lunes, 26 de marzo de 2018

EL TRIUNFO COFRADE DEL DOMINGO DE RAMOS EN LA ISLA


Sale el palio de la Estrella. La Semana Santa de La Isla está en marcha.
Arturo Rivera

EL Domingo de Ramos triunfó sobre las previsiones de lluvia, que se fueron alejando a medida que el reloj se acercaba a las cuatro de la tarde, la hora que según la tradición isleña marca el comienzo de la Semana Santa desde la capilla lasaliana de la Estrella. De ese triunfo apenas había dudas desde media mañana. Toda La Isla cofrade confiaba en los pronósticos que hablaban de una importante mejoría para la tarde. Y se aferró a ellos como a una tabla de salvación durante las horas más duras de la mañana y de las vísperas. Pero, en realidad, llegado el mediodía nadie temía ya por el Domingo de Ramos.
Puede que la de ayer, la primera, no fuera una tarde perfecta del todo, que hiciera demasiado viento a primeras horas y frío a la noche, pero desde luego las tres cofradías del día supieron compensar estos inconvenientes con creces regalando a La Isla una sucesión imparable de momentos y estampas cofrades que se encargaron de pregonar a los cuatro vientos que su Semana Santa había echado a andar por derecho... Y desde luego con muchas ganas. Porque la del Domingo fue de nuevo una de las jornadas más bulliciosas de la Semana Santa, una de las que más gente arrastra en la calle, en la que los palcos de la Carrera Oficial lucen al completo mientras las primeras cruces de guías y los primeros hermanos de fila con sus cirios pasan por delante poniendo patas arriba la realidad cotidiana de la ciudad. Y fue también la primera tarde que después de todo un año desplegó todas esas escenas que forman el rompecabezas colectivo de la Semana Santa: los primeros penitentes dirigiéndose al templo, los niños con sus tambores de juguete contemplando el lento paso de la procesión junto a sus padres, el público con sus mejores galas, los padres que acompañan a sus hijos cuando salen en la cofradía, los cargadores deseando meterse debajo de los palos, las saetas, las bandas de música llegando con el típico pasacalles a las puertas de las iglesias minutos antes de la salida... Todo eso que en su conjunto y sumado a las hermandades en las calle, a los pasos, a los titulares, a los estrenos, da cuerpo y forma a la Semana Santa.
A media tarde las tres hermandades del día se repartieron entre ellas el centro de la ciudad en un claro ejemplo de dominio cofrade. Fue el momento clave, el más multitudinario. El Domingo de Ramos pleno: Borriquita en Tomás de Valle buscando sus Siete Revueltas, Columna en Carrera Oficial y Humildad y Paciencia abriendo el paso por San José.
Pero vayamos por partes. El Domingo, qué duda cabe, dio lo mejor de sí desde que arrancó de la mano de la hermandad de la Borriquita. La primera trepá del paso de misterio por la calle Real encadenando varias marchas de la agrupación musical Lágrimas de Dolores fue uno de los grandes momentos de la tarde. Un gran inicio, sin duda.
La Semana Santa desembarcó en el centro mismo de La Isla cuando la cruz de guía más esperada se puso en camino. Juan José Castiñeirras, el pregonero de la Semana Santa -otra tradición del Domingo de Ramos- fue el encargado de abrir las puertas de la capilla de La Salle. Y los más pequeños, los hebreos con sus palmas, pusieron como siempre la nota de color a la tarde y ofrecieron un año más la mejor metáfora de la ilusión del primer día, de una nueva Semana Santa entera por estrenar.
Desde luego fue un momento tremendamente cofrade: el potente canasto del paso de Cristo Rey -este año con algunos avances en una talla salida de los talleres sevillanos de los Hermanos Caballero que encaja a la perfección con la línea de la cofradía- avanzando en estos primeros momentos hacia la plaza del Rey, el alegre palio de la Virgen de la Estrella, con su antigua saya renovada de estreno, a los sones de Rosario de Montesión... Fue la pura definición del Domingo de Ramos isleño en estas primeras horas de la Semana Santa.
