Verano y pedagogía
Pero fueron educados, Mafalda, que es más importante.
Esto estaba poniendo en Trampolínk, cuando caí en la cuenta que volvía a discutir con Mafalda, en una conversación ininterrumpida que cuenta ya treinta años, qué vieja amistad. Y pensé traer aquí una milonga de 1998.
Por esas carambolas de las casualidades, ha venido reincidentemente a mi memoria estos días. En Twitter, hay un perfil que admira la reacción y que se llama @Mafaldo, lo que me puso a buscar el poema, para mandarle un abrazo cómplice. Pero no lo encontré. Luego surgió el tema a raíz de un poema inédito de un maestro y entonces pedí a Renacimiento que me lo rebuscaran. Lo hicieron. Aquí está.
Por esas carambolas de las casualidades, ha venido reincidentemente a mi memoria estos días. En Twitter, hay un perfil que admira la reacción y que se llama @Mafaldo, lo que me puso a buscar el poema, para mandarle un abrazo cómplice. Pero no lo encontré. Luego surgió el tema a raíz de un poema inédito de un maestro y entonces pedí a Renacimiento que me lo rebuscaran. Lo hicieron. Aquí está.
Jesús Beades, tan amable —si puede—, volvió a recriminarme, como en su día, que no lo sacase en libro. Pero yo creo que estos piques íntimos hay que guardarlos entre amigos, entre Mafalda y yo, y ahora entre vosotros, que sois de la familia.


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