
CALLE REAL
ENRIQUE / MONTIEL | ACTUALIZADO 24.07.2016 - 01:00
Open future
Ni el golpetazo que UK le está dando a la UE con su Brexit hace que disminuya el prestigio del inglés en cuanto a referencia sobre el progreso de la sociedad. Mi amigo Carlos Rosado ha sido reelegido presidente de la Spain Film Commission y ahora va a constituirse en lo que vino siendo El Parque del Ná de los andalucistas en un centro puntero de innovación y tecnología, en concreto se instalará algo llamado Andalucía Open Future, así que no me digan: Andalucía abierta al futuro. Que no sé si es lo mismo que el futuro abierto de Andalucía o la apertura al futuro de Andalucía y así. Redundancia, pues, que todo va al futuro, lo cual que en sí mismo no significa nada. Hay un futuro negro, como el que ha aparecido en Turquía con el golpe de Estado de diseño y la represión de diseño, la clásica de depuraciones, torturas, exilios, cárceles y dolor múltiple, que puede incluir la pena de muerte si Dios no lo remedia, el Dios de la Vida, claro.
Andalucía Open Future se va a añadir a las ya existentes León Studio, 47 Degree, AyudaTpyme oRobots don´t cry,constituyendo así un pequeño clúster de empresas tecnológicas. Rosado estuvo buscando escenarios por La Isla para su Film Commission pero ignoro si va a incorporarse también al incipiente Silicon del caño de La Carraca. Sería interesante que pudiera ayudar a este despegue de la ciudad por este lado. No sólo por sumar puestos de trabajos sino por la naturaleza misma de este nicho hasta ayer desconocido de empleo.
No hay que parar. Ni de soñar ni de pedir. Es que es verdad que si pide Patricia Cavada López Gil le da algo, distinto era que se lo pidiera Loaiza, a Loaiza le decía que no o no le decía nada, y también eso tan guay de la parte del no que no entendía Loaiza. Pero a Patricia, su compañera y amiga, intenta darle parte de lo que tiene en el cajón, que tampoco es mucho pero algo es algo. Como esta cosa de Andalucía Open Future, que suena tan moderno, con su inglés ideal para los negocios y la Telefónica. Junto a los barcos y las calderas y cosas así que exportaba La Isla, como los gallos de pelea, ahora ha llegado esta cosa inglesa, moderna que yo me alegro una barbaridad.
Es que, sobre todo, que aparezcan estas iniciativas cuando nos dirigimos al centro del verano, que es el agujero negro de nuestras vidas; cuando nos sumergimos en una siesta interminable con la que combatimos el levante, la calor y las preocupaciones… Pues Open future tracatrá, eso siempre. Y que sea bienvenida.

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