
Mons. Giuseppe Lazzarotto comenta la preocupación de la Iglesia tras el incendio de la iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces
AIN.- “Transformar una casa común en una familia a través del diálogo”: he aquí el reto en Tierra Santa, según Mons. Giuseppe Lazzarotto, Nuncio en Israel y Delegado Apostólico en Palestina. En una conversación con Ayuda a la Iglesia Necesitada, el representante pontificio ha comentado el reciente incendio provocado de la iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces a orillas del Mar de Galilea, uno de los símbolos cristianos en Tierra Santa. “Estos son actos que nos entristecen profundamente, pues aunque la mayoría de la población no los comparta, son expresión de una actitud de cerrazón y rechazo a aceptar la presencia de quien es diferente”.
No obstante, indica el prelado, la comunidad cristiana no se desanima por el suceso y sigue apostando por la vía del diálogo –el diálogo entre los cristianos, pero también con los judíos y los musulmanes –. “Eso es a lo que nos anima siempre el Papa Francisco: a educarnos y a educar a otros para el diálogo”.
En este sentido, la Iglesia se encuentra en primera línea y se compromete a fondo con el objetivo de que “estos dos pueblos aprendan a convivir y que esta tierra no se limite a ser una casa dividida, sino que se convierta en un lugar donde conocerse, respetarse y amarse”. También la entretanto pequeña comunidad cristiana, que desde hace décadas va abandonando la cuna del Cristianismo, se beneficiaría de la reconciliación. “Si mejoraran las condiciones de vida, los creyentes no se irían, porque ninguno desea abandonar Tierra Santa”.
Citando las palabras del Papa Francisco en la reciente Asamblea de la ROACO (Reunión de las Agencias de Ayuda para las Iglesias Orientales), Mons. Lazzarotto ha hecho hincapié en la urgencia de plantar “la semilla de la reconciliación”. “Igual que lo hizo el Santo Padre en su viaje a Tierra Santa y con el encuentro en el Vaticano con Simón Peres y Abu Mazen. Por desgracia, inmediatamente después llegó la guerra de Gaza, que sembró odio, división y destrucción, tanto material como espiritual”. En la Franja de Gaza todavía son visibles los estragos del conflicto del verano pasado. “Hubo una destrucción terrible, y la reconstrucción todavía no ha comenzado”, afirma el Nuncio, que recalca la importante labor de la Iglesia local, que pese a contar con tan solo 1.300 fieles, gestiona tres escuelas, una residencia de ancianos y un centro para discapacitados. “Estas son las vías del diálogo”, asegura el prelado.
Como una esperanza para el futuro puede ser considerada la comunidad católica de lengua hebrea, que ha crecido considerablemente en los últimos años, gracias a los hijos de católicos emigrados a Israel. “Se trata de una bellísima y nueva realidad a la que hay que prestar atención, y que, en el futuro, podría desempeñar un papel fundamental”.
En cuanto a la cuestión del muro de separación y los permisos a cristianos para acceder a algunos lugares santos, Mons. Lazzarotto percibe una mayor disponibilidad por parte de las autoridades israelíes. “Nosotros estamos contra los muros, pero hay que decir que este año hemos percibido una actitud mucho más positiva. En Semana Santa y Navidades se concedieron más permisos que en el pasado, y muchos creyentes pudieron venir desde Tel Aviv, lo cual antes estaba prohibido”. El prelado añade que también el próximo acuerdo entre la Santa Sede y el Estado palestino alimenta las esperanzas de los cristianos. “Este acuerdo nos ofrecerá una garantía jurídica. En Palestina, la comunidad cristiana disfruta de libertad religiosa, pero, a partir del acuerdo, esta libertad no será solo fruto de la buena voluntad de quien gobierne, sino un derecho reconocido por un Estado que se compromete oficialmente con el presente y el futuro de la Iglesia”.
+ A fin de promover el diálogo entre los diferentes grupos religiosos en Tierra Santa, Ayuda a la Iglesia Necesitada viene apoyando desde hace varios años al Centro Al Liqa, que promueve en Belén el estudio interreligioso, y cuyo objetivo reside en alcanzar un diálogo más profundo entre musulmanes, judíos y cristianos. El año pasado, la ayuda destinada a la labor de este centro ascendió a 20.000 euros. La fundación pontificia también subvenciona las actividades del Centro de Relaciones Judeo-Cristianas de Jerusalén (JCJCR), que se propone promover las relaciones y la comprensión mutua entre judíos y cristianos mediante programas educativos, encuentros e información. La última ayuda ascendió a 45.000 euros.
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