lunes, 25 de julio de 2016

JEREZ: QUEJÍOS EN LOS ADENTROS

Diario de Jerez

El flamenco volvió a impregnar las añejas bóvedas con la misa flamenca que este año sí pudo celebrarse dentro. Emoción y arte se fundieron en una celebración singular.
FRANCISCO ABUÍN, JEREZ | ACTUALIZADO 25.07.2016 - 07:56
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Un momento de la misa flamenca, con el obispo diocesano y otros diez sacerdotes en el altar de Santiago. / Vanesa Lobo
El ciclo de actos celebrados para celebrar la reapertura de Santiago contaron ayer con la misa flamenca. No importaron los casi 38 grados de temperatura dentro del templo, ni las estrecheces, ni que fuera domingo por la tarde. La iglesia se llenó por completo, tanto dentro como en las sillas situadas en el exterior. El quejío flamenco de  17 artistas santiagueros y plazueleros dieron forma a la parte artística de la celebración, que ofició el obispo junto a una decena de sacerdotes. Por fandangos arrancó la misa mientras se desarrollaba la procesión de entrada. En la primera fila del protocolo estuvo la alcaldesa, Mamen Sánchez, acompañada de miembros del gobierno, concejales así diferentes delegados diocesanos y hermanos mayores. 

 
Bajo la dirección de José Gallardo, los artistas formaron en el presbiterio. En el programa previsto para la misa, hubo guiños a las advocaciones cofrades que acoge Santiago con el estreno de plegarias dedicadas al Señor del Prendimiento, al Cristo de la Buena Muerte y a la Virgen del Dulce Nombre. Se recuperó una dedicada a la Virgen del Desamparo obra del recordado Antonio Gallardo, todo en las voces de La Macanita, Eva Rubichi, Anabel Rosado, Gema la Cantarota, Paqui Méndez, Marimar Barea, Manuel de la Fragua y Pedro de la Fragua. También estuvo al piano José Zarzana, Charo Gallardo y Manuel González, con el complemento al violín de Sophia Quarengui y las guitarras de Pascual de Lorca, Luis Rincones, José Carlos Pozo y Curro Romero. En su homilía, monseñor Mazuelos dijo que “este día de Santiago sí podemos hacer una historia de fe con el templo abierto”, en referencia a la primera misa flamenca dentro del templo tras once años de cierre. “Las miradas a Santiago y sus piedras nos hablan de tantos fieles con oraciones en momentos difíciles. Este templo ha sido desde siglos una casa dedicada a fortalecer la fe y el centro que ha aglutinado a un barrio”, dijo el obispo para añadir que “si la iglesia sigue en pie es porque Dios ha sido misericordioso y le pedimos que este barrio y parroquia sigan adelante”. Ayer también se colocaron grandes pantallas en las naves laterales y en la calle. Y no pudo faltar el signo cofrade que es inherente a Santiago con la presencia al pie del ábside de los estandartes de las hermandades acogidas en esta parroquia: Soledad, Rosario, Transporte, Sacramental, Amor, Santo Entierro, Prendimiento y Buena Muerte. 

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