domingo, 24 de septiembre de 2017

LA VIRGEN DE LA TERNURA: OBRA DEL PADRE RUPNIK



IGLESIA DE SAN FLORIÁN EN KRNICE
Na Vasi 20, 5281 Spodnja Idrija, Eslovenia
Para nosotros cristianos, la Iglesia viva, el Cuerpo de Cristo, es el único templo. Cada iglesia es expresión de nuestra conciencia de que somos Iglesia, de que somos piedras vivas. La iglesia es el ámbito de la belleza, de la humanidad redimida, porque está inserta en el cuerpo salvífico de Cristo. La Iglesia de Krnice entra en su entorno en un hermoso y no violento. Está 'vinculada a la imagen de las antiguas iglesias de Eslovenia, pero representa también algo nuevo y fresco, con el fin de atraer al hombre contemporáneo.
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Exterior de la iglesia
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

La iglesia está dedicada a san Florián, por lo que en la pared exterior está la imagen de este santo. Está representado con el fin de hacer entender que era un soldado romano. Su cuerpo y la gravedad de su rostro muestran una cierta fuerza y el coraje de este hombre, que testimonió la Buena Nueva en un ambiente pagano y radicalmente adverso al Evangelio. A su lado se ve una piedra de molino como recuerdo de su muerte. En efecto, fue arrojado a un río con la piedra de molino atada al cuello. Aquí, la piedra de molino es, pues, un signo de su testimonio de Cristo, según las palabras de los primeros cristianos: «Hemos recibido el don del Espíritu Santo, que es la vida del Padre, y por eso podemos dar nuestra vida». Durante la vida no logró mostrar, a los que se le oponían, la grandeza de Cristo, pero se la mostró entregándose en sus manos. Se convirtió en icono de Cristo, se convirtió en Cristo que se da en nuestras manos. Se dice que el joven Florián apagó un fuego con la poca agua en un cubo, y la gente enseguida reconoció en ello el milagro. Por eso, san Florián es el patrono de los bomberos. Esta imagen se ofrece, pues, a los bomberos para la veneración y la protección.
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San Florián
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

San Florián se inclina para apagar las llamas en una casa en la dirección del valle, lugar en el que habita la gente que viene a la iglesia a rezar. Se encuentra en medio de un tejido de mosaico, que como un flujo de gracia y amor de Dios, baja desde la iglesia y se vierte a través del santo en este sitio. Esta gracia y luz apagan las llamas de todo lo que resiste a la salvación, al Espíritu y al amor, todo lo que sofoca al hombre y lo destruye.
La cuerda rota sobre la piedra de molino nos recuerda que el cuerpo de Florián volvió a aparecer unos días después de la muerte en la superficie del río. La gente lo encontró porque un águila volaba sin parar por encima de él y lo protegía, para que los buitres no pudieran profanar su cuerpo. Es interesante que el río y el águila sean dos antiguos símbolos para las fronteras. De hecho, san Florián es también el patrono de las fronteras. Por tanto, está colocado sobre la puerta de la iglesia, dirigido hacia el mundo, para dispensar las gracias de Dios.
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Vista panorámica
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

El mosaico en el presbiterio está planteado de tal modo que está ligado a la arquitectura del interior de la iglesia, como si las vigas del techo se extendieran en en el ábside. El techo subraya fuertemente la intersección vertical, mientras que el mosaico se desarrolla más bien horizontalmente. Así, la estructura subyacente del mosaico es la cruz: la línea horizontal de color azul marino que se eleva gradualmente de izquierda a derecha, y una vertical roja fuerte, que la atraviesa. Azul y rojo: humano y divino. En el primer milenio, la tradición cristiana reconocía en el azul a la humanidad y el rojo a la divinidad; en Cristo la humanidad y la divinidad se han unido definitiva y perfectamente.
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Los santos Joaquín y Ana
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

La representación del abrazo de san Joaquín y santa Ana es conocida por los iconos bizantinos (también se encuentra en la capilla Redemptoris Mater). Dios ha confiado al hombre la vida para que creciera y se multiplicara. Pero el pecado ha envenenado al hombre con la muerte, haciéndolo incapaz de transmitir la vida y clavándolo en un estado de separación y de odio.
San Juan Crisóstomo dice que Dios creó al hombre como varón y mujer, para que lo que está dividido por naturaleza pudiera ser unido en el amor. En la historia de la salvación, los santos Joaquín y Ana representan el ámbito en el que la humanidad se ha purificado de propio deseo egoísta de la vida, para que Dios pudiera intervenir en ella y realizar su amor.
Él hombre experimentaba la propia incapacidad y esterilidad. A través del matrimonio de Joaquín y de Ana, en cambio, se revela la virginidad: su hija es, efecto, la Virgen María, la Madre de Dios. La esterilidad es la proclamación de una cierta incapacidad de la persona humana y de la capitulación frente la vida, mientras que la virginidad es la proclamación del amor del hombre por la vida. La virginidad significa admitir la propia verdad y reconocer a Dios en su verdad, admitir que no somos nosotros la fuente de la vida y por eso nos retiramos y damos la precedencia al Señor, que es la Vida. Así, sucede una paradoja: el hombre se retira y admite que no es el primero, y con ello da el lugar a Dios; pero Dios se revela en él y lo habita de forma que también el hombre resplandece, coronado de vida. La vida, pues, no se limita sólo a la vida física, es decir, a la prole, sino que significa el amor de Dios, que invade al hombre y lo arranca de la muerte para la vida eterna. Puesto que -como dice san Pablo- el amor no tiene fin, permanece. Estar rodeado por el amor significa estar redimidos y eso se observa precisamente en el hecho de que el hombre está habilitado para amor. La salvación se realiza en el ámbito humano con la superación de las divisiones, es decir, con la realización de la unidad. En toda la iconografía bizantina este abrazo está reservado sólo al amor entre Joaquín y Ana, precisamente porque mediante este amor nació la Madre de Dios, que dio a luz al Salvador de la humanidad.
Junto a ellos, en oro, está escrita la oración por todos los cónyuges. Si Dios ha elegido el amor conyugal como marco en el que vino al mundo y se ha revelado como Salvador, entonces san Joaquín y santa Ana invocan la bendición también sobre nuestras familias, para que sean el marco de salvación.
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La Virgen María con el Hijo
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

María, de pie junto a la vertical de color rojo, también vestida de azul y rojo, los colores de la divino-humanidad, muestra la culminación de la revelación del amor de Dios y la máxima comunicación de la gracia divina. Su rostro es joven, porque se quiere subrayar que es al mismo tiempo hija y madre. Con ello se hace ver que María proviene del amor de Joaquín y Ana, y que Dios la ha escogido como madre de su propio Hijo. Se ha convertido así en el mayor prodigio: una mujer de carne y hueso tan llena de gracia que da a luz a Dios. Nos refugiamos en ella y en su Hijo.
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El rostro de María y de Cristo
Iglesia de San Florián
Krnice - Eslovenia
Agosto 2004

Orar a Jesús, que está en su vientre y se vuelve hacia nosotros, significa rezar al Hijo de Dios, que creció en medio de la humanidad y experimentó todo lo que experimenta el hombre, cuando crece y madura, y por eso sabe bien lo que vive quien está delante. Su imagen definitiva -el Crucificado- en efecto, se formó de la maldad humana, del pecado, y de la violencia que lo crucificaron.
También el resto del mosaico tiene su sentido: con la propia dinámica, con la armonía de los colores y las diferentes formas de piedras, suscita en el hombre un sentimiento de belleza y vibración que pueden abrir el corazón humano al conocimiento de los misterios espirituales y de la verdad.

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