sábado, 28 de febrero de 2015

*DESDE VILLALUENGA: ¡UN DÍA REDONDO!

Tan solo ha transcurrido dos meses de este 2015 y ya nos vamos encontrando agotados, saturados de un día a día que según va pasando la semana se nos va haciendo todo más pesado. Tenemos el cuerpo en el lugar en el cual estemos aunque la cabeza y sobre todo el corazón en este bendito lugar llamado Villaluenga del Rosario que cada día que pasa enamora a más y más gente.

Ayer viernes mismo protocolo seguido de los mismos pasos para una única meta: Villaluenga del Rosario.

Almorzar en la Venta Mesa Jardín, en el cruce de las Abiertas, en Arcos de la Frontera los viernes se ha ido convirtiendo según han ido pasando los meses en hacerlo en un lugar donde nos sentimos en familia. Irene, Córdoba y todos los conformen este santuario de la comida de siempre nos cuidan desde el primer segundo. Con el pasar del tiempo nuestras conversaciones no son de simples clientes sino de amigos a amigos y eso se nota, se siente y se agradece.

Llegamos sobre las cinco y media de la tarde a nuestro bendito pueblo y desde que el momento en que salí del coche una brizna de aire puro, limpio y fresco me despejó quitándome de la cabeza esas tonterías que hacen que nuestra mente se convierta en un complicado laberinto de insulsas e inútiles preocupaciones.

Inmediatamente la voz sonora de nuestro querido Mateos Venegas nos saludaba: ¡Bienvenidos vecinos! ¡Ya estábamos en casa!

Subir las cosas, cambiarme de ropa, actualizar el blog mientras Hetepheres se afanaba en quitar las cenizas de la chimenea para a eso de las siete de la tarde darnos una vuelta por el pueblo cuando el sol hacía poco se había apagado y el cielo estaba inmerso en la oscuridad. Silencio y un agradable frescor mientras nos detuvimos a saludar a nuestros queridos Juan, Mara, Zoraida que iban a recoger a unos amigos, los coches que bajaban nos saludaban, una preciosa gatita embarazada se enroscaba a nuestros pies, saludar a Almudena que estaba en sus cosas, a María Moreno que preparaba su casa para sus hijos, dar las buenas noches a un Pedro García que miraba al inmenso horizonte de sus pensamientos en la puerta de su casa, charlar un rato con Nito, Manuel, Maica, José Manuel, entretenernos como una pequeñas jugaban con una maqueta de helicóptero e irnos poco a poco, deleitándonos a cada paso, para casa donde teníamos mucho que hacer como ver ese programa de mecánicos que tanto le gusta a Hetepheres o como escribir y enviar los artículos que tengo comprometidos con los medios y las páginas oficiales donde colaboro.

Serían las nueve y media de la noche cuando nuestra campana sonó y que alegría nos dio el ver en nuestra puerta a Miguel Ángel que venía a visitarnos pues hacía escasos minutos que había llegado de Jerez.

Una amena conversación en Familia hizo que pasaran las horas sin apenas darnos cuenta.

¡Qué bien se duerme y se descansa en Villaluenga!

Silencio y sueño profundo van cogidos de la mano y así en la penumbra de la noche pasamos a un sábado radiante que se preveía iba a ser bueno.

Nos levantamos a eso de las ocho y media de la mañana. Al poco Canijo llamaba imperiosamente a la puerta para saludarnos, comer y descansar un rato. Las dos primeras las cumplió este cariñoso gatito aunque su tercera intención fue interrumpida cuando Hetepheres se lo llevó para bañarlo pues estaba algo sucio. Al rato apareció un gatito blanco y pelirrojo muy escuálido porque el pelo lo tenía pegado al cuerpo hasta situarse en la boca de la chimenea parea que entre el calor propio de la leña quemándose y su lengua secarse mientras me miraba con unos ojos medio cerrados que me decían: ¡Vaya, vaya!

Actualizar el blog, escribir mi diaria reflexión y vestirme para darnos una buena caminata por la sierra.

Desayunamos extraordinariamente en mesón "Los Caños" donde Antonio se afanaba en que no nos faltara nada mientras Ana me preparaba el bocata de jamón y queso payoyo que serviría para afianzar fuerzas cuando el cuerpo se venga para abajo a mitad del kilométrico recorrido que nos habíamos planteado.

Hoy desayunamos con la siempre grata compañía de Charo Oliva que es una mujer de la que siempre se aprende y por experiencia de vida te hace pensar.

A las once de la mañana nos recogía Miguel Ángel para hacer nuestra ruta mientras charlábamos amigablemente con Mateos y Esperanza Venegas que estaba rodeada de pequeñines. Antes, mientras estábamos desayunando, creí ver a Beltrán y Maya que se encaminaban hacia el camino del Puerto de las Viñas y que por las fotos que ha colgado en Facebook he comprobado que también ellos han disfrutado de un extraordinario día en la sierra.

Eso es lo que pasa en este bendito pueblo, que estamos juntos aunque no nos veamos en todo el día.

