A estas horas una agradable brisa corre para aliviarnos del calor que nos ha acompañado durante todo el día.
Un buen ambiente se respira en el pueblo y más concretamente en los alrededores del mesón "Los Caños" donde junto a la Ermita han preparado primorosamente a la Divina Pastora que saldrá mañana a las once en ferviente, devota y tradicional romería.
Muchas veces pienso que si no hubieran personas que se dedicaran con pasión en cuidar hasta los más íntimos detalles muchas de las tradiciones de nuestros pueblos se perderían y creo que la juventud tiene mucho que decir para preservar lo que nos es característico y que nos hace singular. El presente lo estamos escribiendo las personas que ya llevamos bastante camino emprendido y el futuro está en manos de los más jóvenes que también tienen que implicarse para que nada se pierda. En las ciudades han quedado en la desmemoria de los tiempos sus antiguas tradiciones y es ahora con el pasar de los años cuando nos lamentamos de la pérdida o desaparición de las mismas.
¿Qué quieren que os diga? ¡Me gusta el ambiente de mi pueblo!
Muchos me podrán decir que siempre es igual aunque yo difiera de esa opinión o comentario. Todos los días, estemos donde estemos, puede parecer igual aunque es completamente diferente. Es el milagro del día a día y de vivir apasionadamente cada hora que pasa.
De día, con el calor reinante, se puede hacer mucho aunque estemos resguardados bajo el techo del hogar. En mi caso os diré que en estos días he escrito mucho, he ideado proyectos que me ilusionan y que son factibles. Por la tarde, después de una buena siesta, un reconfortante y, en mi caso, sacrificado paseo por los alrededores hasta recorrer las bellas y encantadores calles de Villaluenga hasta coger por la glorieta para volver por la carretera hacia casa. Unos cuantos kilómetros haciendo alguna que otra pausa, respirando aire puro, ensimismado ante el paisaje que se levanta ante nuestros ojos. Después de disfrutar de este necesario paseo nos sentamos en nuestro patio donde el cielo va cambiando paulatinamente de color y la verde y rocosa montaña nos acompaña como fiel vigía que nos resguarda y protege.
Es en este momento cuando la inspiración llega más nítidamente, las palabras salen solas y el sonido del teclado tiene la candencia de una melodía inesperada.
Ayer fue uno de esos días donde disfrutamos del valor de la verdadera amistad. Al llegar del paseo, algo agotado por mi parte, me llamó Nito para invitarnos a una barbacoa delante de su casa para celebrar su santo invitación que se unió a la de Toni por el mismo motivo. Después de descansar un poco en el patio, ya repuesto, nos fuimos Hetepheres y yo camino de la céntrica calle Real donde en la fachada de Nito estaba instalada una mesa con suculentas viandas y allí dispuestas varias sillas en las que se encontraban buenos y queridos amigos nuestros: Charo Oliva y Jesús, su marido, Alonso, Adrián entre otros. Nito y Toni como buenos anfitriones atendían a todos y cada uno de sus invitados haciéndonos sentir en nuestra casa. Cómo llegué algo cansado me senté junto a Charo y allí empezamos con una buena conversación. Siempre digo que hablar con Charo Oliva es hacerlo con un interesante libro abierto donde siempre se aprende del pueblo, de la vida y de como enfocar nuestro particular día a día.
También pude mantener enriquecedora charla con Nito, Pedro, Toni, Juande así como muchos y buenos amigos.
Por un momento vi la iluminada calle hecha una feria. Sí, una Feria de Amistad y camaradería donde todos ocupábamos un sitio en el corazón del otro.
Entre tapas, raciones, pinchitos, bebida, risas, conversación y buena compañía se nos pasó el tiempo con una rapidez inusitada. Me sorprendí sobremanera cuando alguien dijo que eran las dos de la madrugada y pensé en la famosa frase de Pedro Ruiz: "¡Qué pronto se nos ha hecho tarde!".
Mis queridos Nito, Toni y Familia:
Gracias por invitarnos a una fiesta tan especial, gracias por vuestra demostrada amistad, gracias por hacernos sentir tan bien, gracias por deshaceros con nosotros, gracias porque ayer sentado al frescor de la noche en plena calle Real de nuestra querida Villaluenga del Rosario nos sentimos queridos y muy felices.
¡Ah, Nito! Muchas gracias por compartir tu fotografía que sirvió para dar mi particular buena noche a todos mis amigos y hermanos de todo el mundo y que estamos unidos por Facebook e internet.
Hoy sábado nos ha amanecido bastante tarde pues nos hemos levantado a las diez y media de la mañana. Tiempo de actualizar algo el blog, ducharme e irnos a desayunar al mesón. Debo reconocer que a esas horas tomar una rebanada con un zumo de naranja se convirtió en una auténtica necesidad. Sobre la una menos cuarto con un calor sofocante nos fuimos para casa que nos recibió con un frescor que se agradecía y se necesitaba por igual.
Mientras Hetepheres leía yo me puse con el ordenador para leer las noticias así como para divulgar mi libro que ha sido recientemente publicado: "Diario de un blog". Así, como el que no quiere la cosa, envié mi semanal artículo de opinión a San Fernando Cofrade y me relajé en mis propios pensamientos y futuros proyectos.
Esta tarde hemos vuelto a darnos una caminata, la tengo que hacer necesariamente porque la tengo prescrita por el médico tras la operación, aunque esta vez ha sido especial porque nos hemos ido con Violeta, la perrita de Juan Carlos, que es muy tímida y asustadiza. Después se unió a nosotros nuestro querido y buen amigo Miguel Ángel Pacheco. Tengo que decir que ha sido la mejor caminata que he hecho en los últimos tiempos porque entre la alegría de la encantadora Violeta y la buena conversación y mejor compañía de Miguel Ángel el paseo se me ha hecho corto, agradable y muy lleno en todos los sentidos.
Un día de estos os hablaré de Miguel Ángel porque es un hombre de bien, buena persona, de las que te puedes fiar siempre porque sabes que nunca te va a fallar. Un día de estos empezaré a dedicarle un post a muchos y buenos amigos de este mi querido pueblo a los que quiero, admiro por lo que son y significan para todos.
Sigo en mi patio escribiendo desde y con el corazón. En el cielo celeste y blanquecino a la vez aparecen algunas nubecillas de color rosado mientras el verdor de la montaña es más tenue y el gris de las rocas está más apagado.
Mientras la Virgen de la Divina Pastora espera impaciente para salir mañana en romería y agradece los desvelos de todas las personas que la han preparado para que reine sobre todos nosotros con más belleza si cabe. Un equipo de hombres y mujeres que se han afanado para que a Ella no le falte de "ná". Quiero dar las gracias a Antonio Benítez Román, Hermano Mayor, y por medio de él hacer extensivo este agradecimiento a todos los que han ayudado de la forma que sea para que mañana se celebre un año más la tradicional y devocional romería de la Divina Pastora de Villaluenga del Rosario.




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