jueves, 15 de mayo de 2014

EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN; POR JOSÉ ANTONIO SIGLER BERNAL.


EL ALBA SE ASOMA A MI ORACIÓN: "En la mañana hazme escuchar tu gracia, ya que confío en ti. Indícame el camino que he de seguir, pues levanto mi alma a ti." (Salmodia de Laudes). Este salmo comienza con otro texto que dice: –No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti–. La noche es momento propicio para reconciliarte con aquello, aquellos, contigo mismo y con Dios, en definitiva, con los que han sufrido tus debilidades, faltas y pecados. Es un momento privilegiado para hacer revisión de tu vida y el propósito de seguir el camino del Señor. Pues, como dice el Salmo: —¿quien es inocente frente a ti?—. Por eso, en la mañana necesitamos experimentar tu gracia porque confiamos en ti (al menos por voluntad). Nuestra vida es un levantarnos y caernos, pero, y por la gracia de Dios, tomamos consciencia del pecado para, ante Dios, reconocer mi culpa. Ayer, en el Proyecto Raquel, vimos que el perdón y la sanación viene por el reconocimiento de mi debilidad y mi caída en los errores. Y, en esta batalla no estamos solos, el Señor nos acompaña y nos lo dice hoy en la Lectura de Laudes, "para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto". Dame, Señor, humildad para reconocer mi contingencia, mis errores, mis debilidades y limitaciones que me hacen caer en el pecado. Dame capacidad para vencer las tentaciones y no caer en lo ingrato y que no me edifica, en la satisfacción pasajera, en el hedonismo, en mi comodidad y falta de docilidad. Dame tu vida, Señor. Ven Señor Jesús, ven por María. Santa María, Guía del creyente, ruega por nosotros.

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