Subimos la empinada cuesta que da al puerto de las viñas tranquilamente y en un momento determinado se paró el coche de Mateos que nos saludó mientras informaba a Hetepheres de los últimos nacimientos de sus cabras. Seguimos hasta la bifurcación entre dos caminos uno que lleva al Llano del Republicano y el otro al depósito del agua que recorrimos entero hasta llegar al mismo. Nos adentramos por la vereda y atravesamos el monte hasta concluir en el camino de los contrabandistas donde nos sentamos en una piedra y allí divisando una imagen única que por más que se repita siempre me enamora nos tomamos el bocata, bebimos isotónica y recuperamos fuerzas en medio de una conversación de conversaciones donde compartimos sentimientos, preocupaciones, alegrías, risas, cachondeo, noticias de interés, recuerdos y toda la amalgama de noticias interesantes y raras que Hetepheres se entera dada su ávido interés por todo lo que sucede en este mundo de Dios.

Más de tres horas caminando en medio de la inmensidad de la naturaleza, entre encinas centenarias, rodeando riachuelos que se abrían a cada paso, escuchando el discurrir de las correntías del agua y respirando un aire tan puro que no todos pueden respirar a diario con un impresionante cielo azulado y con cierto calor para la época del año en la cual estamos.

Nos despedimos de Miguel Ángel con el sabor en nuestras bocas de haber disfrutado de unas horas de convivencia e intimidad con un amigo al que queremos, por derecho propio, como a un verdadero hermano.

La tarde ha pasado demasiado pronto porque entre la ducha, almorzar, el sueño me ha vencido en una reparadora siesta mientras Canijo hacía lo propio encima mía, actualizar el blog y escribir algo de este artículo porque la verdad no quiero que se me borren tantos hermosos recuerdos de la memoria.

Siete de la tarde caminamos dirección a casa de Pepe y María Jesús donde nos habían invitado a una merienda al calor de la Familia por el cumpleaños de Alvaro que es el benjamín de este querido matrimonio.

Mientras Hetepheres iba hablando con su madre yo caminaba pensando en mis cosas mientras atendía un mensaje de mi querido Beltrán, el cual no tenía mucho tiempo pues mañana cuando la luz del amanecer por el puerto de las viñas ni se vislumbre tiene que coger camino de Jerez pues su mujer Maya tiene que trabajar mañana a primera hora en Cádiz, quedábamos para vernos sobre las ocho de la tarde en "La Posada".

Un coche se paraba y me abría la puerta. Era Agustín, propietario de la quesería ecológica "El Saltillo" para invitarme el día que quiera a pasar un día con él, almorzar juntos, ver y comprobar en persona lo que era su día a día para terminar explicándome la elaboración de sus exquisitos quesos. Un apretón de manos, el mejor contrato de todos, selló el vernos en breve para compartir esos momentos de los cuales daré cuenta en un artículo exclusivo para ello. Lo bueno de Villaluenga hay que darlo a conocer y "Quesos El Saltillo" forma parte de ese apartado.

Cuando llegamos a casa de María Jesús y Pepe nos encontramos con Álvaro, Javier, Miguel Ángel, Carmelo y Beli. En la mesa una merienda por todo lo alto con  manjares hechos en casa que son los mejores. Pepe me echó una buena copa de brandy mientras María Jesús me daba a probar una deliciosa tarta de chocolate de la que todavía me estoy relamiendo.

¡Qué buena tarde al calor del hogar y de la Familia pues esos son nuestros sentimientos!

Serían poco más de las ocho de la tarde cuando me dirigía a "La Posada" pues había quedado con Maya y Beltrán. Allí pude saludar y conversar con Berna, Óscar, Gabriel, Leti, Isa, Rubi, Carolina, Mateos e Isabel porque en mi querido pueblo por más que te encuentres solo nunca lo estás. Isa y Amalia al frente de todo eran continuas atenciones.

Al poco llegaron Beltrán, Maya para después incorporarse Hetepheres y Miguel Ángel en una animada tertulia en la que el tiempo pasaba demasiado deprisa sin apenas darnos cuenta.

Son las once menos diez de la noche de un sábado que ha dado para todo, que hemos disfrutado de nuestro bendito pueblo, de su pureza, alegría, de la buena amistad, de las personas que queremos de verdad, de sentirnos queridos por quienes somos y no por lo que podemos llegar a ser. Esa es la grandeza de Villaluenga del Rosario, esa es la grandeza que experimentamos y vivimos a diario, esa es la pureza que en la que quiero vivir por más que a algunos les pueda extrañar, por más que algunos no puedan ni siquiera comprender.

En estos días, por la fecha que estamos inmersos, se habla mucho de hermandad y cuando se conoce un lugar como Villaluenga este concepto cobra un sentido auténtico pues aquí nadie que verdaderamente quiera a este bendito rincón es desconocido sino todo lo contrario porque eres uno más de un lugar que está cubierto con el manto de la Virgen del Rosario y que cada día, cada noche, el Caíllo lo acuna, lo mece y lo protege.

¡La Felicidad existe y lleva por nombre a Villaluenga del Rosario!

Recibe un fraternal abrazo,

Jesús Rodríguez Arias





























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