La hermandad, como siempre, tuvo en la salida desde La Salle uno de los momentos más emotivos de la tarde, tanto fuera -en la calle- como dentro de la pequeña capilla lasaliana. Las primeras levantás -a cargo del arcipreste de la ciudad, Gonzalo Núñez; de la familia del hermano Manuel Rodríguez 'Lete', fallecido el año pasado; y del sacerdote castrense José Benito Pérez Lopo, que ahora deja la parroquia de San Francisco- fueron otros de los gestos que dejó este Domingo de Ramos.
No se hizo esperar la segunda cofradía de la jornada. Porque en la barriada de La Ardila tienen con Humildad y Paciencia su particular 'Borriquita'. Es decir, su propio inicio de la Semana Santa y sus propias tradiciones a la hora de arrancar el Domingo más cofrade de todo el año. La cruz de guía de la hermandad enfiló la avenida Al Ándalus con decisión a las cinco y cuarto de la tarde. Todavía entonces estaba todo por hacer: el palio de la Estrella andaba por la plaza del Rey y Las Cortes buscando la entrada de la Carrera Oficial. Y en una jornada en la que los estrenos -ya se sabe- son la pauta porque lomanda el refranero más tradicional, la cofradía fue la encargada de aportar la gran novedad de la tarde -y de toda la Semana Santa- al mostrar el misterio completo en la calle. Roma ha llegado a La Ardila. Y para quedarse... Cuatro imágenes nuevas -tres romanos y un sayón, obras todas de Joaquín Domínguez Vidal- procesionaron detrás de la escena alegórica del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia: portando las herramientas de la crucifixión, jugándose la túnica del Señor a los dados, escribiendo la tabilla del INRI que remataría el patíbulo... Sin duda, un cambio sustancial para el conjunto escultórico que ha obligado a reestructurar el monte y que los hermanos -explicaba su hermano mayor, Guillermo Zuaza, poco antes de echarse con la cofradía a la calle- han acogido con entusiasmo ... ¡Y hasta con euforia! Un sueño, quizás, que llevaba años gestándose en La Ardila y que contra todo pronóstico se ha hecho realidad en esta Semana Santa (hasta el pasado martes no tuvo la hermandad luz verde del Obispado para estrenar las imágenes). Aunque no fue el único cambio que ayer se vio. El paso del Cristo de La Ardila ha vuelto a barnizarse para mostrar al conjunto una tonalidad mucho más oscura.
A la salida, en la rampa de la parroquia de San Servando y San Germán, la cofradía se dio el pequeño lujo de deleitarse en las primeras marchas procesionales antes de abrir el compás por derecho para dirigirse a La Isla. Eso sí, buscó también a los usuarios de la residencia de UPACE en la avenida Al Ándalus, con la que la hermandad mantiene una relación cada vez más estrecha. Fue otro de los momentos clave de una tarde que en este barrio y en esta hermandad fue, más que nunca, la más esperada de todo el año.
Y Columna cerró la terna cofrade del primer día pasadas las seis de la tarde. Cuando el palio de la Estrella enfiló el palco de entrada a la Carrera Oficial la cruz de guía de la cofradía más señera de la jornada se puso en camino regalando una vez más la imagen más clásica de esta tarde: las campanas de la Iglesia Mayor repicando y el misterio de Jesús Azotado sobre su sencillo canasto de madera enfilando la rampa de la Iglesia Mayor entre los mecíos de su cuadrilla de hermanos y las marchas de la agrupación Esencia, que continuaron luego los primeros tramos de la calle Real. Aunque para los hermanos que ayer volvieron a lucir sus elegantes capas blancas y sus capirotes de terciopelo morado por La Isla no fue un Domingo de Ramos más. En unas semanas, la hermandad abrirá oficialmente los actos de su 125 aniversario fundacional, que se prolongarán hasta 2019 y para los que la cofradía ha preparado un nutrido programa de actos conmemorativos. El pasado Viernes de Dolores, de hecho, la hermandad recibió del Obispado la autorización para una de las grandes citas de la conmemoración: la salida extraordinaria que realizará el 12 de octubre. Ayer lo comentaba poco antes de salir el hermano mayor de la cofradía, Francisco Javier Ramos. Tuvo también la hermandad un gesto con las cofradías que celebran sus aniversarios en 2018 -Nazareno y Huerto- en el momento de la salida con las primeras levantás. Y la Virgen de la Estrella -un palio exquisito de estas horas primeras de la Semana Santa- lució también una nueva cruz pectoral que ha sido donada por un grupo de hermanas de la cofradía.

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