Este artículo es mi particular homenaje a todos los Cargadores de La Isla que hoy lunes se ha publicado en Información San Fernando.
Sin más ni más...
Jesús Rodríguez Arias
A
GOLPE DE LLAMADOR
Segundo Lunes Pascua y ya la
Semana Santa se ve algo lejana aunque en verdad solo han pasado ocho días desde
que concluyera. Esto sucede con el tiempo que cuando menos te lo esperas pasa y
ese mañana que tanto anhelábamos de golpe y porrazo se ha convertido en “ayer”.
Debo reconocer que esta santa
semana la he vivido con especial pasión debido a cuestiones personales y
familiares que me han hecho ver de nuevo lo realmente importante en la vida, a
valorar el aquí y ahora como camino hacia ese más allá que se ve más claro
desde la Fe. Ha sido una Semana Santa que he degustado desde la distancia de mi
Atalaya en Villaluenga del Rosario ausencia solo rota el Jueves Santo que fui a
esta bendita Isla de León para dar esos tres toques de honor que mi Hermandad
de Expiración tuvo a bien regalarme por haber sido el Pregonero de la
Esperanza. Momento muy intenso en emociones que quise compartir con mi buen
amigo, siempre hermano, Manuel Bouza Montilla. Los dos juntos frente a la
Señora, mano con mano cogiendo ese llamador que la alzaría a los Cielos por
medio esos buenos Jóvenes Cargadores Cofrades de la Esperanza.
Pero este artículo no va de mi
persona sino de los Cargadores que llevan sobre sí el peso de la Fe de tantos,
de las imágenes de Jesús y María en sus distintas advocaciones, que siempre por
uno u otro motivo están en ese “disparadero” de los que gustan criticar
acodados en la barra de un bar y no se les ve meter el cuello. Sí, a los
Cargadores de mi bendita Isla va dedicado este artículo por completo pues
siempre me dais razones de Fe pero esta pasada Semana Santa la he notado con
especial hondura, con especial intensidad.
Ejemplos muchos algunos
visibles y otros que se quedan en recóndito de la memoria que tiene el mismo
corazón. Lunes Santo a mediodía, mi querida Hermandad de Afligidos realizaría
Salida Penitencial esa esplendorosa tarde, estaba sentado en mi Atalaya cuando
recibí una llamada de teléfono, mi hermano Leo López me decía con voz
entrecortada por la emoción que en pocas horas iría cargando Afligidos y que
llevaría consigo ese rosario que le trajera allá en 2012 de Tierra Santa. Sentí
una sensación que no se puede explicar con simples palabras, compartió conmigo
que en esas horas que estaría bajo del paso de los que han sido y son los
Titulares de mi vida nos llevaría tanto a mi mujer como a mí en sus plegarias.
¡Divinas plegarias de un cargador que lleva sobre sí a Jesús y María!
En la mañana del Miércoles
Santo nos enterábamos de la repentina muerte de un joven cargador cofrade. A
Antonio Zaldívar le había estallado el corazón después de cargar tanto el
Domingo como el Lunes Santo. Esta noticia corrió como la pólvora en toda la Isla
Cofrade y llegó de inmediato a mi bendita Villaluenga del Rosario. Se
sucedieron los sentimientos de pesar, la tristeza inundó a sus compañeros en la
carga que ese día tenían que portar ese misterio antiguo y lleno de pureza como
es Vera+Cruz. Me puedo imaginar lo que sentirían esos hombres debajo del
cristeño paso. Sangre, sudor y muchas lágrimas en cada trepá. Es muy difícil lo
que estos buenos cargadores hicieron ese día pero eso solo se entiende desde el
insondable misterio de la Fe en la mirada de sus cargadores, en las lágrimas de
Manuel Iglesias, Pedro Rivero, Juan Pedro García López y de toda la JCC…
El Jueves Santo pude sentir
esa emoción en primera persona ya que vi a los Cargadores del Cristo de la
Expiración, paso que hubiera cargado Antonio, y los de la Esperanza. Emoción y
lágrimas en el abrazo en el que me fundí con mi querido hermano y amigo Manuel
Iglesias así como con muchos de los cargadores de Nuestra Madre de la
Esperanza. Sí, a golpe de llamador, los que tuve el honor de compartir con mi
hermano Manu, sentí en lo más hondo de mi ser lo que es la grandeza de los
buenos cargadores que llevan sobre sí a Jesús y María.
Este artículo, a modo de
personal homenaje lleno de cariño y admiración, también va dedicado a todas las
cuadrillas de hermanos que hay en San Fernando pues todos sois unos
privilegiados, pues todos nos dais motivos para comprender un mundo lleno de
pureza y autenticidad en las que pocas veces se os da las gracias y recibís
demasiadas críticas de tantos “entendidos” de mentideros cofrades que se
caracterizan porque nunca se implican ni meten el cuello.
Con mi admiración.



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