domingo, 12 de febrero de 2017

* DÉJAME QUE TE DIGA... A MI QUERIDO JUANJO CARRERA.





Cuando me dijeron que estabas ingresado un cúmulo de sensaciones se me vinieron a la mente y por mucho vivido, también sufrido, no nos hace ni por asomo insensibles sino todo lo contrario.

Llamadas, mensajes y sobre todo oraciones y ofrecimientos  pues cuando la cosa está en manos de Dios solo nos queda ponernos en sus manos y rezar...

Hoy, una vez superado lo más difícil, he querido dedicarte este artículo publicado en exclusiva en INFORMACIÓN en el apartado que dirige y coordina mi buen hermano Pepe Moreno Fraile porque te comprendo y no sabes de qué manera.

Ahora, querido Juanjo, estamos unidos en la Fe y en los padeceres por eso esta carta en forma de artículo en la que "déjame que te diga..."


Jesús Rodríguez Arias 




DÉJAME QUE TE DIGA...


Foto Roque Castilla

Sí, déjame que te diga que me alegro con toda el alma de que todo haya salido bien o como Dios ha querido que es lo que siempre digo pues los que somos sabedores de la grandeza del Señor entendemos que todo lo que nos pase, sea lo que sea, es lo mejor para nosotros y siempre para su mayor gloria.

Me alegro que estés recuperándote aunque eso, mi querido hermano, es un camino más lento del que podemos imaginar al que habrá que echarle unas grandes dosis de paciencia para asumir que tu vida ha cambiado porque el Señor te ha ofrecido una segunda oportunidad que es como nacer de nuevo.

Han sido días de muchas incertidumbres en los que se ha guardado un escrupuloso respeto manteniendo tu nombre y las circunstancias que concurrían en el mayor de los anonimatos en todas las cadenas de oración que se iban sucediendo horas tras horas durante los días que permaneciste ingresado en el hospital.

Llamadas a las personas cercanas que sabían a ciencia cierta como estabas para seguir rezando y ofreciendo a Cristo y a su bendita Madre plegarias e intenciones por tu recuperación para que pronto dejaras el calvario que estabas, estabais, viviendo.

Eres un buen hijo, hermano, amigo, cofrade, cristiano, servidor público, pero sobre todo eres una inmejorable persona que intenta hacer el bien siempre y eso hace que seas tan querido, que tantos y tantos se hayan preocupado, rezado y tenido en mente en estos días en los que tus padecimientos también han sido un poco de todos.

Pero Dios te ha bendecido y hoy estás en ese trayecto que te diré por propia experiencia es largo y algunas veces cansino donde descubres como cada día que pasa ha sido un privilegiado regalo, donde la paciencia se convierte en tu modus vivendi, donde aprendes hasta donde puedes llegar, a conocerte bien a ti mismo y ser mucho más sensible con lo que afecta a los demás.

El mensaje que pusiste el otro día en las redes sociales me trajo al recuerdo cuando pasé los peores momentos de mi enfermedad, la intervención quirúrgica que me practicaron hace poco menos de tres años en Madrid. Sí, tus palabras sirvieron para revivir no lo malo, lo angustioso, lo incierto sino la gratitud porque vislumbré que habías notado ese mismo colchón de Fe que pude comprobar en primera persona y que se resume en una imagen cuando cierro los ojos: Las luces del quirófano con Don Gonzalo Guerra y su equipo médico alrededor a los que doy las gracias todos los días por ser las manos del mismo Dios.

Ahora necesitas mucho descanso, aislarte de casi todo, para ir recuperándote poco a poco. Piensa que tu vida se ha convertido en una carrera de fondo donde no importa tanto el tiempo que puedas tardar sino que a tu paso, en tu modo y forma, llegarás a la meta, después a otra y así sucesivamente.

Tienes el amor incondicional de tus padres, familia, hermanos del alma que están entregados a ti en todos los sentidos. Tienes a todos cuantos te queremos y valoramos tu bondad, tu amistad, tu entrega apasionada por lo que crees, piensas y haces ya sea en el apostolado cofrade, sirviendo a nuestra bicentenaria Ciudad de San Fernando, en la Iglesia o en todos esos campos donde te involucras.

Jesús que es Misericordia nos ha bendecido a todos pues podremos seguir viendo tu enorme sonrisa, tus ojos llenos de niñez, tu corazón enamorado de la Madre de Dios que será siempre Estrella que nos guía como Pastora llena de Piedad de todas las Almas.

Ánimo que el camino es largo, algunas veces pesaroso, pero siempre apasionante porque es un regalo de Dios que no está al alcance de cualquiera y que seguro vas comprobando, también degustando día a día.

¡Eres muy grande mi querido Juanjo Carrera y te doy las gracias por ello!

Jesús Rodríguez Arias




1 comentario:

  1. Reflejo aquí la contestación de Juanjo Carrera a este artículo y que muestra su grandeza en todos los sentidos.

    "Gracias a tí, Jesús Rodríguez Arias, por esas palabras tan llenas de cariño y aliento. Desde luego, eres todo un ejemplo de superación en la adversidad. Seguiré los consejos que me has recomendado en tu hermosa carta. Un fuerte abrazo amigo".

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