domingo, 13 de marzo de 2016

JESÚS DEVESA PONE EN PIE EN VARIAS OCASIONES AL FALLA.

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CÁDIZDIRECTO/Francisco Márquez.- Se decía en los mentideros cofrades que estaba dulce. Así que trasladándolo al momento que vivimos estaba de torrija (mal de aquel que trate de buscarle un matiz peyorativo a la expresión). Los que suspiraban porque Devesa diese el pregón no se equivocaron. Y es que, a sus 33 años, Jesús no invitó a entrar en Jerusalén a través de una proclama impregnada de una prosa de paz y amparada por mejores versos.
Domingo de Pasión de los que realmente gustan, con muchísimo sol y notable expectación en el Gran Teatro Falla, aunque, bien es cierto, que este acto no termina de enganchar a los cofrades. Es una pena porque, literariamente, es de largo, el más importante de la Cuaresma. El obispo Rafael Zornoza presidió el rezo del ángelus. Junto a él se encontraba el alcalde la ciudad José María González, el presidente del Consejo Local de Hermandades, Martín José García y el delegado diocesano para las hermandades y cofradías Juan Enrique Sánchez Moreno. En el caso del apartado institucional se completaba con la presencia del concejal de Hacienda, David Navarro y miembros de las demás fuerzas políticas representadas en el Consistorio gaditano, a excepción de Ganar Cádiz que ya anunció su ausencia en los actos de este tipo.
Juan Manzorro retomaba su labor de conductor de un acto que contaba como gran novedad con la presencia de la Filarmónica de Conil que interpretó tres marchas como es habitual. En este caso sonaron  Jesús en su Prendimiento (un homenaje póstumo a su compositor Manuel Abollado),  Amarguras (un clásico que nunca debería faltar en este tipo de actos) y Paz y Amparo (a petición expresa del vocero). El escenario estaba presidido por la cruz de guía de la cofradía de La Paz y las pertinentes palmas. Todo muy sobrio y austero.
Realizada la presentación por su antecesora Rosa María Cossi, el exaltador comenzaba su particular cuento desgranado en diez capítulos. Los primeros compases del pregón tuvieron aires de preludio. Con una poesía muy elaborada hizo un recorrido por algunos de los templos más emblemáticos de la Semana Santa. Un arranque de prolegómenos. “Ya se siente la impaciencia y el tic tac de siete días”. “Catequesis dominante propagada y difundida”. “Haced vuestra fe presente, presente en las cofradías”. En el segundo pasaje, el pregonero se presentó ante el respetable dejando claro que su anuncio no iba a tener un contenido teológico porque “para eso están nuestros queridos sacerdotes”. Hizo hincapié en que haría literatura cofrade y tuvo un recuerdo para su abuelo Francisco Devesa, fundador de la cofradía de la Oración en el Huerto. Nombró entre otros a Antonio Llave, Eduardo Domenech, Manolo Garrido, Leonardo Andamoyo, Ignacio Ortiz. Antonio Barrueco o Manuel Fernández Aldón. Recordó con emoción su último encuentro con el cofrade de Borriquita, José Luis Ibáñez, fallecido a finales del mes de enero. Y confesó que seguiría una línea trazada desde “el desorden ordenado de mis sentimientos”.
Original inicio en el que rememoró como se vive la Semana Santa en sus diversas facetas, desde la mujer que reza cuando ve a su Cristo de la Sentencia bajar por la plaza de las Canastas hasta los cargadores de la cuadrilla de Adolfo Morera, que en 2016 cumple 20 años con el martillo. La cruz de guía y su significación fue el siguiente argumento al que recurrió para ir nombrando a las distintas cofradías. “La Semana Santa vive en las cruces de mi tierra”. Devesa retrocedió varios años en el tiempo para relatar su primera presencia en un pregón, un sábado en el Teatro Andalucía. El vocero de aquel año era Francisco Moscoso Parra. Ya en aquella ocasión, el hoy exaltador comenzó a sentirse atraído por este tipo de alocuciones. Recuerdo especial para Francisca Parra, madre del reconocido cofrade gaditano, que falleció el pasado verano. Y aprovechó la ocasión para agradecer a las cofradías que siempre confiaron en él y a los responsables de la Permanente que le han brindado hoy esta oportunidad de hacer un sueño realidad. Y adelantó que el pregón sería para todos: niños, floristas, palcos, rampa eterna, el que luce corbata y chaqueta, para el que limpia la plata o funde la cera, o los cargadores….
