lunes, 19 de mayo de 2014

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. (Salmo del día). Este salmo nos invita, por la bondad de Dios, a dejar nuestros deseos de orgullo, de vanagloria, de personalismos y de protagonismos. Y esta aptitud se adopta cuando se empieza a tomar consciencia de la fidelidad de Dios hacia el hombre, cuando descubrimos que la promesa del Señor es inmutable, que Dios lo da todo por salvarte, que tan sólo debemos dejar una pequeña "rendija" de nuestra vida para que Él se cuele. Se empieza ha hacer realidad lo expresado en el Evangelio de hoy: "..,vendremos a él y haremos morada en él". Los pastores de Fátima, tan pequeños, que bien lo entendieron. Ellos dieron gloria a Dios a través de la "Señora", la Virgen. Ellos vieron en la Hostia consagrada al "pequeño Jesús escondido" y, adorando esta presencia eran capaces de orar con el corazón y darle honor y gloria a Cristo. Eran capaces de ser fieles a lo que le pedía la Madre: el oración del Rosario y el sacrificio. En Fátima te "descoloca" este sacrificio (como ejemplo la oración de rodillas) pero, al mismo tiempo, te ayuda a entenderlo, empiezas a darle sentido, ¿será María la que te abre la mente? Ya, de vuelta de Fátima, puedo decir: Dame, Señor, sencillez de corazón para entender tu mensaje, apertura de espíritu para escucharte y docilidad para cumplir tus deseos. Así estamos en disponibilidad para entonar el cántico pascual, "Canta Aleluya al Señor, canta Aleluya, canta Aleluya, canta Aleluya al Señor". Santa María de Fátima, ruega por nosotros.

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