, ¡cosa nada fácil!, pero que lo coloca en la misma dimensión que las demás aptitudes –alegraos, animaos–. ¿Y cómo conseguimos la bendita corrección fraterna que tantas preocupaciones nos produce? Dios nos responde con el Evangelio de hoy: "Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". ¡Ahí es nada!. Aún así, Dios, hoy, sigue abundando en el tema con el Oficio de Lecturas: "Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu". ¡¡No estamos solos porque el Espíritu nos alienta!! Ayer nos lo dijeron en el Curso Alpha: ¡tenemos el Paráclito que nos asiste!, –"Parakleton", aquel que se le invoca–. ¡Que más podemos pedir! Dame, Señor, docilidad a tu Espíritu para dejarme guiar por Él, entendimiento de tu Voluntad para hacer lo que me pides y fortaleza para que siga confiando en ti. Santa María, del Buen Consejo, ruega por nosotros.
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