
Cuando faltan menos de tres horas para que acabe este precioso viernes quiero escribir una carta.
Mi querida Loli:
No me acostumbro a escuchar el melodioso sonido de la cercana Iglesia de San Miguel Arcángel que envuelve a todo mi bendito pueblo de Villaluenga del Rosario. Estaba ensimismado con mil cosas y ellas me han despertado y avisado que las novecientas noventa y nueve pueden esperar ya que una es la prioritaria, la verdaderamente importante.
Sí, mi querida amiga, recupero esa vieja tradición de escribir una carta aunque utilizando estos resortes digitales que también nos ha puesto Dios en nuestras manos para hacer el Bien.
Esta mañana en mi diaria reflexión no te he nombrado ni felicitado, como suelo hacer, porque quería dejarte para el final, quería dedicarte unas palabras salidas del corazón de la buena amistad en este medio que tan tuyo es como SED VALIENTES.
Te tengo que confesar que te admiro profundamente pues siempre llevas todo para adelante con una sonrisa que hacen ver bien a las claras que eres una mujer que se puede confiar en ella. Eres esa mano siempre amiga que está a las maduras pero sobre todo a las duras y eso en este mundo tan individualista y egoísta ya van escaseando y por eso pienso que tu actitud sea más sobresaliente y más se hace notar.
Y te admiro porque eres esposa, madre, hija, hermana, amiga...
Y te admiro porque sabes estar siempre con los tuyos siendo capaz de ofrecer hasta tu último hálito de vida por hacer que ellos sean felices.
Y te admiro porque tu testimonio de vida es transparente, diáfano, porque el que te conoce lo hace de verdad porque no existen veleidades, medias tintas, dobleces.
Y te admiro porque para ti el pan es pan y el vino es vino que es un forma de encarar el día a día sin conservantes ni colorantes que ciertamente lo adulteran todo.
Y te admiro porque piensas lo que piensas, opinas lo que opinas, crees lo que en verdad crees.
Y te admiro por tu fe tan entregada, por tu pasión y Amor por Dios. El Amor de Dios es desmedido y así debe serlo porque creo firmemente en esta pensamiento de San Agustín: "La medida del Amor es Amar sin medida".
Ese es el Amor que tiene el Señor por todos nosotros y ese es el Amor que veo reflejado en tu mirada perdida cuando estás orando en el silencio, casi en la penumbra, frente al Sagrario donde está depositado Jesús que es y será siempre Amor.
Ese Amor de Dios te hace ser una mujer entregada a la Santa Madre Iglesia ya sean con labores pastorales o por medio de los diferentes carismas donde también desarrollas tu vida de fe.
Ese Amor de Dios te hace ser Amiga y Consejera de tantos...
Ese Amor de Dios hace que evangelices en todos los lugares y también por internet, por Facebook, que es un campo abierto para llevar el Mensaje, la Palabra por medio de las palabras.
Ya ves querida amiga, podría haberte felicitado por medio de la red poniendo unas sentidas y breves palabras con una preciosa foto de mi bendito pueblo y sería también una preciosa felicitación, pero no he preferido escribirte una carta, de las de antes, de las de siempre, que es un modo muy personal de felicitar a quienes tengo en alta estima y cariño.
Sí, Loli, muchas felicidades, deseo que cumplas muchos más porque nos eres muy necesaria, porque tú también, buena amiga, eres de esas personas tocadas por el Señor que hace grande la pequeñez.
Te encomiendo a ti y a tu querida Familia a Cristo, a María su bendita Madre, San José su Castísimo Esposo para que en vuestras vidas siempre se hagan según su voluntad.
Un beso grande y gracias por ser como eres.
Jesús Rodríguez Arias
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