martes, 27 de noviembre de 2018

CONGRESO INTERNACIONAL DE COMISARIOS DE TIERRA SANTA: FRAY SERGIO GALDI




Del 26 de noviembre al 2 de diciembre el convento de San Salvador en Jerusalén acogerá el IV Congreso Internacional de Comisarios de Tierra Santa. Para esta ocasión, varios comisarios han decidido contarnos su experiencia de “puentes entre la Custodia de Tierra Santa y los cristianos locales” del territorio en que desarrollan esta misión.
El Congreso, titulado “Pastoral de la peregrinación: Acogida – Memoria – Evangelización”, contará con la intervención de varias personalidades del mundo eclesiástico y el relato directo de las experiencias de los comisarios. También habrá un espacio dedicado a las visitas guiadas a algunos lugares: Samaria, la Cúpula de la Roca, el Herodión. 
El domingo 2 de diciembre la celebración del comienzo del Adviento en la iglesia de Santa Catalina “ad Nativitatem” en Belén, marcará la conclusión del trabajo.

Una breve presentación.
Soy fray Sergio Galdi de Aragón, tengo 53 años. Nací en Salerno (Italia), pero siempre he vivido en Nápoles. Tuve una “vocación adulta”: entré en el convento a los 39 años. Antes me gradué en Ciencias Políticas con derecho internacional y después realicé un máster en la Escuela Superior de Administración del Ministerio del Interior, en Roma. Trabajé en el ámbito de la administración pública.
Fui funcionario público hasta que decidí dejarlo todo y empezar el camino que me llevó a convertirme en fraile.

En su historia personal ¿qué le vincula a Tierra Santa?
Entré al convento en la Custodia de Tierra Santa pero mi vocación por la Custodia fue posterior a mi vocación jerosolimitana. Conocí la Tierra Santa a los 35 años cuando en el 2000, año jubilar, acompañé a mis padres en una peregrinación. Cuando llegué a Jerusalén, mi vida dio un giro: allí sentí con más fuerza mi vocación y después del año 2000 no hubo un día en que no pensara en Jerusalén, tanto, que había decidido retirarme allí cuando fuese anciano. En 2005 sentí que no debía seguir aplazándolo y comencé mi viaje de discernimiento vocacional.
Es particular, me siento profundamente vinculado al Santo Sepulcro: cuando visité Galilea los lugares no me impresionaron mucho, pero el Sepulcro fue una revelación para mí. Allí entendí que se puede encontrar a Dios incluso en la confusión y que el silencio es una dimensión interior, más que objetiva y exterior.
¿Desde cuándo está presente en su territorio la Comisaría que representa?
La Comisaría de Tierra Santa en Nápoles es la más antigua del mundo. La Custodia nació gracias a una donación que hizo Roberto de Anjouy su mujer Sancha de Aragón en 1333, para recuperar el Cenáculo y construir allí un convento para los franciscanos. De este hecho nació una realidad que ayudó a la creación de la Custodia de Tierra Santa.
Nápoles siempre ha tenido una relación exclusiva con Tierra Santa. La historia de esta relación es larga y ha sido brillante, aunque en 1500 la Comisaría de Venecia la sustituyó en esta relación directa de exclusividad, cuando Venecia ya estaba especializada en el comercio en el Mediterráneo Oriental. Muchas actividades e iniciativas de promoción económica vivas en Tierra Santa, como la fabricación del nácar, proceden de Nápoles: los frailes enseñaron a los habitantes de Tierra Santa el arte de trabajar el coral y la concha llevando en el siglo XVII a los maestros de Torre del Greco. Estas técnicas arraigaron tanto que esta forma de artesanía se ha mantenido activa hasta principios del siglo XX.
Por otro lado, la Comisaría de Nápoles tradicionalmente tenía muchos frailes “colectores” y aún hoy día quedan dos frailes que se dedican a eso: un trabajo loable que consiste visitar casas y personas.Las familias esperaban al que llamaban “el monje de Jerusalén”, para dar sus donativos y ayudar a Tierra Santa.

¿Qué significa para usted ser “puente entre la Tierra Santa y los cristianos” en su territorio?
Para mí, ser hoy puente con los cristianos del sur de Italia significa llevar y dar a conocer la Tierra Santa en todos los ámbitos en los que estoy llamado a trabajar.

¿De qué forma se pone en práctica ser puente?
Como comisario desde hace dos años, además de las peregrinaciones me dedico a la promoción de la Tierra Santa a través de convenios, mesas redondas, presentaciones de libros y conferencias sobre Tierra Santa. También hemos celebrado varios centenarios de frailes desaparecidos: el último fue el padre Virgilio Corbo, lucano, cuyo centenario de nacimiento recordamos este verano.
Mediante mi servicio ofrezco la perspectiva de una persona que tiene conocimiento directo del territorio y de Oriente Medio. Esto es muy importante para la gente que vive aquí, porque muchas veces la información que llega es menos fiable que el testimonio vivo de una persona.
Más sencillamente, estar aquí en Italia significa también tener una vida pastoral más intensa y hacer una lectura del Evangelio más actualizada: al haber vivido en esos lugares resulta más fácil poder ofrecer a los fieles una clave de lectura que favorezca la comprensión de la Palabra de Dios.

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