lunes, 3 de marzo de 2014

OTRO GRAN COFRADE QUE SE NOS FUE: TITO COLLANTES; POR JOSÉ MARÍA VIEYTES BEIRA.


   Sean mis primeras palabras de dolor antes de exponer el contenido del artículo semanal escrito y programado para publicarlo hoy: CARNAVAL, SEMANA SANTA, CUARESMA Y COFRADIAS. Artículo dedicado desde mi corazón para perpetuar su memoria y su recuerdo perdurable.            
 
 Y es que los acontecimientos nos llevan a honrar y a enaltecer la pérdida de FLORENCIO COLLANTES PÉREZ, otro veterano, estudioso y gran cofrade isleño entregado a su hermandad, al Consejo de HH. Y CC., a defender y a engrandecer nuestra Semana Santa de la que es autor de varios libros, entre ellos ‘El diccionario cofrade de la Isla’. El lunes pasado, Jesús de la Misericordia y su Madre de la Piedad, llamaron a Tito para recibirlo como merecido premio en su Gloria eterna. EL mundo cofrade vuelve a sufrir en sus filas, otro triste, sensible y duro golpe en tan corto tiempo. Y esta vez, se ha encarnado en la figura venerable, siempre elegante y seria, pero amable y bondadosa de un buen cofrade y hombre de bien, que será recordado sin duda, con cariño, respeto y reconocimiento por todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. Descanse en Paz.

   Y siguiendo con el título del artículo: CARNAVAL Y SEMANA SANTA,  decir que son términos y conceptos diametralmente opuestos, pero ambos, determinan manifestaciones populares y viejas tradiciones arraigadas en los pueblos donde principalmente interviene el hombre desde la libertad y la espontaneidad de sus más íntimos sentimientos. Uno representa la diversión que forma parte de la vida. Y otro, la tristeza, la extinción y el comienzo de la vida eterna.
   Entrar en descalificaciones sería de necios. Cada una de estas tradiciones tienen su legítimo origen y su propia identidad, pero eso sí, que el Carnaval sea alegría, humor, risa, desenfado y divertimiento como la Semana Santa debe ser reflexión, amor, devoción, fe, oración y penitencia.
   El hombre sabio e inteligente pasa por la vida conviviendo, sin criticar y sin decir todo lo que sabe, al contario del necio que vive sin convivir, criticando y diciendo posiblemente lo que no sabe. No nos empeñemos en adoptar posiciones solamente de un lado o en cualquiera de los dos sentidos, porque razonablemente el hombre que es un compuesto de cuerpo y alma, será el receptor tanto de la alegría y del humor como de la fe y de la oración.
   Si compartimos criterios y respetamos sentimientos sin extrapolarlos ni sacarlos de sus contextos, habremos conseguido armonizarnos que es algo de lo que realmente deberíamos estar preparados: ¡respetar!
   Otra cosa es La CUARESMA Y LAS COFRADÍAS. La institución de la Cuaresma nació como un imperativo o la necesidad de establecer un tiempo especialmente dedicado a la preparación de la fiesta de la Pascua de Resurrección.
   La Cuaresma nos recuerda los 40 días que pasó Jesús en el desierto después de haber sido bautizado por Juan el Bautista. Fueron días de ayunos, tentaciones, oraciones y penitencias.
   Antes de la Semana Santa, la liturgia, nos avisa de la consideración y de la necesidad de prepararnos convenientemente a la celebración de los sagrados misterios dolorosos y gloriosos de Nuestro Señor: su Pasión, Muerte y Resurrección.
   Durante la Cuaresma, las Cofradías y Hermandades, disponen de la mejor y más hermosa ocasión de intensificar sus actividades religiosas, profundizando en el significado del paso de Jesús por el desierto, mostrándonos la soledad y la sequedad de su vida; la penitencia o el camino de llegar a Él, la conversión y la renovación a través de la Palabra de Dios hecha oración, esa llamada iluminada o don sublime de la gracia.
   Si las Cofradías y Hermandades, en este periodo tan especial, no cultivasen el verdadero espíritu de la Cuaresma, además de la meditación, la reflexión y el amor fraterno, no tendría ningún sentido y aún menos justificación su existencia, quedando totalmente vacío de contenido su principal fin; el culto interno y externo y como consecuencia: la Salida Procesional o la Estación de Penitencia.
   La Cuaresma en definitiva, nos invita a ordenar nuestras ideas y pensamientos cuya meta no es precisamente la muerte como el fin de la vida, sino el principio de ella.
   Es claro, que aunque Cuaresma y Cofradías no son términos sinónimos están relacionados y no pueden separarse, asumiendo estas últimas el compromiso de representar ante el pueblo, la Pasión de Cristo en sus Salidas Procesionales. Otras vivencias que como las anteriores publicadas: ¡siguen siendo vigentes y actuales!
   Artículos escritos el 22 de Febrero y el 9 de Marzo de 1994., respectivamente en el diario San Fernando Información.  

José María Vieytes Beira. San Fernando. Artículo publicado en el semanario local Información el 02.03.14. Y en el blog Sed Valientes por gentileza de Jesús Rodríguez Arias.

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