Posteriormente se situó ya en el inicio de la Semana Mayor. Incidió especialmente en el protagonismo que tiene el pueblo en esta manifestación de fe y colocó su cruz de guía pregonera en el Domingo de Ramos. Recordó algunos de los estrenos como el nuevo sayón con el que contará el paso de misterio del Despojado. Las alusiones a las hermandades del día iban acompañadas de algunas referencias bíblicas. San Francisco fue su próxima parada.Confesó que Simón de Cirene conversa con el pueblo, “un mensaje de fervor de aquel ayudante eterno explicará el Dolor de Cristo bajo el peso del madero“. Sin duda, uno de los instantes más aclamados y brillantes del pregón del cofrade gaditano. Se detuvo en la calle San Pedro, “esa vía mística de Cádiz, por lo que pasará Cristo en distintas apariencias”.
San Severiano se convirtió en otro de sus puntos de encuentro. Al pregonero le une una relación muy especial con la hermandad de la Oración en el Huerto. Hermosos versos para “su eterna vecina”, la Virgen de Gracia y Esperanza. Y admitió que la Señora de Puerta Tierra es su cuna de devoción. El siguiente tramo de la estela del dolor lo ubicó en la calle Sagasta con la cofradía de Afligidos. Allí “nos extasiaremos con el inigualable grupo escultórico de Pedro Sterling”, fueron algunas de las dedicatorias que le ofreció a la añeja hermandad del Jueves Santo. Y como no, parada en Santa María. “400 años de milagros, de asistencia a sus vecinos y entrega a su ciudad”. Acertadas referencias bíblicas en este punto del pregón.Interesante y aguda reflexión sobre el milagro que hizo el Nazareno sobre uno de sus vecinos al que curó su alma para que recibiera la medalla de la cofradía. A buen entendedor con pocas palabras basta. Calificó al Regidor Perpetuo como el “vecino más antiguo, más humilde y más humano”. “Es el único alcalde santo de su pueblo gaditano”, enfatizó. El público despidió estos poemas puesto en pie.
“El moreno de barba, de pelo largo y encrespado y las manos amarradas” centró otra certera alocución. Fue el preludio de una sincera y extraordinaria dedicatoria a los nazarenos que visten el antifaz. Y aprovechó este momento para detenerse en los penitentes más antiguos, los de la cofradía de Vera-Cruz, corporación penitencial que cumple 450 años en este 2016.“Muchos siglos antes de que naciéramos todos los que estamos hoy en este teatro, ya estaba la Vera-Cruz de penitencia por las calles de la ciudad”. Y tras el justo énfasis en nuestra cofradía más antigua era el momento de refugiarse en su soledad. En este pasaje, especialmente dedicado a María, fue nombrando a todas las advocaciones marianas de nuestra Semana Mayor. Hermosos versos dedicados a la Virgen de la Caridad o la Virgen de las Penas (con referencias a La Caleta, Quiñones y Paco Alba). El vocero no escondió su lamento por no haber podido pregonar nunca a la Dolorosa del barrio viñero.
La siguiente parada tuvo como protagonistas a los jóvenes de las hermandades gaditanas. Y todo lo relacionó con la esperanza. “Esperanza del Amor patrona de la juventud y Esperanza Cigarrera patrona de la ilusión”. En este punto reconoció que a los cofrades les llamarán de todo, incluso cófrade (con acento en la o). “Con Cristo y con María Podemos”, con aplausos espontáneos incluidos. Y como era de esperar, porque así lo anunció previamente, hubo una referencia a los medios de comunicación, a los que tan ligados está el pregonero. Juan Manzorro “adelantó” lo que se oirá en las ondas en la Semana Santa de 2016. Bonita y sentida dedicatoria de Devesa a los compañeros de los medios que ya no están con nosotros como es el caso de Emilio López, Antonio Pérez Sauci, Pepe Benítez, Jesús del Río, Bartolomé Llompart, Juan Martínez Nieto o Agustín Merelló.
La muerte marcó los compases finales de la alocución. “Dios hasta para el trámite de la muerte es un auténtico genio”, antes de afrontar el tramo del pregón dedicado a la Resurrección. El colofón estuvo marcado por las experiencias más íntimas de Devesa. “Todo fue un sueño, una enajenación preciosa”. La Virgen del Amparo presidió sus últimos y emocionados versos. En su proclama final exclamó “así concluye la historia de este humilde pregonero, aquí naufraga el crucero de mi oración amatoria. Ya podéis tocar la gloria hecha toda cofradía, porque en sólo siete días palparemos con las manos, otro Domingo de Ramos en la fe de Andalucía”, concluyó
Un anuncio más que brillante con mucha poesía pero en el que no faltaron las lógicas referencias a la situación social que vivimos y a la importancia de la supervivencia de los valores religiosos. El público se levantó en varias ocasiones de sus asientos, una muestra evidente de que gustaron y mucho sus palabras. Deja el listón muy alto para su sucesor y confirma todos los pronósticos de que se escucharía uno de esos pregones que dejan huella.

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