martes, 26 de mayo de 2015

LOS OBISPOS NORTEAMERICANOS ADVIERTEN DE QUE NO HABRÁ PAZ SIN DESARME NUCLEAR




Con motivo de la Conferencia de la ONU sobre desarme, recuerdan que el final de la Guerra Fría no significó el final de la proliferación nuclear

La carta, dirigida a John Kerry, está fechada el 12 de mayo, pero solo se ha hecho pública hace cuatro días. Está firmada por monseñor Oscar Cantu, titular de la Diócesis de Las Cruces (Nuevo Méjico), en su calidad de presidente del Consejo Episcopal Norteamericano de Justicia Internacional, y su destinatario es el Secretario de Estado John Kerry.
«La mayor parte de los norteamericanos asume la idea según la cual la amenaza nuclear retrocedió con el fin de la Guerra Fría», escribe el prelado. «Desgraciadamente», añade, «nada está más lejos de la realidad».
En opinión de monseñor Cantu, «en un mundo multipolar [y no bipolar, como el de la Guerra Fría], en el que existen riesgos de proliferación nuclear e incluso de terrorismo nuclear, es imprescindible que el planeta se dirija sistemática e incansablemente hacia el desarme nuclear y el mantenimiento seguro de los materiales nucleares».
Sin embargo, la misiva no se limita a criticar y también propone varias medidas para alcanza ese objetivo: compromisos concretos y audaces para acelerar las verificaciones de los procesos de desarme; lo que significa, por ejemplo, renunciar al lanzamiento de misiles en caso de aviso. Asimismo, los obispos piden más reducciones de arsenales, la ratificación definitiva de los tratados que prohíben las pruebas y «negociaciones serias» sobre los materiales físiles.
La carta fue enviada en plena conferencia de la ONU sobre el Desarme, que terminó el pasado día 22 en Nueva York. El compromiso de la Iglesia –tanto a nivel de Iglesias locales como de la Santa Sede– bien de lejos. Baste recordar, por ejemplo, los esfuerzos desplegados por Juan XXIII en 1962 durante la Crisis de los Misiles.




J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)

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