viernes, 16 de mayo de 2014

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER BERNAL.

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí." (Evangelio del día). Me llama la atención la expresión de Jesús al hablar de Dios, como si no fuera una unicidad con Él, cuando, la mayoría de las veces, lo llama como Padre, y, en este pasaje concluye "Nadie va al Padre, sino por mí". ¿Porqué, también, nos anima a que nuestro corazón no esté inquieto? ¿No será que el misterio de la fe nos puede inquietar? El camino de la fe no es fácil, hay que dejar mucho lastre, muchas "seguridades humanas", mucha confianza en mis fuerzas, en mis capacidades y en mis posesiones. Jesús me propone soltar todo eso y depositar mi confianza en Dios y en su Providencia. Y confiar en Él. Pensándolo bien, ¿esto no hace temblar mi corazón?, ¿no me inquieta desprenderme de todo?, ¿no me inquieta dejar mi vida en sus manos? Danos, Señor, confianza y valentía suficiente para creer sin fisuras,  sin dudas, sin inquietudes. Dame tu paz, Señor. Santa María del Camino, ruega por nosotros. Nuestra Señora de Fátima, acompáñanos.

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