domingo, 28 de julio de 2013

LA ALEGRÍA DE LOS PEREGRINOS ES MÁS FUERTE QUE LAS DIFICULTADES.



Los peregrinos más rezagados y cercanos a la ciudad de Río llegan a Copacabana para participar en la vigilia de oración y en la Misa de envío. Se ha cambiado el lugar de celebración y hay que improvisar. Además, se prevé esta noche lluvia y viento del mar. El Ayuntamiento les pide a los peregrinos brasileños que vuelvan a sus casas y dejen sitio en Copacabana a los extranjeros... Todo parecen complicaciones, pero se ve a los jóvenes alegres y con espíritu misionero, anunciando el Evangelio por las calles de Río... Juan Ignacio Merino. Enviado especial
Especiales web (27-VII-2013)

Quedan pocas horas para que comiencen los actos culminantes y más importantes de la JMJ de Río de Janeiro. Ayer el Santo Padre presidió el Vía Crucis en Copa Cabana con más de un millón de peregrinos de todo el mundo que compartieron este camino penitencial por la fina y blanca arena de esta playa carioca.
Los peregrinos más rezagados y cercanos a la ciudad carioca por fin llegan para participar en la vigilia de oración, no exenta de cambios de última hora y de inevitable desorden. El viernes el Comité de organización local de la JMJ informó que debido a las inclemencias del tiempo, la vigilia y la Misa de envío se celebrarán en la playa de Copacabana en vez de en Guaratiba, donde ya estaba todo a punto para los actos más importantes de esta XXVIII jornada de la juventud. Los más perjudicados han sido los peregrinos brasileños, que al llegar a Río tras interminables jornadas de autobús desde todos los puntos de Brasil han recibido la noticia de parte del Ayuntamiento de que sería mejor que todos los peregrinos brasileños vuelvan a sus casas para facilitar el recibimiento de los más de 2 millones de peregrinos que se esperan en Copacabana para esta noche. Aún así, los peregrinos no se han rendido y acudirán a la cita con el Santo Padre, aunque no sepan cómo podrán dormir.
La organización trabaja a marchas forzadas para realizar algunos cambios, desde el montaje del estrado, al traslado de las cabinas de aseo. También se presenta la posibilidad de dormir en la playa de Copacabana o regresar a los lugares donde se alojan los peregrinos, aunque muchos de ellos no tienen lugar para hospedarse, ya que se contaba con que esa noche se dormiría en el Campus Fidei de Guaratiba. Dormir en la playa tampoco es muy recomendable, ya que se prevé lluvia y viento del mar, y la mayoría de peregrinos están alojados a las afueras de la ciudad. Por tanto, el equipo de organización de acogida está desbordado al tener que conseguir alojamiento para que los peregrinos puedan dormir al menos unas horas antes de la Misa de envío que comenzará a las 10, hora local.
El Santo Padre es consciente de todas estas dificultades, a las que se añaden los accesos en transporte público y privado a la ciudad, ya que el centro está cerrado, y la tramitación y recogida de acreditaciones, de los kits de peregrino y de los picnic para los dos días.
Pero a pesar de tantos cambios y complicaciones, se ve a los peregrinos alegres. Muchos cantan por las calles y anuncian el Evangelio, llevando ya a la práctica el lema de esta Jornada: Id y haced discípulos a todos los pueblos. Todo lleva al bien para los que aman a Dios, dice san Pablo.

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